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Niños obesos y desde el vientre

Niños obesos y desde el vientre

Malas rutinas de nutrición en el embarazo generan graves daños en el hijo.

Niños obesos y desde el vientre
Por: Karen Johana Sánchez
12 de Junio de 2015
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Si la gestante establece rutinas inadecuadas de nutrición puede ocasionar graves daños en la salud actual y futura de su hijo. Conozca cómo contrarrestar la situación a tiempo.

Los bebés pueden padecer dificultades nutricionales, como la obesidad, incluso antes de nacer, y una de las principales causas son los malos hábitos de su madre. Es más, se ha comprobado que una gestante obesa estaría predisponiendo a que su hijo en formación padezca el mismo mal en el futuro.

Una problemática preocupante, teniendo en cuenta que esta etapa hace parte de “los primeros mil días de vida del niño –contados desde la concepción, abarcando la gestación y hasta los dos años de edad–, los cuales juegan un papel preponderante en el potencial de desarrollo físico, intelectual y emocional de su salud futura”, explica Nicolás Ramos, presidente de la Sociedad Colombiana de Pediatría (SCP). Primero, es importante anotar que generalmente no se usa el término obesidad (cuando el niño está en formación), sino macrosomía. Y, en efecto, se puede detectar que un niño está macrosómico, por medio de una ecografía que se le realiza a la madre gestante. Las causas que explican están situación son variadas.

El endocrinólogo Iván Darío Escobar, Director del Instituto de Diabetes y Endocrinología y presidente de la Fundación Colombiana de Obesidad, indica que las principales razones son la obesidad materna y la diabetes (ya sea pregestacional o gestacional): “Estas enfermedades generan aumento de la insulina en la sangre de la materna y del bebé, y esto, a su vez, dispone a la macrosomía del niño, puesto que la insulina se comporta como una hormona del crecimiento dentro del útero”. Este aumento de peso también tiene que ver con la disponibilidad de comida que tenga la madre y el tipo de alimentos que consuma.

Según Katerine Villa, directora de proyectos del Centro Colombiano de Nutrición Integral Cecni, la malnutrición de la gestante condiciona a que un bebé nazca prematuro, con bajo peso para la edad gestacional, incluso un feto sin vida; así mismo, una mamá con sobrepeso u obesidad puede tener complicaciones. 

Influencias de madre a hijo 

Dos médicas colombianas, preocupadas por el aumento en la obesidad materna e infantil, realizaron una investigación sobre el tema para verificar si había relación entre estas condiciones. Según los hallazgos del estudio ‘Factores de riesgo perinatales para sobrepeso y obesidad en escolares en una población bogotana’, elaborado por la pediatra y epidemióloga Sandra Johanna Bautista Roa, junto con la pediatra María Angélica Escobar, las mamás que tenían sobrepeso, antes de empezar el embarazo, tenían casi dos veces más riesgo de que sus niños fueran a ser obesos entre los 5 y 10 años de edad.

Para el estudio, publicado en el 2012, se evaluaron 528 mujeres y a sus hijos entre los 5 y los 10 años de edad, de estratos 1, 2 y 3, que viven en la capital. La doctora Escobar explica que la investigación se basó en la teoría de la programación fetal, que indica cómo el ambiente al que se expone el bebé en el vientre influye en su estado futuro. 

“La inadecuada alimentación durante el embarazo, sea por un exceso de calorías o desequilibrio de los nutrientes, causan huellas metabólicas en el feto, que le inducen un apetito difícil de saciar y le recargan el trabajo al páncreas y otros órganos que se ocupan del almacenamiento de la grasa, que en la vida adulta repercuten en hipertensión, obesidad y síndrome metabólico de inicio temprano”, señala. 

Al respecto, el endocrinólogo Iván Darío Escobar añade que antiguamente se pensaba que el bebé nacía con una información genética inmodificable, pero la realidad es que la expresión de los genes puede modificarse dentro del útero y condicionar diferentes aspectos de la salud. Así –dice–, una mujer en embarazo con mala alimentación le pasará a su bebé una serie de metabolitos y hormonas que harán que cambie la expresión de sus genes y lo predisponga a engordar y a tener mayor disposición a padecer enfermedades cardiometabólicas en su vida postnatal. A esto se le llama epigenética, y es cómo algunos aspectos pueden influir para cambiar la estructura de los genes.  

