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Reto # 1: Recomendaciones para un embarazo y parto saludables

Reto # 1: Recomendaciones para un embarazo y parto saludables

Hay que prepararse física y mentalmente para la llegada del bebé.

embarazo y parto saludables
Por: Redacción ABC del bebé
25 de Mayo de 2015
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Para una mujer, sin importar su edad, si ya ha estado en embarazo o si tiene hijos, la gestación es una de las situaciones más retadoras, pues se enfrenta a una serie de cambios físicos, psicológicos y sociales, que de una u otra manera la impactarán. Además, el cúmulo de dudas e incertidumbres por el bienestar de su bebé y el suyo estarán a la orden del día. 

Lo importante y que deben tener en claro las futuras mamitas es que todo hace parte de un proceso natural, por el que todas pasan, solo que en algunas los síntomas se manifiestan un poco más, y les exigen que atiendan, entre otros aspectos y condiciones, su estado médico para hacer un seguimiento cuidadoso de su gestación y de su estado de ánimo. 

Así, ese torbellino de sentimientos y transformaciones solo necesita de tranquilidad, una alimentación adecuada, seguimiento profesional y, ante todo, responsabilidad por su salud y la del ser que viene en camino, para hacer del embarazo una experiencia inolvidable y llena de satisfacciones. 

Un buen comienzo 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el primer y más importante paso para asegurar, en alto porcentaje, un embarazo saludable y seguro es iniciar los controles mensuales, desde el momento mismo en que se confirma que espera un bebé, con ello la mujer adquiere tranquilidad, pues en estas visitas periódicas con su ginecobstetra él podrá prevenir, diagnosticar y, en la mayoría de los casos, hasta curar cualquier posible anomalía que se pueda presentar con su gestación o con el feto. 

Es más, estas consultas previas con los especialistas son tan importantes que lo recomendado es que se inicien desde antes de pensar en embarazarse, es decir, asistir a una cita preconcepcional, en la que le examinarán y le ordenarán una serie de pruebas para evaluar su salud física y sus posibilidades para una concepción exitosa. 

Con citas de este tipo, sumadas a un seguimiento acucioso mes a mes tras embarazarse, se disminuye, en gran medida, la mortalidad materna; la posibilidad de un parto pretérmino (antes de las 37 a 40 semanas establecidas como normales para un parto seguro); el riesgo de que el bebé nazca con problemas anatómicos, y la muerte fetal. Por todas estas razones es que resulta primordial consultar antes y durante la gestación. 

¿Qué se analiza mes a mes? 

En la primera consulta le harán una prueba de embarazo para confirmar si está en embarazo. De ser positiva, le calcularán la fecha posible del parto, partiendo del día de la última menstruación, y le dirán cuántas semanas tiene de gestación. Con estos datos, en la siguiente cita verificarán el tiempo y crecimiento del feto. Le tomarán, por primera vez, el peso y la estatura para iniciar un seguimiento al peso que debe adquirir mes a mes, para controlar que no exceda los límites saludables. Lo estimado es que al término del embarazo haya subido de 12 a 13 kilos, y con las personas con obesidad y sobrepeso se procura que no pasen de los 7,5 kilos. También le tomarán la presión arterial y el pulso para iniciar un cuadro de control, y le solicitarán una prueba de orina y sangre para detectar si tiene anemia o infecciones urinarias. 

Igualmente, le ordenarán que acuda con su odontólogo para mantener sus dientes en buen estado y evitar posibles infecciones, pues la demanda de calcio que implica la gestación hace que la dentadura se vuelva vulnerable a las caries. 

Le harán la primera ecografía con la que se confirmará la edad gestacional y le recomendarán que se aplique las vacunas contra la influenza, la antitetánica y la antidifteria, todas para prevenir complicaciones o que, en caso de contagio, se neutralice su efecto. 

El ginecobstetra le preguntará sobre la dieta que acostumbra y le hará algunos ajustes de ser necesario para que incluya lácteos, pescado, frutas y vitaminas, y le consultará si está tomando ya ácido fólico, pues debe haber iniciado su ingesta antes de quedar esperando, para favorecer el desarrollo del bebé y que no tenga complicaciones del tubo neural. 

Es posible que le hablen del parto, pero lo importante es que usted haga todas las preguntas que se le ocurran, para que se sienta tranquila sobre su estado y el del bebé en camino. 

Los controles del embarazo, mes a mes, se clasifican en tres trimestres, pues cada tercer mes se hace necesario realizar determinados exámenes. 

En el primer trimestre se hace un cuadro hemático para verificar que no exista sida, sífilis ni hepatitis, o cualquier otra infección que pueda afectar al feto. Igualmente, se confirmará que la madre no hubiera tenido rubéola y si está vacunada, y le harán la toma de toxoplasmosis. 

