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Cuando las hormonas juegan en contra

Cuando las hormonas juegan en contra

El embarazo es un carrusel de emociones, por la acción constante de las hormonas y los nuevos cambios que enfrenta la mujer. Es un mito pensar que sus sentimie

Cuando las hormonas juegan en contra
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18 de Agosto de 2006
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El embarazo es un carrusel de emociones, por la acción constante de las hormonas y los nuevos cambios que enfrenta la mujer. Es un mito pensar que sus sentimientos durante el embarazo son la causa de muchos males de su hijo en el presente.

Jazmín le contó a su novio que estaba embarazada, él se emocionó con la noticia, la alzó, la abrazó y luego se recostó sobre ella para hablarle al bebé que venía en camino. Esa reacción inicial aún no le permite entender a Janet porqué después de seis meses él se negó a asumir la paternidad de su hijo.

Desde ese momento empezó un embarazo triste y no pasó un solo día sin que se recriminara por el bebé que traería al mundo sin el apoyo del papá, porque Jazmín es madre soltera de dos niñas mayores. “Yo decía que lo iba a dar en adopción, que lo quería regalar, me la pasaba triste, porque todo el mundo me decía que con dos hijas sola y otra vez había metido las patas”.

Jazmín también contempló la posibilidad de no tener a su bebé. “Fui a uno de esos sitios y la sicóloga me decía que no debía traer vidas sin razón, sino que tenía que traer calidad de vida, pero cuando me hicieron la ecografía y yo vi a un ser pequeñito respirando no fui capaz.

Pensé que si a los 16 años saqué mis niñas adelante, con 31 cómo no iba a poder. He tenido caídas pero me he levantado, he sido muy valiente. Cuando lo vi cambió impresionante, cuando supe que era un niño me emocioné aún más. Aunque hasta último momento me deprimí y lloraba mucho durante el posparto. Pero ahora sé que es una bendición impresionante y a donde voy me abre puertas”.

Jazmín cree que esa depresión durante su embarazo llevó a Sebastián a ser un niño triste, que no se ríe con facilidad. Sin embargo, Rocío Barrios siquiatra y terapeuta, asegura que las mujeres no pueden culparse eternamente por las sensaciones que experimentaron durante el embarazo.

Según esta experta, “lo que tiene que hacer la mujer es trabajar en la sensación de malestar, no puede asustarse y quedarse con ese sentimiento. No todo tiene que estar bien, si a una persona en 20 días le pasan cuatro mil cosas que tiene que solucionar, buenas, malas o regulares, en nueve meses pasa de todo. Lo que ayuda a que la mujer lo supere satisfactoriamente es cómo ella maneje todo lo que sucede. Y generalmente no le hace daño al bebé que se experimenten momentos de estrés”.

El problema surge cuando durante el embarazo existen sentimientos negativos constantes y esa situación se perpetúa después del parto. Si no se fortalecen las relaciones afectivas entre la madre y su hijo, el niño está en riesgo de presentar alteraciones emocionales a futuro como ansiedad, depresión, tristeza, sensación de abandono, de pérdida, y pueden ser más propensos a sufrir problemas de rendimiento escolar.

Pero es un mito, dice Barrios, creer que todo lo negativo que le pasa al niño es culpa de la tristeza que sufrió la mamá durante el embarazo.

¿Triste o deprimida?

Estar triste es una sensación pasajera. Es decir, son momentos en los que el ánimo está abajo, pero cambian las circunstancias y la persona se siente mejor, más tranquila y no deja de realizar sus actividades cotidianas.

Por el contrario, la depresión llega a imposibilitar, es más profunda, no permite que quien la sufre se concentre en sus actividades, no hay energía vital para enfrentar la cotidianidad. En algunos casos, ésta puede tratarse durante el embarazo con medicamentos que no afectan al bebé, pero eso lo decide el médico. Los medicamentos se suspenden en el posparto, debido a que se metabolizan a través de la leche materna y pueden causar somnolencia, salpullido o diarrea en el bebé. También puede apoyarse con sesiones de terapia para fortalecer su ánimo.

Las subidas y bajadas hormonales pueden ocasionar depresiones y euforias en las mujeres embarazadas, que las mantienen en un carrusel de emociones durante los nueve meses.Según Rocío Barrios. “es frecuente que las gestantes sufran tristeza y malestares emocionales. La depresión no es tan común, pero ansiedad, sensación de tristeza, de desasosiego sí. Si es una situación transitoria no llega a afectar al bebé”.

Es decir, es normal que las mujeres se sientan extrañas mientras se adaptan a su nuevo estado y asumen las nuevas responsabilidades. Pero según la siquiatra “si es un bebé que de alguna manera es planeado, que está bajo una buena relación de pareja, en un ambiente agradable, y la mujer tiene una fuerte estructura emocional, de una manera más tranquila se va adaptando a ese cambio”.

El papel de la pareja es esencial en ese proceso en el que la mujer experimenta sensaciones nuevas. “En esta cultura moderna el hombre se está tratando de hacer funcional el papel del paternaje, no porque toca, sino porque ser papá es parte de lo que la pareja decidió ser. El hombre debe comprender eso, para apoyar al hijo, para seguir siendo pareja. Ellos no deben preguntar ¿en qué te puedo ayudar? No es la pregunta, porque el hombre no ayuda, las funciones que realicen son parte de su labor como padres”, dice Barrios.

Por eso, en los momentos de tristeza o depresión, la pareja debe entenderlas, apoyarlas, no criticarlas, no recriminarlas. “Hay hombres maravillosos que les dan un apoyo emocional: les dicen acuérdate que esto va a pasar, yo estoy aquí para ti, tú vas a ser la misma o mejor, hay ciertas frases que tranquilizan”, añade.

Juliana Rojas H.

Redactora ABC del bebé

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