Síguenos en:

De la actitud de los padres depende que la entrada al jardín se dé con tranquilidad

De la actitud de los padres depende que la entrada al jardín se dé con tranquilidad

El ingreso al colegio es una etapa maravillosa en la vida de los niños. Consejos para que el pequeño se sienta a gusto.Dejar al niño en el jardín es, quizá

De la actitud de los padres depende que la entrada al jardín se dé con tranquilidad
Por:
29 de Abril de 2011
Comparte este artículo

El ingreso al colegio es una etapa maravillosa en la vida de los niños. Consejos para que el pequeño se sienta a gusto.Dejar al niño en el jardín es, quizás, la primera separación que se hace desde su nacimiento. Sin embargo, es el comienzo de una etapa maravillosa para ellos que deben disfrutar al máximo y no convertirla en una tragedia, como suele suceder.

Dice Claudia Díaz, directora del Montessori British School, que algunas familias convierten este día en todo un evento.

 

Abuelos, tíos y padres van a dejar el niño al colegio, le toman fotos, lo abrazan, lloran y le prometen que regresarán por él. “El pequeño se pregunta qué está pasando, por qué todo el espectáculo alrededor de ese momento, se asusta y entonces empieza a llorar”.

Muchos padres temen que sus hijos asocien ese momento con abandono, explica la pedagoga Lina María Idárraga, directora de Patatín Patatero Preescolar. No obstante, la sensación es de los adultos, no de los niños, pues ellos se adaptan con mayor facilidad en estos procesos, pero se dejan contagiar por la angustia y la ansiedad que expresan sus padres.

“Sucede que los adultos conversan con otros sobre lo difícil que será ese momento y el miedo que les produce dejarlos en el jardín y el niño está escuchando todo, pero ellos creen que por su edad no entienden”, dice Claudia Díaz.

“Cuando uno le pone mucho color al asunto se vuelve más complejo. Cuando un padre es más relajado y le refleja esa confianza al niño, el niño se tranquiliza”, aconseja Claudia Velilla, sicóloga y directora de Pasos y Compases.

 

Momento de aprendizajeEs claro que la manera como el niño asuma esta nueva etapa depende de la actitud con la que también la afronten sus padres. Es decir, que cuando un niño llora, patalea y se resiste a quedarse en el colegio, seguramente es porque percibió el miedo de los adultos por dejarlo solo y el temor a desprenderse de él.

Aunque la preparación no requiere un proceso complejo, sí debe prestársele atención. Lo primero, recomiendan las expertas, es saber cuándo el niño está preparado para el ingreso, de acuerdo con su edad, madurez emocional para enfrentar el momento y, especialmente, las condiciones en las que vive. Por ejemplo, si sus padres trabajan la mayor parte del día y el pequeño permanece en una casa con poco espacio y sin otros niños cerca, es importante que ingrese pronto para que pueda socializar con sus pares. Y cuando la decisión se toma, se toma. Claudia Díaz asegura que los pequeños deben entender que se trata de una responsabilidad y no de un juego. La idea no es llevarlos unas horas el primer día, otras el segundo y si no quiere, que no vaya el tercero.

“Tendrá que adaptarse tarde o temprano y con esta dinámica solo se retrasará el proceso”, explica Lina María Idárraga.Para Claudia Velilla, los padres se van angustiados al ver a sus niños llorar, pero “lo que uno nunca se imagina es que tan pronto como el padre se despide y se cierra la puerta, el niño se calma, porque encuentra a sus amigos, las actividades que le gustan y hasta ahí llegó el llanto”.

Esa confianza se las dará la seguridad en la elección que hicieron del jardín, dice Margarita Malagón, administradora educativa y directora del Preescolar Arcoiris. “Si se ha vivido un buen proceso en la elección del centro educativo, los padres sienten confianza y tranquilidad. Saben que es el lugar idóneo para sus hijos, porque les gustaron las instalaciones, tienen la seguridad de que las docentes están preparadas y van a cuidar a su hijo y los dejan el primer día con propiedad y seguridad”. Se aconseja entonces hablar unas semanas antes con el niño, explicarle con claridad lo que sucederá, siempre en un tono positivo y resaltando los beneficios, como los amigos que tendrá, las actividades que podrá realizar y la profesora que lo cuidará. Además, es conveniente visitar el lugar previamente, presentarle a su profesora para que tenga más confianza e ir juntos a comprar los útiles, uniformes y lonchera para que el pequeño se emocione con todo lo que estrenará.

 

El primer díaDe la manera más natural deben llegar al colegio, abrazarlo y decirle que regresarán por él al finalizar la jornada. Si los padres empiezan a llorar, el pequeño creerá que algo malo le sucederá y se angustiará de la misma manera.

