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Tomar ácido fólico reduce probabilidades de malformaciones en el bebé

Tomar ácido fólico reduce probabilidades de malformaciones en el bebé

Su ingesta diaria disminuye en casi un 50 por ciento el riesgo de defectos.

Tomar ácido fólico reduce probabilidades de malformaciones en el bebé
Por: Andrea Linares
18 de Febrero de 2010
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Las mujeres deben tomar 400 microgramos de esta vitamina del complejo B que ayuda al organismo a crear células nuevas y a formar tejidos.


 


El ácido fólico tiene una propiedad particular: está demostrado que su ingesta diaria disminuye en casi un 50 por ciento el riesgo de defectos del tubo neural, anomalía que afecta el desarrollo del cerebro y la médula espinal del bebé en formación.



Según el genetista Ignacio Zarante, profesor asociado del Instituto de Genética Humana de la Universidad Javeriana, cada año nacen en el país entre 800 y 900 niños con esta malformación.



Si bien existen alimentos que contienen ácido fólico como los vegetales de hojas verdes (col, espinaca), el jugo de naranja, las frutas y las nueces, el porcentaje allí presente de este nutriente no alcanza los niveles recomendados: las mujeres deben tomar 400 microgramos al día, antes y durante los primeros meses de gestación para reducir estos defectos de nacimiento.



“Hay tres estrategias para disminuirlos: dar suplementos de ácido fólico antes del embarazo –idealmente entre tres y seis meses-, fortificar alimentos de consumo masivo con este nutriente y hacer campañas para educar a la población sobre la importancia de consumir esta vitamina”, dice Zarante.



La primera opción -insiste- no es fácil de implementar pues más del 50 por ciento de los embarazos no se planean; es más práctico fortificar alimentos como el arroz, la pasta y el azúcar con los niveles que la mujer necesita.  “Sin embargo, estas comidas son las primeras que las mujeres restringen en su dieta, de manera que hay que hacer un trabajo muy fuerte en el tema”, señala el genetista.



Precisamente, y con el fin de aumentar el aporte de hierro, vitamina A y ácido fólico en la dieta de los colombianos, el Ministerio de la Protección Social contempla adicionar estos nutrientes al arroz, un alimento de consumo masivo.



“Hay que educar a las personas para que no laven el arroz fortificado, pues se pierden los micronutrientes adicionados”, explica la nutricionista Liliana Peñaloza, profesional de la dirección de salud pública de Minprotección.


 


Normas existentes
En Colombia existe una norma que obliga la fortificación de la harina de trigo con ácido fólico (además de hierro y vitaminas B1 y B2). En Chile, por ley también se ordena este enriquecimiento. Allí, de los 240 bebés que nacían al año con esta malformación, ahora la mitad de ellos la presentan gracias a esta medida.



En el país austral, el costo de fortificar la harina con esta vitamina es el mismo que tratar dos niños con defectos de tubo neural al año. El otro lado de la moneda: Estados Unidos se gasta alrededor de 2 millones de dólares por cada niño con estas anomalías para rehabilitarlo el resto de su vida.



“La dosis contemplada en el decreto no alcanza a tener un impacto, pues no llega a los 400 microgramos… a diferencia de Chile, donde todos se ingieren la misma mogolla y consumen un nivel parecido de harina de trigo, en Colombia comen diferentes cosas y diferentes cantidades”, afirma Zarante. Actualmente, se adicionan 1,54 miligramos por kilogramo, según Invima.



La nutricionista Adriana Rozo, consultora de la dirección de salud pública del Ministerio de la Protección Social, indica que se está buscando evaluar el impacto de esta disposición y que habría que hacerlo por regiones, pues el consumo de harina no es el mismo en la Costa que en el interior del país.



Mientras se evalúa el tema y se trabaja en la fortificación del arroz, un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional creó avena con ácido fólico.



Paola Navarro, Lina Barrera y Karen Pinto, tres estudiantes de Nutrición del ente universitario, le dieron vida a este producto pensando en suplir deficiencias nutricionales en las gestantes, como parte de un proyecto académico.



“Vimos la necesidad de fortificar un alimento con ácido fólico para que la mujer pueda tomarlo, idealmente antes del embarazo, y la avena era una buena opción”, cuentan Paola.



Para llegar a la receta ideal de esta bebida, se necesitaron jornadas extensas de trabajo en los laboratorios de la Universidad, en las que una y otra vez se reformuló la composición de los ingredientes, incluso con calculadora en mano, a fin de lograr  el  sabor, el color, la textura y el aspecto perfectos.



Las tres tuvieron que encontrar el punto perfecto para adicionar el ácido, proceso en el que hubo inconvenientes. “Hicimos varios ensayos para que la avena saliera bien; basadas en los comentarios de nuestros compañeros fuimos modificando la preparación hasta llegar al producto final”, afirma Lina.



Los compañeros fueron los encargados de degustar y aprobar el alimento que, se espera, salga al mercado en el mediano plazo. Esta bebida, lista para consumir, fue elaborada con avena molida y en hojuelas para aumentar el aporte de fibra, y leche descremada para disminuir la grasa saturada. También crearon garullas y galletas de quinua fortificadas con hierro.



“Estamos en el proceso de creación de la empresa... aún no sabemos cuándo podemos tener estos productos en el mercado”, afirma Karen.


 


Defectos del tubo neural
Estos pueden ser causados por el consumo de sustancias o infecciones que se presentan durante el embarazo. “El problema de estas sustancias es que actúan en las primeras semanas y es allí cuando provocan el daño; sin embargo, las mujeres saben que están embarazadas más o menos entre las semanas seis y ocho y es en este periodo donde están más expuestas”, afirma el genetista Ignacio Zarante.



Estos defectos ocurren durante los primeros 28 días del embarazo, generalmente antes de que una mujer sepa que está embarazada.



El 30 por ciento de los bebés que nacen con estos defectos mueren de forma temprana. El 70 por ciento sobrevive, pero con diferentes discapacidades o problemas.  



Cuando el tubo neural no se cierra de forma adecuada pueden aparecer tres defectos:
•Espina bífida. Es la que se presenta con más frecuencia. En esta anomalía, la columna vertebral del feto no se cierra completamente. Suele haber daño neurológico que puede provocar parálisis en las piernas y dificultad para orinar.
•Anencefalia. El cerebro no se desarrolla. Los bebés suelen nacer muertos o fallecer poco después de su nacimiento. La anencefalia también se asocia a alteraciones cromosómicas.
•Encefalocele. El tejido cerebral se sale a través de un orificio en el cráneo.


 


 


 


 


 

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