Recientes investigaciones han concluido que el niño obeso puede ser un diabético adulto; esto no solo está ocurriendo en países como Estados Unidos; un ejemplo es Perú, donde se está viendo que los niños tienen diabetes tipo 2, desde los 6 años, y no diabetes tipo 1. “Hace 10 años, en los niños se presentaban solo la tipo 1, asociada a la predisposición genética, pero en la actualidad, ya se ve diabetes tipo 2, que normalmente se presentaba en la edad adulta. 

Cada vez más niños, y desde más pequeños, están en riesgo a causa de la obesidad”, explica la nutricionista Villa. Pero estos problemas no se evidencian solo en el bebé. “La obesidad en la gestante incrementa de manera significativa el riesgo de diversas complicaciones durante el embarazo (trastornos hipertensivos, diabetes, enfermedades respiratorias), parto, postparto inmediato y en el recién nacido”, añade Patricia Heredia, subdirectora de salud nutricional, alimentos y bebidas del Ministerio de Salud y Protección Social.

Según la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia Ensin 2010 (última realizada en el país), el 24,8 por ciento de las gestantes tenía sobrepeso y el 9,8, obesidad. Es decir, que el 34,6 por ciento presentó algún grado de exceso de peso para la edad gestacional; esta situación fue mayor en embarazadas de 25 a 49 años.

Una etapa oportuna Lo dicho hasta ahora no significa que la situación no se pueda contrarrestar. Los buenos hábitos de alimentación ayudarán a cambiar el futuro del niño. Además, una buena educación prenatal, incluso desde que el bebé es concebido, garantizará un óptimo desarrollo. Los primeros mil días de vida del niño –llamada también la ventana de oportunidades– es la etapa en la que más se consolida la maduración del cerebro del niño, se forjan los hábitos de vida, se construyen los cimientos de los diferentes órganos y sistemas. “El cuidado del bebé durante esta época es como la base de una construcción: mientras más fuertes y profundas, más resistirá los golpes y terremotos que le propicie la vida”, añade el doctor Escobar. En este sentido, “la salud futura comienza a condicionarse desde el vientre materno. 

Un embarazo saludable y óptimo, desde el punto de vista nutricional, contribuirá directamente a la salud del bebé, reduciendo su riesgo de padecer enfermedades crónicas en la adultez. Por lo tanto, el principal mensaje para las mujeres colombianas es que deben prepararse para concebir; esto significa fundamentalmente optimizar su peso (si tiene exceso, perderlo, y si les falta, ganarlo) y, si se alimentan en forma inadecuada o llevan una dieta vegetariana, deben consultar con un especialista en nutrición”, agrega el pediatra Nicolás Ramos. La gestación, entonces, se debe iniciar con control médico y asesoría nutricional. 

Tener una alimentación saludable que incluya todos los grupos de alimentos, teniendo en cuenta porción y frecuencia, y consumir los suplementos nutricionales que la mujer necesite, aconseja la nutricionista Villa, y aclara que no se debe comer el doble, como dicen las creencias populares, sino ofrecer al feto el mejor entorno para un desarrollo y crecimiento óptimo, desde el primer momento. Además, hacer ejercicio físico. Ahora, si el niño viene con predisposición de padecer obesidad, o incluso está sano, es fundamental que, desde que nace, se le brinde lactancia materna exclusiva (sin incluir ningún alimento adicional) hasta los seis meses de vida para prevenir la malnutrición. Cabe anotar que el primer vínculo del bebé con el alimento es la lactancia y, en el país, esta es interrumpida tempranamente.

En Colombia, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud indica que la lactancia exclusiva solo se lleva a cabo hasta el 1,8 meses. La duración total es de 14,9 meses. Y según la Organización Mundial de la Salud, la continuidad de esta debe ser hasta los dos años de vida, acompañada con otros alimentos. El doctor Ramos indica que, “desde la SCP se apoya y defiende ciento por ciento la leche materna como el alimento ideal, con el diseño más perfecto para el bebé por su composición equilibrada, el cual es fundamental para que desarrolle todo su potencial físico, intelectual y emocional”.

