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Mamás vegetarianas, ciento por ciento

Mamás vegetarianas, ciento por ciento

Algunas no consumen carnes, ni leche. Otras han suprimido los huevos y los productos que los contienen. Lo que puede ser visto como una amenaza para el bebé, p

Mamás vegetarianas, ciento por ciento
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07 de Noviembre de 2006
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Algunas no consumen carnes, ni leche. Otras han suprimido los huevos y los productos que los contienen. Lo que puede ser visto como una amenaza para el bebé, puede ser una sana manera de gestar vida.

El principal obstáculo al que se enfrenta la mujer al concebir no es el de proveer las cantidades extras necesarias que su cuerpo demanda de hierro, calcio o fósforo. Según Sandra Hood, dietista británica y autora del libro Alimentando a tu hijo vegano con confianza, la dificultad más común es el prejuicio que familiares, amigos y nutricionistas manifiestan sobre la dieta de la futura mamá. “Es falta de conocimiento y de abrir horizontes. De entender cómo otros alimentos nos pueden nutrir de una manera más barata y mucho más sana”, asegura Sandra Figueroa, vegetariana hace 21 años y coautora, con Consuelo Bedoya, del libro Cocina vegetariana, 500 recetas, de editorial Vergara. “Se tienen las costumbres de nuestros padres, que dicen que la comida es pollo, carne y pescado y de ahí no salimos; entonces, si a uno no le dan un huevo diario o no se come el pedacito de pollo está mal nutrido. Pero uno ve desnutrición en los que comen carne”, insiste.

Consuelo, madre de tres hijos “vegetarianos desde el vientre”, pregunta: “Como yo no he comido carne ni leche por muchos años, ¿a mis hijos no se les formaron los huesos? El calcio no es sólo comerlo, sino fijarlo. Hay mucha gente que come carne y tiene osteoporosis. ¿Por qué? Porque no lo fijan con vitamina D (que viene de la luz solar) y con el ejercicio”.

Lo mismo pasa con la anemia, que se genera por falta de vitamina B12 para formar los glóbulos rojos. “Es cierto que la carne tiene esa vitamina, pero en nuestro intestino tenemos una flora que normalmente la genera. Mis tres hijos fueron vegetarianos desde su formación y son completamente normales”.

Cómo suplir las carencias

- Proteínas: los vegetales, salvo la soya, no tienen aminoácidos no esenciales, por eso hay que hacer combinaciones de alimentos: cereales con leche, cereales con verduras, soya y derivados.

- Hierro: consumir alimentos fortificados con hierro (pastas, cereales, leches) y tomar suplementos. Se recomienda acompañar las comidas con jugos naturales de cítricos, alimentos ricos en vitamina C, para facilitar la absorción.

- Ácido fólico: está presente en los vegetales de hojas verdes, frutas, cereales, verduras, frutos secos y semillas.

- Vitamina D: se forma desde la piel a partir del contacto con la luz solar. Se recomienda la exposición frecuente, al menos de manos y cara.

- Vitamina B12: cereales, semillas, frutos secos.

- Calcio: brócoli, espinaca y semillas de sésamo.

Ventajas y desventajas

En el III Congreso de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas, los expertos debatieron la dieta vegetariana y concluyeron que “estas dietas son, generalmente, ricas en carbohidratos, ácidos grasos, omega 6, fibra, carotenoides, ácido fólico, vitamina C y E y magnesio, y son bajas en grasas saturadas y colesterol. Sin embargo, presentan deficiencias en proteínas, ácidos grasos omega 3, hierro, zinc, vitamina D y B12, ya que son nutrientes localizados en su mayoría en alimentos de origen animal”.

Los riesgos reales

La dieta vegetariana descarta el consumo de carne y pescado y hay quienes, además, no incluyen lácteos ni huevos en la dieta (lacto-ovo-vegetarianos). Algunos, más extremos, no consumen productos animales y se les conoce como véganos.

Las principales preocupaciones de los nutricionistas, como lo explica Graciela Barriga, Coordinadora del Centro de Orientación Nutricional de la Universidad Javeriana, son las carencias de hierro y vitaminas que genera la ausencia de consumo de carnes y lácteos. “Mucha gente dice que suspende ciertos alimentos porque no son fáciles de digerir. Pero no es cierto. El cuerpo está diseñado para hacerlo, lo que pasa es que a veces las cantidades no son las adecuadas”, asegura.

Valeria Quintana lleva más de 10 años como vegetariana y ahora, con casi 36 semanas de embarazo, asegura que aunque la nutricionista le recomendó volver a comer carne y tomar leche, sólo accedió a lo segundo. “Como tofu, cosas de soya, carve, quinua y frutos secos. Además, soy muy juiciosa con mis complementos vitamínicos y, hasta ahora, no he tenido una sola complicación”, cuenta. “Dicen que cuando uno está embarazado el cuerpo le pide a uno lo que le falta y yo estaba dispuesta a comer lo que me pidiera. Gracias a Dios no me ha pedido carne”, dice.

Tal es el caso de Dayana Alvira, quien ha sido vegetariana 4 años de sus 25. Ahora tiene cinco meses de gestación y aunque en la medicina tradicional le recomendaron incluir en la dieta vísceras e hígado (importante fuente de vitaminas), ella prefiere asistir adonde un médico vegetariano que le permite seguir con su alimentación normal y le complementa con proteínas y el ácido fólico, tan necesario en todas las madres.

Nathalia SalamancaEspecial para ABC del bebé.

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