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El DHA, inteligencia programada

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El DHA, inteligencia programada
Por: María Elena Vélez
09 de Octubre de 2015
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Como madre te preguntas qué puedes hacer para incidir en la inteligencia de tus hijos a partir de una alimentación adecuada. La respuesta es mucho, pues un creciente número de estudios clínicos realizados en niños ha demostrado una fuerte correlación entre la administración de ácidos omega-3, especialmente DHA (ácido docosahexaenóico) y un óptimo desarrollo cognitivo, visual, de la memoria y la capacidad de concentración de los niños.

Su presencia resulta muy importante para el desarrollo y funcionamiento saludable del cerebro a lo largo de toda la vida. El DHA es uno de los componentes estructurales de mayor importancia del tejido nervioso cerebral, más exactamente de la membrana de las células nerviosas, encargada de la conexión y trasmisión de impulsos eléctricos entre ellas.

Un estudio publicado por el grupo de Helland en 2003, en la revista Pediatrics, sugiere que la suplementación con ácidos grasos de cadena muy larga (a los que pertenece el DHA), durante el embarazo y la lactancia aumenta de modo significativo la inteligencia de los niños a los 4 años de edad.

También es conocido el hecho de que los niveles de DHA en sangre caen de manera estrepitosa después del nacimiento, especialmente entre los 6 y 12 meses, lo que tiene un efecto negativo profundo en el desarrollo cerebral, relacionado con el crecimiento, multiplicación y composición estructural de las células nerviosas.

 

 

El doctor Gustavo Álvarez afirma que una deficiencia de DHA en la madre trae como consecuencia bajos aportes de este nutriente a su hijo. En general, la ingesta de dicha sustancia está por debajo de los estándares aconsejados, incrementándose aún más en poblaciones vulnerables.

Para cumplir con los requerimientos necesarios de DHA, la buena noticia está en que se puede adquirir a través de alimentos pertenecientes a la familia de los omega -3 como: el atún, las sardinas y el salmón. Un punto de partida en los niños es comer entre 80 y 100 gramos de pescado por porción, de dos a tres veces a la semana. También está presente en algunos tipos de algas, en la leche materna y como suplemento en alimentos y fórmulas infantiles. Actualmente, se encuentra en alimentos lácteos fortificados y enriquecidos.

Concentraciones adecuadas de DHA en el organismo promueven la producción de sustancias antiinflamatorias que protegen los tejidos de daños, que se relacionan con la aparición, en la vida adulta, de enfermedades cardiovasculares y diabetes.

Cabe anotar que el consumo de DHA es importante a lo largo de la vida. Se ha demostrado que la deficiencia de DHA en la adultez se relacionada, en ocasiones, con trastornos psiquiátricos como la depresión, las conductas suicidas y otras alteraciones de ánimo.

Actualmente se sugieren que un adecuado aporte de DHA en la dieta puede prevenir los trastornos de la memoria y la enfermedad de Alzheimer. Está visto que conociendo la importancia del DHA, es muy fácil corregir la deficiencia, labor que debe hacerse desde la gestación, el nacimiento y a lo largo de la vida.

 

 

 

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