Alrededor de los seis meses, se deben introducir alimentos diferentes a la lactancia materna; se deben tener en cuenta las preparaciones, la variedad, la frecuencia, las porciones y los diferentes grupos de alimentos, incrementando, según la edad, aquellos ricos en calcio y proteínas (lácteos, carnes, pescados y granos), frutas y verduras (que aportan vitaminas y fibra). Es importante evitar el consumo de aquellos altos en calorías y pobres en nutrientes (Por ejemplo, paquetes y bebidas azucaradas), así como aquellos altos en sodio, añade Patricia Heredia. 

El significado de los hábitos La nutricionista del Cecni explica que el sobrepeso u obesidad de un niño en la primera infancia se puede manejar con un acompañamiento por parte de los padres, cuidadores y especialistas: “no se debe someter a restricciones severas; no hay que olvidar que es un niño que está en crecimiento y desarrollo”. Es importante, además, promover la actividad física en los niños. Con los avances del mundo moderno, buena parte de su tiempo está dedicado a los aparatos tecnológicos. 

La encuesta nacional indica que el 62 por ciento de los pequeños y adolescentes ven televisión o juegan con videojuegos dos horas o más, un tema que preocupa por su relación con el sobrepeso y la obesidad. La doctora Villa dice que esta situación y el hecho de brindar alimentos que son de alta densidad energética y superan los requerimientos nutricionales del niño ocasionan que, desde edades tempranas, haya un desbalance entre lo que consume el niño y lo que gasta, lo que genera el sobrepeso u obesidad infantil. La Ensin señala que, en Colombia, se reporta una prevalencia de 20,2 por ciento de sobrepeso y 5,2, de obesidad, en menores de 5 años. 

Los estudios, añade la experta, muestran relación con los hábitos de los padres, los cuidadores de los niños, las jornadas en los jardines, la influencia de los medios de comunicación y las redes a las que pertenece el niño. En el estudio elaborado en Bogotá también se encontró, según la doctora Bautista, que, de 528 niños evaluados, 207 sufrían de obesidad o sobrepeso. Y que los niños permanecían más de dos horas al día frente a las pantallas.

En conclusión, la obesidad está condicionada por diferentes factores y es importante promover una alimentación balanceada y adecuada, desde la gestación, aumentar la actividad física, favorecer entornos saludables y limitar el uso de la tecnología. Además, los expertos coinciden en que es fundamental dedicarles tiempo a los niños, compartir, comer y jugar en familia. Estas son las principales estrategias para mantener estilos saludables en el hogar. 

Otras recomendaciones para las madres… 

Durante la gestación se incrementa el gasto calórico de la gestante, quien debe consumir una alimentación balanceada para su bienestar y el de su futuro hijo. Los alimentos indispensables que se debe consumir en el embarazo son carne, pollo, pescado y huevos, legumbres, carbohidratos y azúcares, fibra y grasas (según requerimientos de cada madre). Frutas y verduras, agua y leche. Aunque el aumento de peso puede varias de mujer a mujer, en general es un promedio de 12 kg en toda la gestación. 

Las gestantes deben comer, mínimo, cinco veces al día: tres comidas y dos refrigerios. Se deben establecer horarios de alimentación para evitar la ansiedad y hacer ejercicio, según las recomendaciones médicas. No obstante, la nutricionista Patricia Heredia, vocera del Ministerio de Salud y Protección Social, dice que mejorar el estado nutricional de la madre no se reduce a corregir sus pautas alimentarias.

Se necesita incrementar la capacidad del organismo de utilizar eficazmente los nutrientes disponibles para la finalidad correcta. También, aclara, que cubrir las necesidades nutricionales de la gestación impone unas exigencias metabólicas. Y aconseja, entonces, evitar el embarazo en la adolescencia, el trabajo físico intenso y el estrés, los cuales pueden afectar negativamente al estado nutricional de la mujer.

 

 

 

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