En el segundo trimestre le repetirán algunos de los exámenes practicados en el primero, como medida preventiva para confirmar que ninguno de los males se haya manifestado. 

Le practicarán una segunda ecografía, ahora, para observar el crecimiento del bebé y ver cómo está la formación de los órganos, y se hará un análisis macro del embrión. 

Si en este punto se diagnostica una hipertensión asociada al embarazo, o diabetes gestacional, entonces se debe practicar un doppler, una prueba donde se analiza cómo está la circulación entre la placenta y el feto. 

El tercer trimestre es crucial, pues los controles se ocupan de preparar a la madre para el parto. Se verifica que no aparezca la anemia y la madre esté bien nutrida, no haya sobrepeso, la tensión esté normal y el bebé siga creciendo adecuadamente con total bienestar. Le practicarán un monitoreo fetal y algunos otros exámenes especializados de ser el caso. 

En este periodo le harán una tercera ecografía, en la que se mirará cómo está respirando el pequeño en el útero, si sus movimientos son adecuados, si se han dado los cambios en el cuello de la matriz, preparándose para el momento del parto, y si la posición del bebé es la adecuada, ya que de ello depende, en parte, que el parto sea natural o por cesárea. 

Buena alimentación y salud 

La ciencia popular reza: "en el embarazo hay que comer por dos", nada más falso y mítico que esto, pues lo que hay que hacer es mantener un peso estándar para un buen embarazo y un parto exitoso. 

En tal caso, lo primero, desde antes de pensar en un hijo es dejar hábitos poco saludables como fumar, las bebidas alcohólicas y no exagerar en el consumo de grasas, harinas y dulces. 

Aunque parezca reiterativo, es clave que el ácido fólico, el calcio y la vitamina C estén presentes a lo largo de la gestación en la dieta diaria de la madre. El ginecobstetra Aldemar Miramar dice que “durante los primeros tres meses de embarazo la mujer debe comer de forma balanceada y fortalecida en vitaminas y minerales para el que embrión pueda desarrollarse y sobrevivir y, al final del embarazo, esta misma condición debe mantenerse pues, de lo contrario, puede retrasarse el crecimiento fetal, y ocasionar complicaciones al momento del parto”. 

Por su parte, la nutricionista Claudia Angarita asegura que para que el bebé crezca adecuadamente necesita que la madre consuma más proteínas y suba energías. “En promedio, una persona consume 1.500 calorías diarias y en el embarazo debe tener 300 a 400 calorías extra. Hay que recordarles que los lácteos brindan calcio y vitamina E, y que consuman una o dos veces por semana fríjol, lenteja y garbanzo, excelentes fuentes de proteínas. También se sugiere el pescado fresco, al igual que el cerdo”. 

Además, para colaborar con el crecimiento del pequeño se necesitan más proteínas para subir energías. En promedio, una persona consume 1.500 calorías diarias, y durante el embarazo se deben tener 300 a 400 extras. 

Angarita añade que, dos porciones de fruta al día, sin contar el jugo, aportan al organismo vitamina A y ácido fólico, y que las verduras de todos los colores son ideales porque suministran gran cantidad de vitaminas; al respecto, dos porciones diarias es lo adecuado, sobre todo las verdes, porque son importantes para prevenir alteraciones con la espina bífida en los niños, aclara la experta. 

Las harinas también son una fuente importante de energía, así que puede consumirlas, pero evite las harinas refinadas (galletas, roscones, panes), pero diga sí a las integrales como la avena o el pan integral, así impedirá el estreñimiento. Es imposible dejar las grasas, además porque son la principal fuente de ácidos grasos, pero puede disminuir las de origen animal y cambiarlas por las vegetales, preferiblemente de soya o girasol. Finalmente, no consuma aceite recalentado ni manteca, porque no es saludable para el bebé. 

Cambios y sensaciones 

Con el embarazo llegará un torbellino de cambios físicos, de sensaciones y manifestaciones emocionales incontrolables, incluido el estrés, que de no manejar, puede desestabilizarla en el día a día, y traerle problemas en el embarazo, con el riesgo de afectar a su pequeño y a usted misma. Ante ello, los especialistas y psicólogos recomiendan que la mujer entienda que esto hace parte del proceso normal de la gestación, y que la mayoría de los eventos desaparecerán tras el parto y en los meses siguientes. 

En el organismo 

Los primeros cambios y más notorios son las transformaciones fisiológicas. “Una de estas se experimenta en el sistema sanguíneo, al disminuir los glóbulos rojos, por lo que se puede dar cierta anemia”, señala el ginecólogo de Profamilia Juan Carlos Ramírez. 

