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¿Hematomas en el útero?

¿Hematomas en el útero?

Estas anomalías se detectan en el primer trimestre por ecografía.

¿Hematomas en el útero?
Por: Karen Johana Sánchez
29 de Abril de 2015
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Adriana y Olga se enteraron de que estaban embarazadas. No tenían ningún tipo de preocupación, solo un leve manchado. Después de la primera ecografía les diagnosticaron hematomas en el útero que, al principio, les generaría gran preocupación, reposo y cuidado pero que, después de ciertos días o semanas, desaparecieron por sí solos. No obstante, en algunas mujeres puede resultar una situación más riesgosa. 

¿Qué son? 

Los hematomas, en cualquier localización del cuerpo, son colecciones de sangre. En las primeras semanas del embarazo se forma el trofoblasto, lo que va a originar la placenta o el saco gestacional, el cual está adherido a la pared uterina. Si esta se desprende “en grados variables de la capa interna del útero en la que se adhirió, en estas zonas puede haber sangre acumulada, a la que se le denomina hematoma”, dice Cecilia Hernández, ginecobstetra de la Clínica de la Mujer. 

Cuando la madre se encuentra en esta condición, el problema puede desaparecer y estos deshacerse paulatinamente. Pero, “entre mayor sea la sangre acumulada detrás de la placenta, más suelto (o débil) está el embarazo y mayor es la posibilidad de aborto”, señala Fabio Quijano, jefe de la sección de Medicina Materno Fetal del Hospital Universitario Fundación Santa Fe de Bogotá. Por eso, los hematomas se asocian al diagnóstico de amenaza de aborto. 

Cualquier mujer embarazada podría presentarlos, siendo el hematoma la consecuencia de una evolución inadecuada del embarazo y no, en sí misma, la alteración. Por ejemplo, dice la doctora, si una mujer embarazada presenta una infección urinaria no tratada, como consecuencia se puede afectar la evolución de este y manifestarse con desprendimientos del saco de embarazo. 

La especialista Cecilia Hernández indica que la evolución adecuada del embarazo depende, entre otras cosas, de la mezcla adecuada de información genética del óvulo y el espermatozoide que formaron el embrión. Esta mezcla es regulada por la naturaleza y puede presentar fallas, al azar, que no implican alteraciones genéticas de los progenitores. Esta es la causa más frecuente de abortos espontáneos, señala. 

Es decir, si la condición del embrión no es perfecta (si la mezcla de información genética tiene una falla), la naturaleza tiende a detener el proceso y se dará un aborto. En estos casos, puede darse con el desprendimiento del saco, algunas veces con hematomas que evolucionarán al desprendimiento inevitable. 

Pero, por el contrario, los embarazos normales pueden presentar hematomas transitorios que, una vez resueltos, no afectan la evolución del embarazo. 

Las madres que están en el primer trimestre tienen más posibilidades de presentarlos, así como las de embarazos in vitro, múltiples y aquellas con anomalías del útero.

En consulta… 

El médico podría sospechar de la anomalía por síntomas como sangrado y/o dolor pélvico intenso, pero los hematomas solo se pueden diagnosticar con una ecografía o el ultrasonido pélvico transvaginal. 

No obstante, el doctor Bonivento aclara que, aunque entre los síntomas comunes está el sangrado, no a todas les ocurre. Lo mismo pasa con el dolor bajito o ‘cólico’: “Las pacientes muchas veces piensan que el cólico les está significando algo malo y no, casi todas las pacientes embarazadas en condiciones normales tienen este cólico y no necesariamente significa algo”. 

Ahora, ante la presencia de hematomas, “se busca descartar alteraciones asociadas, que hayan sido generadoras –indica Hernández–; por ejemplo, infecciones urinarias, para cuyo diagnóstico se realiza examen de orina (parcial, urocultivo) y se da tratamiento. Se indica reposo y seguimiento con ecografías”. 

El manejo que se recomienda, aunque con baja evidencia científica, es reposo y progesterona en óvulos vaginales o tabletas, añade el doctor Quijano. Lo cierto es que no se puede hacer ningún tipo de actividad de alto impacto. 

La evolución de este diagnóstico depende de la magnitud del mismo; es decir, tardan en desaparecer según el tamaño y la localización, en promedio, entre 10 a 15 días. 

Dos caminos 

 - Toda mujer debe realizarse una ecografía temprana, idealmente en la semana 9, y otra en la 12 o 13, que corresponde al tamizaje, el cual  permite detectar anomalías genéticas y anatómicas en el bebé, así como predecir riesgos, como bajo peso fetal y preclampsia. 

 - Algunas pacientes se cuestionan sobre qué están haciendo mal. Si la actividad física, los tacones o el estrés pueden ocasionar este problema, pero “hay que hacer claridad que ninguno de esos factores es causante de hematoma o de la amenaza de aborto. Se presenta porque hay algo malo en el embarazo o, simplemente, a veces no hay factores externos que lo provoquen”, dice el médico Bonivento".

 

 

 

 

 

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