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Antojos, impulsos que hay que controlar durante el embarazo

Antojos, impulsos que hay que controlar durante el embarazo

También se puede generar rechazo a algunos sabores y olores. Consejos para manejar la situación. Pamela Rueda se encuentra en la semana número 14 de su prim

Antojos, impulsos que hay que controlar durante el embarazo
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10 de Mayo de 2011
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También se puede generar rechazo a algunos sabores y olores. Consejos para manejar la situación.

Pamela Rueda se encuentra en la semana número 14 de su primer embarazo. Como todas las mujeres en su estado, desea culminar exitosamente su proceso y sabe que para lograrlo es indispensable adoptar una dieta saludable y equilibrada. Sin embargo, su organismo no coopera y desde la octava semana la vuelven loca el pan, el huevo y, en general, todos los alimentos que usualmente se consumen en el desayuno.

“Tengo antojos hacia todos aquellos alimentos que antes me abstenía de comer por estética y salud, como las harinas, especialmente los productos de panadería:almojábanas y buñuelos; los postres, las grasas y las gaseosas”, explica Pamela.

En cambio, a la hora del almuerzo siente un gran desinterés hacia el pollo, el arroz, la carne, el chorizo y la hamburguesa. “No es que me causen repulsión, simplemente no me provoca comerlos ni los disfruto tanto como un desayuno”, agrega. Lo que Pamela experimenta frente a la alimentación no es un capricho, ni mucho menos se trata de una actitud irresponsable. Para alivio de muchas, esta es una situación que le ocurre a la gran mayoría de mujeres en el transcurso de la gestación. La explicación a este fenómeno tiene un origen fisiológico.

“De manera general, en el embarazo ocurre una serie de cambios que se presentan con el objetivo de proporcionar las mejores condiciones para el desarrollo del bebé y facilitar la lactancia”, explica Jimmy Castañeda, médico ginecólogo y ex presidente de la Federación Colombiana de Asociaciones de Obstetricia y Ginecología.

Un grupo de hormonas propias del embarazo son las responsables de mediar esos cambios, siendo la gonadotropina coriónica humana la más importante de ellas. También intervienen el lactógeno placentario, hormona que se produce durante el proceso de la lactancia, y la progesterona.

En este orden de ideas, cuando se produce la gonadotropina coriónica en los primeros meses de gestación, se origina un rechazo a ciertos alimentos, olores y situaciones. “Entre la quinta y la decimocuarta semana la hormona alcanza niveles bastante altos, los cuales generan cambios en el sistema nervioso central que alteran los centros de percepción de olores y estimulan la sensación de náuseas”, afirma el doctor Castañeda.

Esto explica, en parte, por qué la gestante es más sensible a los olores. Cabe aclarar que las percepciones frente a los alimentos, las situaciones y los olores son individuales. Es por eso que no todas rechazan ni se sienten atraídas hacia lo mismo.

De acuerdo con Luz Ángela Artunduaga, Oficial de Salud y Nutrición de Unicef, los antojos y los rechazos pueden estar asociados a funciones sicológicas o estar influenciados por la insuficiencia de determinados nutrientes en la dieta.  “Cuando un antojo se vuelve repetitivo o se extiende a comer cierto alimento durante mucho tiempo, indica que hay una carencia en el organismo que normalmente viene dada por falta de vitaminas. La mujer puede desarrollar entonces un reflejo condicionado a cierto tipo de comestibles de su agrado (…) algunos sostienen que una deficiencia de vitamina B puede desatar un intenso deseo de comer chocolate”, señala la nutricionista.

 

Entre ‘sí quiero’ y ‘no me provoca’En términos generales, las maternas rechazan la carne por su penetrante olor y es usual que se abstengan de comerla durante los primeros 3 meses al sentir una evidente molestia. A algunas, incluso, inconscientemente les incomoda el olor de la pareja.

“Ella está muy sensible y siente un rechazo al cual no le encuentra explicación”, afirma el doctor Castañeda. En ocasiones, esa aversión puede deberse a que no tolera la colonia que él utiliza.

Según Luz Ángela Artunduaga, la futura mamá experimenta tantos cambios en sus gustos que puede llegar a encontrar desagradable el sabor u olor de algunos alimentos que solía comer antes del embarazo. Los más comunes son: las grasas, los alimentos fritos, la carne y el café.

En cuanto a los antojos, de acuerdo con la especialista, se aceptan con facilidad las frutas ácidas y los carbohidratos como dulces, helados, chocolatinas y tortas, pues brindan un gran aporte de calorías. “Así mismo, disfrutan los productos lácteos y la comida muy condimentada y picante”, añade la especialista.

Según explica el doctor Castañeda, en el embarazo hay una segunda etapa, que aparece normalmente a los 3 o 4 meses, y es el deseo de comer. “Este deseo es estimulado por la progesterona, el lactógeno placentario y otras hormonas. En este periodo, el organismo lo que necesita es que la mujer acumule grasa y tenga calorías para que el bebé se desarrolle bien. Por eso, se presentan ciertos antojos”, aclara el experto.

Es tal la atracción hacia ciertos olores que algunas mujeres desarrollan antojos extraños que no responden a las necesidades alimentarias. “El sentido del olfato se desarrolla al máximo y, por eso, se siente antojos de colmarse con olores de objetos como la tierra, el jabón o el ladrillo, llegando, incluso, a masticarlos”, comenta Artunduaga.

Controles los impulsos alimentarios

Para aprender a manejar los antojos y los rechazos, siga las siguientes recomendaciones:• Acuda al nutricionista como parte de sus controles prenatales y esté atenta a las sugerencias del especialista. Si tiene trastornos en la alimentación, es vital contar con apoyo nutricional. • Aliméntese frecuentemente en pequeñas cantidades. Esto disminuirá las molestias por antojos, así como las náuseas y el vómito.• Aumente el consumo de proteínas y verduras y disminuya la ingesta de grasas, dulces y carbohidratos sin eliminarlos completamente de su dieta.• Si su rechazo es hacia la carne, reemplácela con pescado, pollo, mariscos o huevo. • Aliméntese sanamente e intente balancear los antojos con los alimentos que su cuerpo necesita. Si quiere un helado, congele un yogur. Este proporciona proteína y calcio. • Desayune cada día, pues saltarse esta comida puede incrementar los antojos. Algunos alimentos que lo pueden ayudar a suplir las necesidades calóricas entre comidas son: las frutas bien lavadas, las nueces, el queso campesino pasteurizado y la gelatina. • No tome medicamentos o alcohol; no fume y limite su consumo de café.

 

Por Diana Bello Aristizábal

Redactora ABC del bebé

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