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Claves para que los niños sean afectuosos con los padres

Claves para que los niños sean afectuosos con los padres

Los niños suelen ser más afectuosos con las mamás que con los papás.

Claves para que los niños sean afectuosos con los padres
Por: Edna Juliana Rojas H.
13 de Julio de 2007
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La cercanía de la figura paterna influye para que el niño sea más o menos cariñoso con él.

Los niños suelen ser más afectuosos con las mamás que con los papás. La cercanía de la figura paterna influye para que el niño sea más o menos cariñoso con él.

La mamá está en su oficina y levanta la bocina para hablar con su pequeño hijo; pone el altavoz y le pide a sus compañeros que dejen sus informes o retracen sus citas unos minutos, para que se acerquen a escuchar esa delgada voz que al otro lado de la línea canta una canción, recita un poema o simplemente dice: ¡te amo, mami!

Es común ver estas escenas de afecto que las madres prodigan a los niños y a su vez, a esos chiquitines que las abrazan efusivamente o les pintan un dibujo para recibirlas a su llegada en las noches, tras la jornada laboral.

Y aunque no son escasas, sin son menos frecuentes las escenas similares que protagonizan los papás con sus hijos, por tiempo, por libertad para expresar sus sentimientos o por ausencia en la vida diaria de los niños.

En Colombia, en el 30 por ciento de los hogares la mujer es la cabeza, según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (Profamilia 2005). Jorge Camacho, coordinador de la Política por la calidad de vida de los niños, niñas y adolescentes de la Secretaría de Integración Social de Bogotá, señala que muchos de esos padres están ausentes porque se fueron al enterarse del embarazo, están con los niños solo el fin de semana por la situación con la pareja, han muerto o cualquier otra circunstancia que los ausenta de la crianza de sus hijos.

Además, las mujeres prefieren empleos que les otorguen más tiempo para poder llegar a casa y estar con sus hijos, mientras los hombres se orientan por cargos más altos y mejor remunerados, que implican mayor demanda de tiempo. Así lo reveló un estudio realizado por la Universidad Externado de Colombia recientemente.

 

 

 

Dar para recibir

 

Por esa presencia mucho más marcada de las madres en el hogar, los pequeños se sienten y se manifiestan más cercanos a sus madres. Aunque dice Camacho “que no se puede olvidar a los padres que detienen una reunión para recoger a sus hijos en el paradero. Recuerdo una conversación con un amigo que me contó cómo le cambiaron sus rutinas de vida tras el divorcio, pues el se quedó con los hijos y ya no podía comprometerse con un trabajo absorbente o que le demandara demasiadas funciones por ese rol de tiempo completo”.

 

 

Cuando el menor recibe afecto, palabras de cariño, acciones encaminadas a promover su autoestima, su individualidad y desarrollo responde de igual forma.

 

 

Susana y Salomé Posada tienen 7 y 6 años. Sus padres están separados y viven en distintas ciudades; ellas conviven con su madre. Sin embargo, reciben la llamada de su papá todos los días, que les pregunta cómo les fue en el colegio, les da consejos y les envía lo que necesitan. Cuando ellas viajan a verlo durante un fin de semana o las vacaciones se convierten en el trío perfecto: se abrazan, se cuelgan del cuello de él, le pintan dibujos, si comen una golosina le guardan una parte a su papá o, simplemente, mientras él trabaja lo llaman al celular para decirle cuánto lo quieren.

Esa es la respuesta que este par de hermanas tiene ante la presencia constante de la figura paterna, a pesar de su ausencia.

El padre debe atender las necesidades físicas, sicológicas y económicas del niño para suplirlas desde que es bebé, y de esa manera, el pequeño va a ir creando lazos de comunicación desde los primeros días de su vida, que crecerán y se fortalecerán con el tiempo.

El hombre puede estimular a su hijo a través de los gestos, los abrazos y las palabras. “Se le deben reconocer sus acciones positivas y celebrar cuando realiza algo de manera acertada, felicitarlo por sus esfuerzos. También debe existir una expresión verbal de los sentimientos, no se puede dar por hecho que el otro sabe cuánto lo queremos; a pesar de las creencias culturales sabemos que los hombres sienten igual que las mujeres y si lo expresan, los niños también aprenderán a manifestar lo que sienten”, aconseja Nancy Bohórquez, sicóloga de la Asociación Afecto.

