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Aprenda a identificar y a tratar una infección urinaria

Aprenda a identificar y a tratar una infección urinaria

Por lo menos el 70 por ciento de las mujeres mayores de 35 años ha presentado un problema vaginal o un episodio de cistitis, patologías que se pueden preveni

Aprenda a identificar y a tratar una infección urinaria
Por: Margarita Barrero
07 de Noviembre de 2006
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Por lo menos el 70 por ciento de las mujeres mayores de 35 años ha presentado un problema vaginal o un episodio de cistitis, patologías que se pueden prevenir.

La limpieza en el área genital femenina es la clave para evitar las molestias, la rasquiña y el ardor. Después de ir al baño es necesario asear la parte externa de adelante hacia atrás y no a la inversa, porque los gérmenes del ano se trasladan a la vagina generando infecciones. Usualmente, en los periodos después de la menstruación o posparto se altera el pH perineal o se vuelve alcalino, lo cual es otra condición que afecta la salud del órgano sexual. También cuando una mujer tiene diabetes o es obesa se incrementa el riesgo de ser colonizada por la cándida, el hongo que con más frecuencia produce vaginitis, asegura el internista experto en infecciones de este tipo Rafael Enrique Conde Martínez.

Para evitar que se presenten molestias de este tipo, la mucosa debe estar sana, “es como la boca, a veces hay inflamaciones que hacen más fácil el ingreso de bacterias u hongos contaminantes”, dice Conde Martínez. Tenga en cuenta que el exceso de sequedad no es conveniente, la zona debe tener una hidratación natural.

Ataque bacteriano

El uso de productos alergénicos la forma inadecuada de limpiarse, los traumas genitales producidos en la relación sexual, las lesiones por introducción de objetos extraños y bañarse con abundante jabón sin retirar con agua también trastornan el pH, al igual que la promiscuidad y las zonas húmedas (saunas y piscinas).

La vagina en su mucosa tiene bacilos de Döderlein, los caules defienden el cuerpo de los microbios. Por eso, las duchas vaginales no son recomendadas porque tienen antisépticos que modifican el pH y matan las bacterias que protege el órgano genital, explica el ginecoobstetra Juan Carlos Ramírez.

Cambios en la textura y la composición de los líquidos en el medio vaginal son procesos normales que afectan el pH. Pero no es correcto que se generen trastornos en la inmunidad, la textura y la integridad de la mucosa de la vagina; por eso, el aseo debe ser externo.

De lo contrario, las bacterias pueden entrar en el tracto genital y afectar las trompas uterinas produciendo enfermedades pélvicas inflamatorias y, en los peores casos, producir infertilidad, aclara el ginecoobstetra.

El lenguaje de la infección

La sintomatología es básica. Aumenta la frecuencia de idas al baño y el dolor se hace manifiesto. La orina puede cambiar de color porque está teñida de sangre. Lo recomendado en estos casos es que la analice el ginecólogo.

Para reconocerla, es importante estar pendiente de olor del flujo vaginal.

Cuidados para impedir una infección

La depresión genera baja de defensas y de las secreciones de monoglobulina. Como el sistema inmunológico no está preparado, el organismo está propenso a contraer una enfermedad infecciosa. Por eso, durante los periodos de depresión posparto hay mayor riesgo de cualquier tipo de infección.

Se previene con un buen aseo, nutrición y estabilidad psíquica. También es importante la integridad del sistema, de la piel y las mucosas. La promiscuidad y la desnutrición son agentes que producen mayor sensibilidad para que se generen infecciones.

El embarazo es algo para lo cual está diseñada la mujer, pero los riesgos de contraer esta enfermedad aumentan cuando una madre no tiene el aseo adecuado, sube demasiado de peso, es madre soltera o abandonada, es demasiado joven o mayor de edad.

Durante la gestación puede haber una infección asintomática; por lo tanto, se recomienda tener control de la bacteriuria para saber si tienen concentración o no de bacterias.

Normalmente cuando el parto es por vía vaginal quedan remanentes de salidas de líquidos y sangre que duran unos días, pero son asépticos. Sin embargo, una mujer debe asistir a controles cada seis meses para detectar cualquier alteración.

Infecciones urinarias

Cuando no se limpia correctamente la zona, los gérmenes llegan a la parte delantera, ascienden por el tracto urinario y entran a la uretra. La esqueriquia acoli es la bacteria que más las produce.

Una afección muy común es la cistitis, que produce irritación y dolor al orinar, sin que necesariamente esté asociada con un aumento de concentración bacteriana.

Por ejemplo la cistitis por la luna de miel, que se deriva de un trauma sobre la uretra por exceso de movimientos pélvicos que la comprimen o por una manipulación excesiva del área.

Los exámenes de orina determinan el tipo de la infección, algunas no tienen asociación con la bacteria.

Otra condición física que favorece la aparición de infecciones ocurre cuando la mujer aguanta la orina por periodos prolongados. Se genera un mecanismo de succión que atrae las bacterias. y las coloniza dentro de la vejiga.

 

 

Margarita BarreroRedactora ABC del bebé.

 

 

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