Se recomienda que los más pequeños estén solo hasta el mediodía durante esas primeras semanas, mientras se adapta.  Pero si el pequeño empieza a llorar y a hacer pataleta, las profesoras estarán para apoyar a los padres, llevarse el niño al salón y comenzar las actividades. Si los adultos permanecen en el colegio o no, depende de cada institución. Lina María Idárraga prefiere que no tengan la compañía de sus padres, pero que haya un adulto siempre pendiente en casa por si el niño no se calma, para pasar a recogerlo. En el caso de Pasos y Compases, Claudia Velilla asegura que si el pequeño está muy nervioso, alguno de los padres puede quedarse en una oficina cercana para que su hijo acuda cuando sienta temor y confirme que no ha sido abandonado. Al cabo de dos o tres días la inmersión en actividades divertidas hará que la presencia del adulto no sea requerida.

Margarita Malagón asegura que si un niño llora por más de diez minutos, obligarlo a quedarse en el colegio será una tortura y lo ideal no es que el proceso sea trágico. De ser así, se aconseja que el papá lo acompañe y se quede por un tiempo, que irá aumentando con el paso de los días hasta que el menor se sienta en confianza.

El proceso de adaptación durará incluso un mes, pues con el paso de los días el niño se dará cuenta de que esta novedad es “en serio” y quizás se asuste un poco al saber que se quedará en un lugar diferente a su casa todos los días. 

Para esto, los padres deben llenarse de paciencia y tranquilidad. Además, ser constantes y acudir con el pequeño todos los días sin falta a clases y a la misma hora siempre junto con los demás niños.

 

No ceder ante las pataletasNo es usual que los niños lloren sin descanso con el paso de los días o se desesperen cuando llega la hora de ir al colegio. Si así ocurre, es necesario hablarlo con el niño y los profesores para saber si existe una razón más que esté motivando la actitud intranquila del pequeño.

Para Isabel Rodríguez, de Construir Familia, no es normal que los niños se adapten al colegio y de un momento a otro empiecen a llorar desesperados, porque no quieren ir al jardín y cada mañana se convierte en una pelea. La especialista asegura que debe conversarse con el niño y averiguar con los profesores si se está presentando una situación que mortifique al niño.

Es importante establecer las normas, como horarios y hábitos, que se determinarán en el momento en el que comience el ingreso al colegio. Es importante no ceder ante el llanto y las pataletas del pequeño, pues entenderá entonces que con esta actitud consigue su objetivo.

 

¿Qué puede suceder?Que el niño deje de comer, coma más o tenga alteraciones del sueño frente a la novedad. Esto dependerá de su personalidad  y cómo esté preparado para enfrentar estas situaciones. Vincularlo desde el nacimiento con otros adultos y niños empezará a formar su sentido social y hará más sencilla su adaptación. “El 10 por ciento de los niños no llora, pero estoy segura de que tiene que ver con la actitud de los papás”, dice Lina María Idárraga, de Patatín Patatero. Preescolar.

El valor de los otrosA un niño que permanece todo su tiempo rodeado de adultos se le suelen hacer concesiones, como dejarlo ver televisión cuánto desee, especialmente si está bajo la atención de un cuidador diferente de sus padres. Así, el es el único dueño de sus juguetes, tienen a los adultos recogiéndoles todo, correteándolos por la casa para darles de comer. A pesar del proceso inicial que requiere adaptarse a la novedad, por las caras diferentes, los espacios, los hábitos y las rutinas, los pequeños tienden a adaptarse fácilmente y tendrán más herramientas para desarrollar el lenguaje, los diferentes tipos de motricidad, la formación de hábitos y el seguimiento de reglas de convivencia.  Cuando el niño haga pataletas, los padres deben inclinarse al mismo nivel del menor,  mirarlo a los ojos en un tono calmado, explicarle lo que sucede y lo que se espera de él en esa situación. En el colegio, pueden ayudar al planear un recibimiento especial. “Por ejemplo, puede ser el personaje de la semana”, o se le prepara alguna actividad en la que se sienta querido y apoyado, explica Claudia Velilla.

Generalmente, los niños que presentan estos episodios son los menores de 3 años, pues los más grandes entienden que no serán abandonados.  Para Margarita Malagón, del Preescolar Arcoiris, estos pequeños que se quedan en los berrinches suelen ser aquellos hijos a quienes se cuida en exceso o no se les corrige esta actitud. Si permanece solo en casa y se le hacen todas las concesiones, su proceso de socialización será mucho más difícil.

 

Por Edna Juliana Rojas

Redactora ABC del bebé

Comparte este artículo

0 Comentarios

imagen
publicidad
publicidad

Herramientas ABC

  • Calendario de Embarazo

    Nada más emociónate que entender cómo cambia mi bebé en estos 9 meses,  Bárbara Mora.

  • Calendario de Ovulación

    Toda mujer que esté pensando en tener un bebé, debe no solo conocer su ciclo menstrual, sino también el día más fértil de este.

  • Índice de masa corporal

    Es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se le conoce como índice de Quetelet