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Temor a la radiación, nada más que mitos

Temor a la radiación, nada más que mitos

La gran mayoría de las gestantes le temen a las máquinas de seguridad, fotocopiadoras, rayos X y en general, a aparatos que emita radiación. Sin embargo, est

Temor a la radiación, nada más que mitos
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29 de Noviembre de 2007
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La gran mayoría de las gestantes le temen a las máquinas de seguridad, fotocopiadoras, rayos X y en general, a aparatos que emita radiación. Sin embargo, estas creencias no llegan a ser más que mitos.

Una de las primeras preguntas que las embarazadas le hacen a su médico, en cuanto se enteran de su embarazo, es sin deben disminuir su tiempo frente al computador, alejarse de las fotocopiadoras y evitar cruzar por las puertas de seguridad. La respuesta es no.

Margarita Maldonado, radióloga de la Clínica de la Mujer, señala que continuamente estamos expuestos a radiación y no solo producto de las máquinas, sino del medio ambiente. “Radiación quiere decir energía radiante e invisible que puede penetrar el cuerpo.

El solo hecho de existir en el ambiente hace que estemos irradiados, lo que se conoce como exposición de fondo natural y no se ha demostrado que esto tenga un potencial peligroso. La radiación proveniente de una radiografía de tórax es equivalente a la exposición a la que estamos expuestos en el entorno natural durante más o menos 10 días”, señala la experta.

De esta manera, el sol es una de las principales fuentes de radiación. Sin embargo, todas las dosis que recibimos a diario no son lo suficientemente fuertes como para afectar el desarrollo normal del bebé que viene en camino.

“Generalmente cuando se le pide a una mujer en embarazo que se realice un estudio imagenológico, por ejemplo una radiografía de tórax, siempre va a existir el temor de que pueda afectarse al bebé. Este examen es solicitado cuando la mujer tiene complicaciones respiratorias, alteraciones cardiacas, dolor abdominal que pueda ser sospecha de cálculos, entre otros”, dice el perinatólogo Saulo Molina.

Según este especialista “cuando se les explica a las madres que esta radiación no es suficiente para afectar al bebé, ellas se tranquilizan un poco”.

Las dosis de radiación de los equipos en general son muy bajas y no alcanzan a tener la mínima cantidad que se necesita para que haya un efecto tóxico sobre el bebé en formación.

El experto asegura además, que no existe una comprobación científica que demuestre que el calor y la radiación de una máquina fotocopiadora generan problemas en el desarrollo del feto.

Cuando hay riesgos

Aunque sí existen casos de lesión en el feto, como producto de la radiación, no son frecuentes. Sucede por ejemplo, en los casos en los que las mujeres ignoran su embarazo y son sometidas a tratamientos para enfermedades crónicas, como radioterapia, porque en este caso existe una alteración inmunológica que puede afectar algunas células implicadas en el proceso de la gestación.

El perinatólogo Saulo Molina explica que las complicaciones se registran en el primer trimestre de gestación, cuando se presenta el proceso de embriogénesis. Después de los primeros meses, los riesgos son casi nulos.

En los pocos casos que se presentan el embrión puede sufrir muerte fetal, malformaciones, microcefalia, restricción (retardo) del crecimiento intrauterino, disminución del coeficiente intelectual e incluso, mayor predisposición a sufrir cáncer en la infancia, como leucemia.

“Los investigadores coinciden en que la mayoría de los bebés que han recibido una dosis baja de radiación (equivalente a 500 radiografías de tórax o menos durante cualquier momento del embarazo) no tienen un mayor riesgo de presentar ninguna de estos efectos biológicos”, dice la radióloga.

La recomendación esencial del perinatólogo Saulo Molina es que las parejas planeen sus hijos. De esta manera, sabrán con tiempo cuando no deben exponerse a un tratamiento o a diversas pruebas que pueden convertirse en un peligro potencial para el desarrollo del bebé. Tanto hombres como mujeres deben tener una consulta preconcepcional para abrir una historia clínica, en la que se determine el estado físico e incluso se haga una introspección sobre el ambiente social, familiar y económico de los futuros padres.

Según la radióloga Margarita Maldonado un bebé no debe estar expuesto a más de 150 mGy (medida de la cantidad de radiación). Una radiografía de tórax equivale a 0.002 mGy.

Horno microondas, fotocopiadora, televisión, radio, teléfonos móviles se consideran radiaciones no ionizantes (no pueden ionizar los átomos de la materia viva) lo que las hace mucho menos peligrosas que las ionizantes, es decir, por ejemplo, los exámenes de rayos X.

Profesiones en riesgo

“Los trabajadores expuestos a la radiación (como los tecnólogos en radiología y los médicos radiólogos) utilizan para su protección chalecos, protectores para cuello, guantes y gafas plomadas, en vista de que la exposición a la radiación tiene un efecto acumulativo, y teniendo en cuenta que el riesgo es bajo, se asegurará al personal que trabaja con radiación y al paciente, que su dosis efectiva será “tan baja como sea razonablemente alcanzable”, explica la radióloga de la Clínica de la Mujer, Margarita Maldonado.

Los controles perinatales ayudan a determinar si existe una alteración en la formación del feto, si la madre cree que estuvo expuesta a altas cargas de radiación.La permanencia prolongada de la embarazada no genera problemas con las cargas de radiación, sino molestias como dolor de espalda, piernas o manos.

Juliana Rojas H.Redactora ABC del Bebé

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