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La bailarina Antonina Canal nos cuenta la experiencia de su primer embarazo

La bailarina Antonina Canal nos cuenta la experiencia de su primer embarazo

Con siete meses de embarazo, es, sin duda, la mujer más feliz y preparada para la llegada de su primogénito. En exclusiva, para ABC del bebé, nos contó cóm

La bailarina Antonina Canal nos cuenta la experiencia de su primer embarazo
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05 de Enero de 2010
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Con siete meses de embarazo, es, sin duda, la mujer más feliz y preparada para la llegada de su primogénito. En exclusiva, para ABC del bebé, nos contó cómo ha sido su experiencia.

El mejor y más placentero viaje que ha hecho Antonina en su vida es, sin duda, el que empezó el pasado mes de mayo cuando confirmó que estaba embarazada. Ella y su esposo, Steve, llevaban dos años en la búsqueda de su primer bebé.

La noticia llegó cuando pasaban una temporada de vacaciones en Londres. ”Me sentía muy rara. Fuimos a ver un parque divino, lleno de rosas, y me quedé dormida a las 3 de la tarde en una banca. Nunca me había pasado eso en la vida. Yo no conocía la palabra siesta. Mi esposo, que es muy tranquilo, me decía ‘duerme, no hay problema’”.

Sin embargo, con el sueño también llegó una enorme sensibilidad y cansancio. “Teníamos planes  para hacer cosas, conocer sitios y yo decía... ‘No, mejor vamos a dormir’”.

Fue entonces cuando Antonina hizo cuentas y descubrió, con calendario en mano, que tenía tres días de retrazo. Se hizo el examen y confirmó sus sospechas: estaba embarazada.

“Fue una noticia divina. Entendimos qué era lo que me estaba pasando. Al día siguiente nos fuimos para Egipto, al mundial de danza. Llamé a mi médico y él me dijo que no debía bailar en exceso”. Al terminar las clases, Antonina volvió a Inglaterra a tomar un taller de aura soma, una terapia de sanación de las chacras a través del color.

“Nos fuimos a Glastunbury, donde queda el centro de estudios de aura soma. Me interné dos semanas en un taller llamado La Esmeralda del Corazón. Fueron 15 días de meditación, de colores y una conexión muy fuerte con este bebé, que siento que trae una información espiritual muy linda y que me está guiando”.

Y como ella ya había tenido acceso a las culturas  india y egipcia, quiso acercarse a la celta. Visitó algunos  sitios sagrados, como el árbol de Josef, ubicado en la cima de una montaña. Según cuenta la historia, José, el esposo de María y padre de Jesús, visitó el árbol que hoy día está lleno de cintas de colores con los deseos de toda la gente que lo visita.

“Llegué y me quedé dormida debajo de ese árbol 5 horas. El gurú que estaba con nosotros me dijo que había una conexión fuerte de mi hijo con este lugar. Cuando me desperté, puse una cinta de colores para que todos los caminos de la vida de mi bebé se abrieran. Mi embarazo ha sido hermoso, me ha llevado a espacios que no tenía planeados y me siento plena de felicidad.”  El milagro de la vida“Tener a un bebé creciendo en el vientre es una maravilla. Te lo pueden explicar científicamente mil veces, he visto muchas películas del cuerpo humano, pero es impresionante toda esa ruta de miles de espermatozoides que no pueden pasar. Ese guerrero único que llegó al óvulo y lo fecundó se transformó en un ser que, a los dos meses, ya tenía todo. Estaba formado y completo. Las mujeres somos un canal para llevar esa vida en la barriga. Es un regalo muy grande, un milagro divino.” 

Por eso, desde ya está visualizando el nacimiento del bebé sin dolor y para el día del nacimiento está preparando una fiesta llena de alegría.“Me acuerdo de una mujer inglesa, quien me contó que muchas mujeres te dicen que el parto duele mucho. Y ella me dijo: ‘es solamente colaborar con la fuerza’. Esas palabras me llegaron al corazón. Es un estado de gracia… es ser un vehículo para que esa alma, que decide encarnar a través tuyo y que además ha sido tan esperada y querida, venga con todo lo que necesita y nosotros estamos ahí como facilitadores para ese proceso.”

Entonces, Antonina visualiza un parto natural, rodeada de sus familiares más cercanos y, en lo posible, sin anestesia.  Con música, mantras y todo un ritual de bienvenida para recibir con mucho amor y buena energía a Aswan Josef Marston.

 

Será un ‘barón’

Antonina estuvo buscando el nombre de su primogénito, en compañia de su esposo. Y, aunque muchos nombres llegaban a sus cabezas, ninguno los convencía.

Hasta que una noche soñó con Aswan, una población pequeña de Egipto, en la frontera con Sudán, lugar que le gusta visitar a la pareja con frecuencia.

"Es un pueblo tranquilísimo en el  Nilo, donde el río es transparente. Hay una combinación de agua  cristalina que se funde con los oasis verdes. Es un sitio mágico que te llena de mucha paz. Con mi esposo dijimos: si me llegó en el sueño es porque el bebé se debe llamar así". Sin embargo, querían dos nombres, para que sonara como un caballero inglés, como un barón de la corte; entonces, recordaron el árbol de Josef, donde Antonina pidió todas las bendiciones para el nuevo ser con una cinta de color. Así es que desde ya lo nombraron Aswan Josef Marston, quien debe nacer en febrero.   

 

Colores y energía“Voy a forrar el cuarto de la clínica de colores (risas). Por ejemplo, el violeta ayuda mucho porque significa transformación. El rosa es amor y el dorado es luz y fuerza. Por último, el turquesa, que es el color del mar para entregarnos a esa fuerza. Armaré a mi pequeño territorio porque siento que es lindo recibirlo en un lugar bonito. Me parecen muy fríos los hospitales, pero reconozco los avances en la medicina.  Quiero hacerme a un ambiente muy natural, muy lindo”.

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