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Consejos para cuidar la espalda durante el embarazo

Consejos para cuidar la espalda durante el embarazo

Alrededor de ella giran la maternidad y la crianza de los niños.

Consejos para cuidar la espalda durante el embarazo
Por: Carlos F. Fernández*
18 de Octubre de 2011
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Si ya es una tarea complicada que el peso del mundo tenga que ser soportado por la espalda, imaginen el que tienen que aguantar las mujeres cuando se convierten en mamás.


Por un asunto de diseño, la espalda debe extralimitarse siempre para compensar lo que la naturaleza le colgó por “adelante” al cuerpo. Pocos reconocen el esfuerzo que hacen las señoras para no caerse de frente cada vez que deciden treparse en unos tacones; ellas compensan contrayendo más sus músculos, sacando la cola y estirando un poco la cadera. Claro, eso las hace ver mucho más femeninas y elegantes.


En general, todo bien… Hasta que llega el embarazo, con el consabido aumento de la panza (lo digo con cariño), a un ritmo promedio de un kilo mensual. Desde el comienzo la espalda es la pagana, que debe adaptarse a ese peso de más, a los efectos de la falta de ejercicio y a los excesos causados por los antojos y otras licencias. La marcha de pato y la figura echada para atrás no son gratuitas; son la forma como esta estructura compensa el peso que aumenta con los días.


Y aunque lo justo sería que esto terminara con el esperado alumbramiento, lo cierto es que nuestra querida amiga apenas ha recibido la cuota inicial. Unas horas después ya está cargando al crío, lo que le exige contorsiones casi circenses para
levantarlo desde una cuna, mientras el resto del mundo descansa.


Ni qué decir de las adaptaciones de músculos, ligamentos y aledaños que tiene que hacer para permitir giros, contracciones, estiramientos y extensiones durante el amamantamiento. ¿O creen que es fácil pasar al niño de un dispensador a otro, sentada en la orilla de la cama, en la madrugada y sin un espaldar que ayude?
Otra perla: el niño pesa más con los días, y mientras no camine hay que cargarlo, incluso mientras se hace oficio, se contesta el teléfono, se reciben visitas y se atiende al resto de la familia. Todo esto es, para la espalda, una prueba digna de un atleta de alto rendimiento.


Es la época en que una simple salida convierte a la mamá en una especie de percha ambulante de la que se cuelga por delante al niño, en un hombro la pañalera con provisiones suficientes para una travesía en el Sahara, con una mano agarra el triciclo y con la otra aferra el muñeco de peluche sin el que no puede vivir su retoño.


Y aunque la mamá cree que su espalda tendrá reposo cuando el niño empiece a caminar, no hay tal; muy pronto ella se da cuenta de que sus ojos, su cabeza y toda ella empezará a vivir a la altura del pequeño; su rutina se llenará de movimientos bruscos que, a veces con la velocidad de la luz, tiene que hacer para evitar que el chiquitín ruede por la escalera, no le saque los ojos al gato y no se desportille con las esquinas. Y ese plan dura varios años. ¿O qué me dicen de la inevitable tarea de cargar a una criatura de seis años, con las manos y la boca embadurnadas de dulce, que ha caído en un sueño que linda con el coma, al final de la piñata de un vecino, a tres cuadras de la casa?


Se necesita tener mucha espalda para no quedar doblada antes del primer paso; y para lo que vendrá después, es innegable que el instinto le dirá siempre a la mamá que hay que alzar al muchachito y recogerle todo de ahí en adelante, incluso cuando el retoño ya se ha graduado de ingeniero o de chef, como ahora. Se puede decir, sin exageración, que este mundo le debe todo al más grande de sus soportes: la espalda de las mamás. Es hora de pensar en ella.

Empiece a ayudarla ya
Lo justo, además de reconocer los valiosos servicios de la espalda, es cuidarla y mantenerla en forma. Y eso empieza porque las mujeres que quieren ser mamás la prepararen con estiramientos y fortalecimientos de los músculos que la soportan, desde el cuello hastala pelvis.
• Abdominales: son útiles para equilibrarla por delante, así que hágalos de manera regular y combínelos con estiramientos diarios de los músculos de las rodillas, la cadera y la espalda.
• Derechita: adopte posturas adecuadas al trabajar y al descansar. Vivir doblada como un tres no ayuda… Todo lo contrario.
• Cama: duerma preferiblemente sobre superficies duras, sin exceso de almohadas.
• Considere: no sobrecargue la espalda innecesariamente; eso incluye mantenerse en el peso adecuado, bajarle al estrés e incluir en la rutina diaria periodos de reposo.
• Ejercítese: procure hacer mínimo media hora de ejercicio al día, en condiciones aeróbicas (trotar, caminar vigorosamente, montar en bicicleta, nadar).
• Ojo con las cargas: al levantarlas, doble las rodillas, no la espalda; péguelas al cuerpo antes de alzarlas (no lo haga con los brazos extendidos); cuando tenga cargas en los brazos, gire el cuerpo con ellas, no sólo con la espalda. En todo caso, y si tiene opción, prefiera halar las cosas.
• Consulte: no es normal que la espalda duela; ante cualquier molestia, consulte con el médico.
• Ayuda: insístale a su parejo para que se apropie también de las tareas.

No crea en estos mitos
• Toda anestesia puesta en la columna durante el parto o la cesárea deja dolor de espalda.
• Todo dolor de espalda es culpa de los riñones.
• Todo dolor de espalda se origina en la espalda (puede ser efecto indirecto de problemas en la cadera, las rodillas o el cuello).
• Si el dolor de espalda viene con corrientazos en las piernas, entonces es una hernia discal.

Hablan las mamás
A través de las redes sociales, las madres de ABC del Bebé nos contaron sobre sus dolores de espalda.

"¡Uy!, todos, ja ja. Si no es por el peso de alzar al niño, es por estar detrás de él. Mejor dicho, por todo".
Luisa Bedoya

"Mi dolor de espalda no fue después del parto. Fue cuando el niño empezó a subir de peso y a crecer. Afortunadamente, ha sido un niño muy sano y grandote para su edad, por lo que pesa más; entonces, cuando lo cargo, lo arrullo por mucho tiempo o lo acuesto sobre mi pecho, el dolor de espalda justo en la mitad es bastante fuerte" .
Dianita Dussán

"En la parte baja de la cintura también es, por la postura en la que cargo a la nena, ya que coloco la barriga hacia afuera creando un arco en la espalda".
Nairoby Díaz

"Yo tengo problemas de espalda desde hace varios años; tengo dos hernias discales lumbo-sacras y sacroileitis. Pensé que el embarazo me iba a caer peor, pero gracias a Dios no fue tan fuerte y ahora disfruto cargando a mi bebé todo el tiempo con un fular, que es un cargador de tela. Al poder hacer diferentes nudos, distribuyo mejor el peso de mi bebé y no lo siento para nada..."
Sandra Carolina Bustos Vera

"Mi baby solo tiene dos meses y medio, y las posturas que hago al cambiarle el pañal y amamantarla no han sido las apropiadas; cuando intento enderezar nuevamente la espalda, empieza un dolor intenso, y pareciera que no quisiera regresar a su punto. Sé que debo corregir esto desde ya, pero mecánicamente vuelvo a cometer los mismos errores".
Marcela Rúa


*Asesor médico ABC del Bebé

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

3
hangtian
Hace 3 años
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MARIPOSA 77
Hace 4 años
Y donde estan los consejos????
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