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Tips para mamá: Sal y azúcar con mesura

Tips para mamá: Sal y azúcar con mesura

Abusar de estos ingredientes puede ser perjudicial

Tips para mamá: Sal y azúcar con mesura
Por: Redacción ABC del bebé
22 de Agosto de 2014
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Calcular con exactitud la cantidad de azúcar y sal que consumimos al día es una tarea casi imposible, debido a los productos que contienen endulzantes, sales y saborizantes artificiales. Sin embargo el abuso de estos dos ingredientes puede ser muy perjudicial, sobre todo en las mujeres gestantes y sus futuros hijos.

Para conocer las complicaciones y recomendaciones que debe tener en cuenta una mujer embarazada frente al consumo de la sal y el azúcar, hemos reunido los consejos de tres especialistas en el tema: Fanny Aldana, nutricionista dietista de la Asociación Colombiana de Nutrición Clínica; Hoover Canaval Erazo, ginecólogo del Centro médico Imbanaco y docente del departamento de Ginecología y Obstetricia de la Universidad del Valle y Martha Lucía Lenis Blandón, nutricionista dietista del Centro de excelencia para la obesidad y el Centro médico Imbanaco de Cali.

Todos coinciden en que las embarazadas requieren de una consulta personalizada para seguir una dieta acorde con sus necesidades, aunque aconsejan reducir el consumo de sal y azúcar para evitar complicaciones.

Mídase con la sal

La sal está compuesta principalmente por sodio, un importante electrólito que se encarga del equilibrio del agua en el organismo de la madre y el feto; es por ello que la embarazada debe tener cuidado con su consumo, sin excederse y sin restringirla del todo.

Cuando se excede en el consumo de sal, la embarazada corre el riesgo de una hipertensión arterial, que si no se controla, puede generar preeclampsia, bajo peso del bebe al nacer, así como parto prematuro.

Además, cuando se incrementa la presión sanguínea se puede reducir el aporte de nutrientes al bebé, lo que favorecerá la restricción del crecimiento intrauterino, así como una mayor probabilidad de tener un bebé prematuro.

Aunque la producción de hormonas y el aumento de peso en la mujer embarazada producen vasodilatación y retención de líquidos, el exceso en el consumo de sal puede acarrear una retención mayor, el riñón tendrá que trabajar más por lo que se sobrecargará su capacidad de depuración de líquidos. Además, debido a la retención de líquidos, se generará edema, una de las causas por las que se inflaman las manos y los pies.

Si existe el antecedente de sufrir de la tensión arterial alta, se va a presentar elevación de la presión sanguínea y ello aumentará las complicaciones maternas o fetales, como partos prematuros, bajo peso del bebé al nacer o desprendimiento prematuro de la placenta.

En cuanto al consumo de sal, lo recomendado es comer de dos a tres gramos de sodio por día, aunque se debe tener en cuenta que muchos alimentos precocidos ya contienen sodio. Sin embargo no se debe eliminar completamente el consumo de sal puesto que allí se garantiza consumo de yodo (sal yodada), que ayuda a prevenir enfermedades relacionadas con la tiroides.

Prefiera el dulce natural   Los carbohidratos, como el azúcar, son fuente importante para el desarrollo del bebé durante la gestación. Sin embargo, el exceso de dulces favorece la ganancia de peso, lo que puede generar intolerancia del metabolismo a los carbohidratos y diabetes gestacional, la cual favorece el desarrollo de complicaciones maternas y fetales. Además, si la madre sufre de otras afecciones, como hipotiroidismo, preeclampsia, daño renal, entre otras, estas pueden ser más perjudiciales si se asocian con una diabetes en el embarazo.

El exceso de azúcar condiciona al bebé a un crecimiento exagerado, lo que se conoce como macrosomía, y que por lo general causa una actividad uterina antes del tiempo indicado. Otras complicaciones asociadas son las lesiones en el canal del parto y más posibilidades de parto por cesárea. Además, los bebés tienen mayor riesgo de sufrir hipoglucemia durante sus primeros días de vida.

Otra complicación cuando hay alto consumo de azúcar es que se caracteriza por alta producción del líquido amniótico, y favorece la presencia anticipada de contracciones y un parto prematuro.

Al incrementar el peso debido al consumo de azúcares, la madre puede sufrir de eventos de desvanecimientos (desmayos o pérdidas de la fuerza) por la presencia de hipoglucemias reactivas, en las que el nivel de glucosa en la sangre se reduce de manera abrupta. Además, el azúcar en exceso afecta el peso de la mujer, lo que hará más difícil el parto, así como recuperar el peso luego del mismo.

El consumo de azúcar debe ser eventual, ya que los dulces y postres no son alimentos esenciales para vivir. Por el contrario, se deben consumir carbohidratos ricos en fibra y cereales ricos en almidón, que garantizarán el aporte de calorías y energía necesarios para el adecuado crecimiento del bebé durante el embarazo.

 

 

 

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