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Cuidados de la piel tatuada o con ‘piercing’

Cuidados de la piel tatuada o con ‘piercing’

Aumentar excesivamente de peso, presentar alergias al material de la joya y desaseo ponen en riesgo la piel de la mujer que tiene un tatuaje o una perforación

Cuidados de la piel tatuada o con ‘piercing’
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07 de Febrero de 2008
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Aumentar excesivamente de peso, presentar alergias al material de la joya y desaseo ponen en riesgo la piel de la mujer que tiene un tatuaje o una perforación y queda en embarazo.

Un piercing en el ombligo pueden verse atractivos en las mujeres. No obstante, al quedar en embarazo, algunas sufren daños en la piel o distorsiones del dibujo que se había plasmado con tinta, luciendo como una mancha deforme o una fea cicatriz.

Esto se debe a predisposiciones genéticas que, además de hacer inevitable la aparición de estrías, dificultan la cicatrización, produciendo queloides (tendencia que tienen algunas personas a tener cicatrices gruesas, fibrosas y rojas, que pueden producir rasquiña o eventualmente dolor) tratables a través de infiltraciones, microdermabrasiones o láser; este último no aconsejable para la futura madre.

“El daño potencial se produce si el tatuaje o el piercing está en áreas de distensión de piel, como el abdomen y los senos. Si hay un aumento considerable de volumen, la aparición de estrías podría afectar el dibujo del tatuaje. Y si las condiciones de aseo son óptimas y la paciente no presenta ningún tipo de alergia a la joya, el piercing no sufre grandes alteraciones”, explica la dermatóloga Mónica Paredes.

Adicional a la distensión, durante la gestación algunas zonas de la piel se manchan, cambiando la parte estética del tatuaje. Aunque cambie el dibujo, nunca se debe acudir al láser para borrarlo o arreglarlo, pues alteraría el desarrollo celular.

Tampoco es recomendable tatuarse o perforarse durante los nueve meses, pues “cualquier evento que implique el contacto de un cuerpo extraño con la piel tendría la posibilidad de sobreinfectarse y requerir tratamiento antibiótico. Hay otras etapas de la vida en que las mujeres pueden hacerse un tatuaje o ponerse un piercing sin que pongan en riesgo su estado de embarazo”, agrega Paredes.

¿Cómo cuidar un arete en el ombligo?

“El ombligo es un orificio donde, si no hay un buen aseo, se depositan células muertas y microorganismos (presentes en todo el cuerpo); de ahí la facilidad de que se desarrollen infecciones”, explica el dermatólogo Campo Elías Páez.

Así que, si una mujer se perfora esta zona y quiere evitar daños en la piel al quedar embarazada, debe mantener buenas rutinas de limpieza y ante cualquier síntoma de irritación (color rojizo, dolor, ardor o picazón), visitar al dermatólogo; seguramente puede ser alérgica al material de la joya y no saberlo.

Y si, a medida que crece la barriga se raja el ombligo, no existe otra posibilidad más que retirar el arete. La cicatriz puede desembocar en un queloide o crecimiento excesivo de tejido cicatricial que, aunque es removible con cirugía, no se puede prevenir pero sí evitar si se retira a tiempo el piercing.

“La aparición de queloides no es previsible; esta anormalidad de la cicatrización viene determinada genéticamente en cada persona”, agrega Paredes.

¿Y un tatuaje?

Ya sea que esté ubicado en el abdomen, senos o, incluso, brazos, un tatuaje sufrirá distorsiones durante el embarazo. El aumento de peso y las estrías son las encargadas de alterar su forma y tamaño, transformaciones medianamente corregibles con láser.

No obstante, las normas internacionales señalan que las embarazadas no deben recibir ningún tipo de medicación o procedimiento médico que no sea imprescindible para su salud y la de su bebé.

Asimismo el láser, por ser un rayo de luz concentrada, puede afectar el desarrollo celular aunque, hasta el momento, no se ha comprobado si, a ciencia cierta, ejerce alguna influencia negativa en el feto.

Las zonas tatuadas deben seguir los mismos cuidados que la piel del resto del cuerpo: “aplicar cremas humectantes y evitar el aumento excesivo de peso, para disminuir el riesgo de aparición de estrías, aunque estas, a veces, pueden surgir incluso siguiendo las recomendaciones, pues la mujer se encuentra genéticamente predispuesta para producirlas”, comenta Paredes.

Recomendaciones generales

Si tiene un tatuaje en las zonas del cuerpo que sufrirán estiramiento durante el embarazo, consulte al dermatólogo, él le indicará qué hacer, según su tipo de piel.

•Para evitar traumas, o hacerlos menos severos en caso de tener un tatuaje o un piercing en las zonas de mayor distensión cutánea (estómago, senos y brazos), “se debe siempre mantener la piel bien hidratada, ya sea con una crema o bebiendo agua continuamente. Del mismo modo, el baño debe realizarse con agua tibia”, explica Páez.

•Si tiene un piercing en el ombligo y la piel se raja por el estiramiento de la zona durante la gestación, visite al especialista. Él hará la medicación respectiva, teniendo en cuenta su estado de embarazo.

•Recuerde que por más distorsionado que esté su tatuaje, no debe borrarlo con rayos láser durante el embarazo. De hecho, cualquier tratamiento que los involucre no está recomendado en esta etapa.

No es buena idea tatuarse o perforarse el abdomen. Las estrías distorsionan el dibujo y el ombligo puede rajarse, corriendo el riesgo de formar queloides.

Pilar Bolívar C.

Redactora ABC del bebé

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