La mamá en la figura paterna

Jorge Camacho recuerda un grafitti que algún día vio y llamó su atención: “Machismo se escribe con m de mamá. Creo que las mujeres, en algunos casos han fortalecido en el hogar las funciones de género preestablecidas. A muchas se les escucha decir: “un hombre en la cocina huele a caca de gallina”, eso se traduce por ejemplo, en un papá que no ayuda con los teteros”.

La sicóloga Nancy Bohórquez considera que las mujeres “deben crear espacios para motivar el acercamiento entre padres e hijos y permitirle a él participar en la crianza afectiva. En ocasiones, cuando el pequeño hace algo mal, la mamá dice: espere a que llegue su papá para que arreglen cuentas. Y el niño va a empezar a ver esa figura masculina solo como la que impone sanciones y correctivos. La labor es mucho más importante cuando la pareja está distanciada y el pequeño está con la mujer. Ella debe proponer y promover los encuentros con el padre”.

En ‘El arte de criar hijos con amor, guías de crianza’, la Sociedad Colombiana de Pediatría y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar estimulan, para el desarrollo adecuado del pequeño, una figura paterna presencial y fortalecida, por eso invitan a los hombres a: ser capaces de escuchar y creer en los hijos, impulsarlos a descubrir sus propios valores a través del buen ejemplo, darles tiempo para amarlos y escucharlos, buscar espacios para gozar de la vida familiar, participar en las actividades de juego y estudio y dedicarles el tiempo suficiente para conocerlos y saber qué pasa en cada momento de su desarrollo.

Los beneficios de la figura masculina

Los hombres tienen un estilo de juego mucho más fuerte que implica contacto físico con los niños, mientras que las mujeres juegan de forma más tierna y delicada. El niño sabe diferenciar estos estilos, los dos muy importantes en su desarrollo; incluso los pequeños pueden decir abiertamente que les gusta más estar con el papá o con la mamá.

Es fundamental que los padres disfruten de un tiempo diario con ellos. En la crianza la figura perfecta es la suma de cantidad y la calidad de tiempo.

Además, los adultos deben tener una labor reflexiva de cómo es su relación con sus hijos, para no verlos como objetos o niños no pensantes, sino involucrarlos en las decisiones y preguntarles por sus gustos.

Un niño cuya presencia paternal es fuerte tiene contacto con la realidad externa. Los pequeños entienden, que no son una extensión de su mamá y que hay un mundo independiente de ella.

Además, “es mejor caer en cuatro brazos que en dos cuando te golpeas. Hay una contención fuerte que el niño ve como un respaldo de su padre y de su madre”, dice la sicóloga Nancy Bohórquez.

Papá con calidad certificada

La Secretaría de Integración Social de Bogotá ha promovido una campaña desde el 2005 en la que pretende estimular a los hombres para que sean padres presentes y concientes. Además promueven que los hijos sean quienes califiquen el desempeño de sus padres. Pregúntele a su hijo.

Está presente en mi vida desde que supo que yo existía: esto implica la presencia del hombre desde la concepción, sin importar que la pareja no esté unida. En muchos casos el papá vive en la misma casa pero está ausente.

Cuando parte y reparte deja para mí la mejor parte: En el ingreso del padre, las necesidades del pequeño son la prioridad para su educación, recreación, alimentación y educación.

Aunque él tenga rabietas con mi mamá yo no pierdo a mi papá: La separación no implica un distanciamiento con los hijos; aunque no sea fácil debe entenderse que son relaciones diferentes.

Me escucha y toma en cuenta lo que digo, no se queda mirándose el ombligo: esto significa cercanía entre padre e hijo. El adulto escucha lo que dice el niño, lo toma como un ser individual, un interlocutor válido.

Juega conmigo cada día y nos volvemos una melodía: En ocasiones los hombres creen que solamente deben proveer dinero y ser símbolo de autoridad. Pero también deben ser los que acompañan en las actividades del juego todo los días.

Sabe que la palmada no sirve para educar, me explica en qué debo cambiar: promueve la no violencia ni física ni sicológica. Impone normas, pero las explica, es coherente y promueve con el ejemplo.

 

 

 

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