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Esos mitos extraños del embarazo

Esos mitos extraños del embarazo

Creencias populares ¿Qué tan cierto es todo lo que se dice?

Esos mitos extraños del embarazo
Por: Lizeth Salamanca Galvis
22 de Abril de 2016
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Cuando estás embarazada, en especial de tu primer hijo, son muchas las expectativas que giran a tu alrededor, no solo las tuyas como mamá (o papá) sino las de familiares, amigos y conocidos, que intentan tomar partido ofreciéndote consejos y advirtiéndote sobre todas las cosas que debes y no debes hacer.

Es, de hecho, un momento en el que muchos de quienes te rodean –siempre con la mejor intención y procurando el bienestar de tu bebé - tratarán de convertirse en tus ‘médicos de cabecera’ para ofrecerte sus conocimientos sobre la etapa que estás viviendo. Habrá quienes se transformen en nutricionistas y te recomienden una dieta o te alerten sobre los alimentos que no debes consumir.

Habrá también los que pretendan darte luces sobre el sexo de tu bebé, quienes te aconsejen evitar tratamientos estéticos, hasta algunos casos extremos en los que te exhorten a evitar velorios y cementerios o participar de bautizos.

Sin embargo, muchas de esas recomendaciones que escucharás están asociadas a creencias populares que se han insertado en nuestra cultura por varias generaciones y que en varios casos tienen componentes derivados de la superstición, de la famosa frase “mi abuela decía que…”.

Por eso, los especialistas de la salud recomiendan a las futuras mamás buscar la explicación médica o científica de cada creencia popular que llegue a sus oídos, con el fin de asegurar qué tan cierto o falso es y qué tanta atención prestarle.

“El hecho de que se llegue a creer rotundamente en estos mitos no genera un peligro real para el bebé –ni para la mamá -; sin embargo, sí afecta el aspecto psicológico y emocional de la mujer, ya que este tipo de creencias se convierte en una fuerte sugestión que puede llevar a que se produzca lo que se denomina ‘la profecía autocumplida’: algo que creo que va a suceder, realmente sucede.

Todo ello, producto de la sugestión”, explica César Sierra Varón, psicólogo, doctor en Cultura y Educación en América Latina, y docente del Politécnico Grancolombiano, sede Medellín. “Esto -continúa el especialista- puede llevar a que los niveles de ansiedad de la madre aumenten considerablemente, de tal manera que este hecho sí afecte o altere la estabilidad emocional del bebé.

1. “Ir a un cementerio, a un velorio o estar en contacto con una persona fallecida hará que a mi bebé le entre el ‘frío del muerto’”.

No existe ningún soporte científico que demuestre que ir a un cementerio o acercarse a personas muertas tenga algún efecto dañino para la madre o su bebé. Ahora bien, si tenías un vínculo familiar muy fuerte o eras muy cercana a la persona fallecida, lo único que potencialmente sí podría afectarte sería la tristeza misma que causa la pérdida de un ser querido, y que incluso puede desencadenar una depresión. Por lo demás, no hay riesgo.

2. “La forma de mi barriga me indica si es niño o niña”.

Falso

Está demostrado que no hay ninguna relación entre la forma del abdomen materno y el sexo del feto. De hecho, la forma de la barriga depende principalmente de otros factores diferentes al sexo del bebé, como la contextura de la madre, la talla, el peso, la disposición del útero dentro de la pelvis y la posición del bebé dentro del mismo. 3.“No puedo ir al dentista porque me han dicho que se me caerán los dientes”

Falso

Las mujeres embarazadas deben asistir a valoración odontológica como parte de su control prenatal, ya que durante este tiempo la mujer puede presentar cambios en dientes y encías por factores hormonales y porque las enfermedades orales, como las infecciones periodontales, sí ponen en riesgo la gestación al ser causa importante de parto prematuro, según varios estudios.

4. “Si mi barriga es grande es porque mi bebé será grande”

Parcialmente cierto

Si bien una barriga grande puede estar relacionada con un niño grande ya que el útero crece a medida que el bebé lo hace, no necesariamente es así. También puede ser causada por un aumento inadecuado de líquido amniótico, que en ocasiones está asociado a diabetes materna o incluso malformaciones fetales, o también puede ser causado por un embarazo múltiple. Del mismo modo, una barriga pequeña no necesariamente indica que el bebé sea pequeño.

5. “Durante mi embarazo me dijeron que no debía viajar en avión porque la altura le haría daño al bebé”

En los aviones presurizados, las condiciones de oxígeno durante el vuelo son similares a las que se tienen en tierra y no afectan al bebé o a la madre. Lo que sí se recomienda es que durante los viajes largos en avión (más de 4 horas) las gestantes hagan varios desplazamientos y se hidraten bien para evitar los trombos que pueden darse por periodos prolongados de quietud. De otro lado, los especialistas señalan que no es recomendable viajar luego de las 34 semanas de gestación, por el riesgo de que se presente un trabajo de parto durante el vuelo.

6. “Si estás embarazada no puedes ser madrina en el bautizo de otros niños o cargar recién nacidos porque puedes abortar o traerle mala suerte a tu hijo”

Falso

No existe ninguna relación entre ser madrina y el riesgo de aborto, y mucho menos el hecho de cargar o sostener niños pequeños. La única recomendación es evitar alzar niños muy pesados en el último trimestre del embarazo, pero esto se debe a que a medida que tu barriga crece tu centro de gravedad se desplaza levemente hacia adelante y se crea más presión en la parte baja de la espalda, lo que la hace más vulnerable a generar molestias.

7. “Anunciar mi embarazo antes de tener 3 meses es de mala suerte”.

Falso

No existe ninguna razón que relacione dar la noticia de un embarazo en el primer trimestre con las complicaciones que se pueden desarrollar en esa etapa y que dependen de otro tipo de factores. Sin embargo, son muchas las parejas que no hacen público el embarazo hasta no tener una confirmación exacta del buen progreso de la gestación.

8. “En luna llena, parto seguro” y “si se produce un eclipse durante el embarazo, mi hijo saldrá con una mancha en la piel”

Falso

En el primer caso, el parto es un proceso fisiológico que no tiene ninguna relación científicamente comprobable con las fases de la luna. Lo mismo ocurre con la presencia de fenómenos astronómicos y la aparición de manchas cutáneas. Estas resultan del desarrollo de los vasos sanguíneos del niño durante su formación y otros factores congénitos como la pigmentación de la piel, y se trata de manchas que en la mayoría de los casos se desvanecen con el tiempo.

9. “Me han dicho que coma mucha fruta o mi bebé saldrá sucio y que debo comer por dos”

Falso

Si bien es cierto que el consumo de frutas, así como de alimentos de todos los grupos, es muy importante durante el embarazo, el hecho de comer poco o mucho solamente tiene repercusiones en la ganancia de peso materno. Ahora bien, la idea no es comer por dos sino para dos, es decir, debes tener una dieta balanceada rica en nutrientes que te favorezcan a ti y el crecimiento de tu pequeño. Ten en cuenta que un exceso de peso durante el embarazo puede traer complicaciones como la diabetes, la preeclampsia y una mayor predisposición a enfermedades cardíacas en el bebé.

10.“Si tengo agrieras es porque mi bebé tiene o va a tener mucho pelo”

Falso

Las agrieras son síntomas comunes durante el embarazo debido a que el cambio hormonal genera que el estómago dure más tiempo lleno después de las comidas. Estos síntomas se presentan ocasionalmente en algunas pacientes independientemente de cuánto pelo tenga el niño.

 

 

 

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