Para enfrentarlo, es importante cuidarse con una dieta rica en hierro: carnes rojas, pollo y pescado, siendo el hígado el que posee la mayor concentración; también se recomienda consumir vegetales y granos. Además, en un punto del embarazo aumentará el volumen de la sangre, necesario para el momento del parto, en el que se pierde de 200 a 300 centímetros cúbicos, por lo que el organismo se prepara para asimilar esa pérdida y que no se afecte la madre". 

Asimismo, continúa Ramírez, “en el primer trimestre de embarazo se inicia en la mujer una intolerancia gástrica, que llega con reflujos, agrieras, náuseas y vómitos. También se presenta estreñimiento, que hay que atender para no caer en  las hemorroides, lo que según el doctor puede combatirse con una alimentación rica en fibra, presente en piña, guayaba y apio, además de tomar jugos y abundante agua, especialmente tibia. 

En el sistema urinario también hay variaciones. La mujer tiene un aumento en la frecuencia urinaria, a medida que avanza el embarazo la vejiga disminuye su capacidad. Lo que sucede es que la cabeza del bebé hace compresión sobre la vejiga y aumenta la frecuencia de las micciones, algo muy incómodo. 

Al llegar el final del embarazo se comprime el útero, y se disminuye también la capacidad respiratoria, lo que ocasiona en las embarazadas esa sensación de ahogamiento, y terminan durmiendo casi sentadas. 

Igualmente, con el embarazo, la parte del cuerpo que más sufre por el aumento de peso es la columna, en especial en las regiones dorsal y lumbar. 

A flor de piel 

Sin lugar a dudas, dicen los expertos, los cambios hormonales que se dan en el organismo de la mujer para prepararla para ser madre influyen, a su vez, en su estado de ánimo y en lo emocional, y la predisponen para estar más sensible ante situaciones externas. 

De tal forma, un embarazo de una mujer que está acompañada de su pareja, en un ambiente familiar y rodeada de atenciones, no será el mismo que el de quien tendrá que afrontarlo sola, sin el apoyo de sus seres queridos, ni el del padre de su hijo. 

Igualmente, si existen dificultades laborales, económicas o familiares, esto impactará en el normal desarrollo de su gestación. 

Así las cosas, no es raro que una mujer que era totalmente equilibrada, de un momento a otro rompa en llanto, se muestre triste o malgeniada y, al rato, esté feliz y sonriendo. Sin embargo, la mayoría de las veces, un embarazo viene con cambios positivos, pues se experimenta la sensación de bienestar por el aumento de las endorfinas (hormona producida en la glándula pituitaria y el hipotálamo, considerada como un analgésico que disminuye el dolor y la depresión), explica la psiquiatra Rocío del Pilar Barrios. 

Para contrarrestar esto, se puede pensar en hacer yoga, que genera  estabilidad, ayuda a controlar la respiración, y logra relajar el cuerpo y el espíritu, ya que durante el embarazo las mujeres son especialmente sensibles a la crítica, por lo que su práctica nivela los ánimos. 

Lo importante es que consulte si cree que el estrés y la tensión la afectan, pues de lo contrario sus efectos puede que demanden atención especializada. 

Se reflejará... 

En la piel 

Este es uno de los temas sensibles, pues la piel puede sufrir cambios notorios con el embarazo. Acá la presencia de las manchas en los pómulos y la región frontal es muy frecuente, sumado a una especie de acné cutáneo marcado. 

Por su parte, las estrías se dan por el estiramiento de la piel y se manifiestan de distintas formas, debido a la calidad e hidratación de la piel, lo cual es diferente en cada mujer. Para evitarlo, los expertos recomiendan los masajes diarios con aceite de almendras y de naranja. 

Es primordial que si aparece piquiña en el abdomen o en cualquier otra parte, se consulte con el dermatólogo, y evite rascarse, pues puede irritar la piel y causar lesiones difíciles de remediar. 

En la figura 

Es inevitable que el cuerpo cambie, no solo porque la piel debe ceder sino porque hormonalmente se dan una serie de ajustes naturales para que sobreviva el nuevo ser. Por ello es primordial tomar precauciones a lo largo del embarazo en torno a la alimentación y los cambios de hábitos. 

Dichos cambios sustanciales van al peso y la forma del cuerpo, en especial del abdomen y los senos. Para ello, se recomienda una dieta especial antes, durante y después de la gestación, con rutinas de ejercicios apropiados, que permitan un estado saludable y visualmente agradable para la madre. Igual, de ser necesario se puede acudir a diferentes intervenciones para recuperar la figura.

 

 

 

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

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fuckmesanta@divermail.com
Hace 1 año
Embarazadas son feas
1
aconsejador2015
Hace 1 año
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