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Las relaciones que deben evitar las embarazadas

Las relaciones que deben evitar las embarazadas

El contacto con heces de gato puede desencadenar toxoplasmosis congénita; y con personas con varicela o rubéola, malformaciones y retraso mental en el feto. C

Las relaciones que deben evitar las embarazadas
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06 de Noviembre de 2007
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El contacto con heces de gato puede desencadenar toxoplasmosis congénita; y con personas con varicela o rubéola, malformaciones y retraso mental en el feto. Conozca los agentes y sustancias de las que una mujer debe guardar distancia durante la gestación.

Toxoplasmosis congénita, retraso mental, malformaciones a nivel auditivo y en las extremidades y hasta neumonía intrauterina son los riesgos a los que se expone el bebé en el vientre de la madre, cuando ella entra en contacto con ciertas sustancias y personas.

“Las dos amenazas más comunes para la futura madre y, sobre todo, para el feto son las heces de los gatos y las personas con brotes como varicela y rubéola. Aunque se cree que la mujer gestante debe alejarse de los gatos porque producen toxoplasmosis, son las heces de los felinos las verdaderas culpables”, explica el ginecoobstetra Fernando Laverde.

Estas son las portadoras de los huevos del parásito toxoplasma gondii, que transmite la enfermedad a la madre que manipula la materia fecal del animal, no asea sus manos adecuadamente, toma alimentos, los contamina y consume. También es común la infección a través de la ingesta de verduras y carnes mal lavadas y crudas.

Para la gestante, la enfermedad es leve e incluso imperceptible, sin embargo cuando transmite la infección al feto (toxoplasmosis congénita) afecta los ojos de niño (inflamación de la retina), su sistema nervioso, piel y oídos. Al nacer, el bebé puede presentar bajo peso, agrandamiento del hígado y del bazo y anemia.

Por su parte, las personas con varicela y rubéola suponen otro riesgo para el feto. “En el control prenatal se miden anticuerpos, si la madre los tiene o si ya padeció estas enfermedades eruptivas, no corre mayor riesgo. Pero si no los tiene o no ha sufrido las enfermedades, y alguien cercano si las padece, debe evitar cualquier contacto, desde saludos hasta besos pues se transmite por la saliva”, agrega Laverde.

Y es que los riesgos que corre el feto son malformaciones o retraso mental. “Si la madre se contagia en una edad temprana de gestación, afecta al niño en mayor grado. Si se sabe con certeza la fecha en que ella contrajo el virus, el especialista puede actuar en beneficio del bebé”, explica el ginecoobstetra Álvaro Cano.

De acuerdo con los expertos, si el contagio ocurre entre las semanas 8 y 11 de gestación, el embrión está en proceso de formación, entonces hay malformaciones a nivel auditivo y labio hendido, entre otras.

Y si la madre contrae los virus más tarde, las complicaciones son menos graves, pero igualmente preocupantes; por ejemplo, el feto puede sufrir neumonía intrauterina.

Adicionalmente, durante el embarazo la mujer debe tener cuidado con el pasto, especialmente en zonas como el llano en donde es común encontrar garrapatas que la pueden picar, corriendo el riesgo de contraer la enfermedad de Lyme (con síntomas como dolor en las articulaciones, malestar similar al de la gripa y hasta parálisis, en algunos casos) y transmitirla al feto.

Del mismo modo, tiene que evitar el contacto con clavos, latas, o cuchillos oxidados. La futura madre puede herirse, contraer tétanos (afección del sistema nervioso central) y pasarlo al bebé.

Es una enfermedad producida por una bacteria que prolifera en estas superficies e incluso en la tierra y en los excrementos. Tan solo con que una herida entre en contacto con estos últimos, se ponen en riesgo la salud de la madre y del niño.

Lo que sí se puede manipular y tener cerca

“Hay personas que creen que la mujer en estado de embarazo debe alejarse de los perros porque producen toxoplasmosis. Y no es cierto, los caninos son inofensivos, lo único que transmiten son pulgas, en caso de tenerlas”, cuenta el doctor Laverde.

Y es que son numerosos los mitos que giran en torno a los agentes y sustancias que ponen en riesgo la salud del bebé. Hay quienes piensan que estar cerca de alguien que tenga gripa es perjudicial para el feto, pues la madre se contagia, puede presentar fiebre y perjudicar al niño.

Al respecto, Laverde asegura que “la fiebre no es mala y no afecta al feto; es la expresión de una virosis que solo requiere esperar para que salga del cuerpo”. Y del mismo modo sucede con los rotavirus y afecciones intestinales, que tampoco amenazan la salud del niño.

Recomendaciones

Si es amante de los gatos, o tiene uno en casa, evite entrar en contacto con él. Los felinos transmiten toxoplasmosis por las heces, pero puede que los huevos del toxoplasma estén en la cola del gato o incluso, en la misma arena.

Si accidentalmente, toca el excremento del animal ─por ejemplo mientras hace labores de jardinería─ lávese muy bien las manos y asegúrese de no coger alimentos. Busque ayuda del especialista.

Cerciórese de lavar y cocer muy bien las carnes y los vegetales. Allí también se pueden encontrar alojados los huevos de toxoplasma gondii.

Si contrajo varicela o rubéola, acuda de inmediato al especialista. Recuerde que entre más pronto se haga el diagnóstico de cuándo la madre contrajo el brote, hay más posibilidades de reducir los riesgos que corre el feto.

Es importante que una enfermedad eruptiva no afecte a la madre en la última semana antes del parto. Al nacer el niño, la madre (que ya incubó el virus) le transmite el virus al niño que nacería con varicela o rubéola porque no tiene las defensas desarrolladas.

Es menos peligroso que a la madre le dé varicela o rubéola dos semanas después del parto. Al cabo de este tiempo, el bebé ya ha adquirido las defensas necesarias.

Al iniciar su embarazo, pídale a su médico que le practique la prueba de toxoplasmosis.

Antes de quedar embarazada, recuerde si en su infancia padeció rubéola o varicela, o solicítele al médico que la practique la prueba de inmunidad. Si no ha sufrido de estas enfermedades y no es inmune, vacúnese, pero no olvide que tiene que ser tres meses antes de comenzar la gestación.

Si ya las tuvo, no hay riesgo de contraerlas de nuevo, a menos de que tenga sida (en este caso la enfermedad se puede repetir al entrar en contacto con alguien que la padezca).

Si es mordida por una garrapata, acuda al especialista, él brindará el tratamiento adecuado.

Si se corta con un utensilio oxidado, acuda inmediatamente al médico. Él lo guiará sobre la vacunación correspondiente.

Pilar Bolívar CarreñoRedactora ABC del bebé

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