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12 errores frecuentes a la hora de dormirlos

12 errores frecuentes a la hora de dormirlos

Distraerlos con el televisor es una de las fallas que cometen los padres.

12 errores frecuentes a la hora de dormirlos
Por: Karen Johana Sánchez
04 de Mayo de 2015
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La naturaleza del ser humano es descansar en la noche, y se deben adquirir ciertos hábitos para lograrlo. Por eso es importante que los padres inculquen una buena rutina de sueño desde la infancia y eviten ciertos contratiempos que pueden estropear el momento: 

 1 Dormirlos con el televisor o tener aparatos en la habitación. Descansar con algún aparato evita la producción de melatonina, quita horas de sueño, fomenta problemas metabólicos y genera dependencia. Además, son elementos radiactivos, y los estímulos, el ruido y la luz, pueden alterar la calidad del sueño. 

 2 Darles alimentos que no corresponden para la hora. Evitar consumir alimentos estimulantes antes de dormir, como gaseosas, café, té, chocolates. Tienen exceso de azúcar, y sodio en el caso de las gaseosas. Se cree que las bebidas ácidas pueden tener un efecto estimulante, pero no está totalmente comprobado. Se debe consumir leche materna, en los más pequeños, y lotros tipo de leche, si el niño tiene más de un año y no sufre antecedentes de alergia o intolerancia a la lactosa. Son ideales los alimentos de fácil digestión para que el sueño no sea interrumpido por el hambre o el malestar, según el caso. 

 3 No tener un ambiente adecuado para el descanso. La habitación del niño debe invitar al reposo y no a la actividad. Lo ideal es que esté decorada en tonos claros, se pueda oscurecer y aclarar a voluntad, sea libre de ruido y olores extraños, contaminantes, hongos. Estar aseado, sin ácaros, ojalá con elementos biológicos reciclables; buen colchón y cama suave, pero firme a la vez. Además, es importante dormir a una temperatura confortable (18-21°C) y no tapar mucho al bebé. 

 4 Levantarlos para arrullarlos. Hacia los tres meses pueden mantenerse más tiempo despiertod durante el día; sin embargo, requieren una o dos siestas, de dos o tres horas cada una, y  pueden despertarse en medio de la noche. Algunos niños puede tener periodos breves de despertar, y uno de los errores es levantarlos y arrullarlos, llevarlos a la cama de los padres, si este es el caso. Con dejarlos tranquilos nuevamente pueden conciliar el sueño. 

 5 Arrullarlo o pasearlo para dormirlo. Otro error frecuente es dormirlo con el arrullo e ir aumentando su intensidad para que el niño concilie el sueño. Si bien es una práctica amorosa y para algunos fisiólogos tiene que ver con el desarrollo del equilibro, como práctica de dormir se vuelve agotadora. Es recomendable en momentos de juego y con el niño despierto. 

 6 Pasarlos a la cama a medianoche. Todos los niños se despiertan cada hora y media o dos horas, cuando se acaba un ciclo de sueño. Lo anormal es que el padre intervenga en la transición del sueño de vigilia a nuevo sueño. El niño puede llorar si ve a su papá que lo alza, lo carga. Si llora desesperado, hay que atenderlo porque puede tener algo más, pero si es por chantaje, los padres no deben adquirir esta costumbre. Además, es importante que a partir de los tres meses se les vaya creando su nuevo entorno, su cuna o cama en su habitación. 

 7 Despertarlos para comer: el niño tiene necesidades propias de sueño, según la edad; así, un recién nacido sano duerme casi todo el tiempo, despierta por hambre o  incomodidad. Uno de los errores que se comete es despertarlo para alimentarlo, cuando lleva varias horas de sueño continuo. El consejo es que se le deje dormir tranquilamente, él mismo avisará cuando tenga hambre. 

 8 Acostarlos con ropa incómoda. Algunos padres, por no despertar al niño, no lo cambian y lo acuestan con uniforme o ropa gruesa. Es mala idea porque no deben tener prendas que aprieten; serán cómodas y limpias. 

 9 Jugar demasiado. Cuando los pequeños se mantienen en constante actividad, pueden acelerarse y dejar de conciliar el sueño, el cual debe ser un momento de paz, sosiego y tranquilidad. A esto se le suma evitar que vean programas excitantes. 

 10 Ofrecer seno cuando se despiertan, sin considerar si se han despertado por hambre o por otra condición; pueden acostumbrasrse a dormir con el seno en la boca y despertarse cuando se les retira. Esto es agotador para madre e hijo. 

 11 No establecer un horario para dormir.  Los niños deberían poder despertarse, solo si el tiempo de sueño fue el adecuado. Ver televisión o jugar hasta tarde disminuye el tiempo de descanso. 

 12 Usar despertador. Normalmente, los padres se quejan de que el fin de semana los niños se despiertan a la misma hora que entre semana, y no dejan dormir más a los padres. Y es que un niño con buena higiene de sueño es capaz de despertarse a la misma hora sin despertador. El despertar también es un momento principal del buen hábito del sueño. Si hay que usar despertador, lo más seguro es que no se le esté dando el tiempo que el niño necesita al día, pero si es necesario ayudarle, los padres deben llamarlo de manera amorosa, sin gritos, sobresaltos ni estímulos dolorosos. 

¿Es bueno o no que los niños duerman con sus padres? 

El colecho, o el acto de dormir con los hijos, es un tema muy debatido. Para la pediatra Miryam Bastidas, muchas familias en nuestro medio no tienen la posibilidad de ofrecerle al niño una habitación para él solo y, por el contrario, deben compartirla: “Dormir o no con los padres es un asunto en el que las condiciones de cada niño y cada padre debe ser evaluada por ellos mismos, de tal manera que las necesidades y posibilidades del desarrollo del pequeño no sean desfavorecidas por el hábito mismo”. 

Por su parte, el doctor Miguel Dávila, neurólogo, especialista en medicina del sueño, opina que “si se puede y se tiene suficiente espacio para tener una habitación, es lo mejor. Hacerles sentir su lugar, cuál es la cama de cada uno, un tema que se refuerza con seguridad”. 

Por otro lado, “lo que hay que tener claro es lo que se quiere enseñar al niño; es decir, siempre marcar la misma rutina. Lo que no es correcto es que un día duerma con los padres y otro se pretenda que duerma solo”, agrega el doctor Alex Ferré. 

Buena actitud, lo primero… 

Antes de acostar a sus hijos, recuerde: 

 - No regañarlos ni pegarles porque los niños van a excitarse y tendrán un sueño incómodo. 

 - Muchas veces los adultos les dicen a sus pequeños que, si no se portan bien, deben acostarse. Y resulta que el sueño es una necesidad, un premio, no un castigo. Si se fomenta esta situación, el niño no va a querer dormirse y se generan los problemas de insomnio del adulto. 

 - En este sentido, el hábito del sueño es producto del aprendizaje y buen acompañamiento, amoroso, respetuoso y con normas. Algunas recomendaciones, dice la pediatra, es ir disponiendo al niño para la hora de dormir: algunos pueden tomar un baño, al final de las actividades del día. 

 - Ponerse la pijama y el lavado de dientes constituye una de las rutinas que lo disponen y beneficia. También, escuchar un cuento leído o contado. 

 

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

1
qeqw
Hace 1 año
omg lol
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