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Cuando la placenta y el cordón presentan problemas

Cuando la placenta y el cordón presentan problemas

La placenta y el cordón umbilical pueden complicar el trabajo de parto y la llegada del bebé. Después de nueve meses de cuidados y paciente espera, el part

Cuando la placenta y el cordón presentan problemas
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08 de Octubre de 2007
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La placenta y el cordón umbilical pueden complicar el trabajo de parto y la llegada del bebé.

Después de nueve meses de cuidados y paciente espera, el parto genera temor y ansiedad en las mujeres, pues no solo es el momento en el que culmina el embarazo, sino que además pueden presentarse varias complicaciones. A continuación exponemos algunas de las que pueden ocurrir con la placenta y el cordón umbilical.

¿Qué ocurre cuando el cordón umbilical…?

• Se enreda en el bebé. Fernando Gómez Corredor, jefe del departamento de Ginecología y Obstetricia de la Clínica Marly, explica que con bastante frecuencia, (uno de cada cinco partos) el cordón umbilical se enreda en el cuerpo del bebé en forma de banda presidencial (se le conoce con este nombre por la posición transversal: desde alguno de los hombros hasta la cintura) o en el cuello del bebé, porque son muy inquietos y dan vueltas dentro del abdomen de la madre.

“Hay riesgo para el bebé cuando este tiene enredado tres o cuatro vueltas del cordón. Solo en esos casos es posible que se desacelere la frecuencia cardiaca porque disminuye el aporte de oxígeno materno durante el periodo expulsivo o cuando el bebé desciende sobre el canal del parto”, agrega Gómez.

• Tiene un nudo verdadero. Ocurre cuando el bebé gira sobre sí mismo y hace un nudo en el cordón umbilical. Según Gómez, “esta complicación es muy poco frecuente, lo vemos como hallazgo ocasional y nos preocupa muchísimo porque cuando sucede es fatal”.

• Es breve. El cordón umbilical es muy corto y, por ello, el obstetra tiene dificultades para extraer al bebé. Cuando ocurre, también se asocia a retrasos en el crcimiento intrauterino por enfermedades en el bebé o en la madre.

• Se inserta en la placenta de manera débil (vasa previa). Cuando la unión entre el cordón umbilical y la placenta no está soportada por la gelatina de Warton, sino únicamente por los vasos, el cordón se puede desprender de la placenta en el momento del parto.

Jimmy Castañeda, secretario de la Federación Colombiana de Ginecología, asegura: “En el momento en que se rompe fuente o con las contracciones del trabajo de parto se pueden romper esos vasos y producir sangrados, que generalmente son abundantes. Este caso es poco frecuente y difícil de manejar, por eso hay que extraer rápidamente el bebé vía cesárea”.

• Se prolapsa. Significa que el cordón umbilical sale por la vagina durante el trabajo de parto; es decir, cuando las membranas del líquido amniótico ya están rotas y el bebé no ha nacido.

“Se trata de una situación crítica, que no se puede prever pues se diagnostica en el momento en que sucede. Su resolución es quirúrgica, porque si no se practica una cesárea inmediatamente las consecuencias son mortales, ya que se desacelera significativamente la frecuencia cardiaca fetal”, comenta el especialista Gómez.

¿Y si la placenta...?

• Se implanta en la parte inferior del útero (placenta previa). La madre puede presentar sangrados aproximadamente desde la semana 24, porque la placenta se implanta en la parte inferior del útero y, aunque no impide que el bebé se desarrolle, la mayor complicación se presenta en el parto, porque esta se sitúa en el lugar en el que el cuello del útero se abre para que nazca el bebé. Genera sangrados muy fuertes y usualmente en necesario hacer cesárea.

• Se desprende prematuramente (abrupcio placentario). En algunos casos, la placenta puede desprenderse antes del parto y se manifiesta con sangrados, generalmente después de la semana 28 del embarazo. El ginecoobstetra Castañeda señala que dependiendo de la intensidad del desprendimiento, se sigue un tratamiento para que el bebé complete su tiempo de maduración, siempre y cuando su estado (evaluado con ecografías y monitoría) lo permita.

Diego Saavedra Ortega, ginecoobstebra de la Unidad materno fetal de la Clínica Marly y del Hospital Militar, sostiene: “Esta situación es impredecible y muy poco frecuente, entre el 0,5 y el 12 por ciento, pero cuando ocurre, las mujeres presentan un dolor abdominal intenso, hemorragia vaginal en el 80 por ciento de los casos y hemorragia oculta o interna en el 20 por ciento. A veces, el desprendimiento es muy severo y el bebé puede fallecer dentro del útero, antes de que pueda hacerse algún tratamiento”.

Sin embargo, el doctor Saavedra aclara que “no todos los abrupcios requieren cesárea ni constituyen una urgencia obstétrica porque muchas veces en el alumbramiento se observa un coágulo, que indica que hubo un abrupcio leve o contenido del 10 por ciento, sin consecuencias fatales”.

• Es acreta. La placenta tiene que penetrar hasta cierto punto la pared del útero para hacer el intercambio sanguíneo, pero cuando sobrepasa, se fija o atraviesa esta barrera, se requiere de un diagnóstico previo con ecografía y resonancia nuclear magnética para determinar su nivel.

“Es posible que requiera la extracción del útero, porque en casos extremos la placenta invade las estructuras vecinas”, dice Gómez.

Melissa Serrato RamírezRedactora ABC del Bebé

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