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El pequeño explorador, así es el niño después del primer año

El pequeño explorador, así es el niño después del primer año

El bebé que gateaba y balbuceaba quedó atrás. Entre los 12 y los 24 meses empezará a caminar, a hablar y a comprender su entorno. En este periodo, la estimu

El pequeño explorador, así es el niño después del primer año
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10 de Julio de 2007
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El bebé que gateaba y balbuceaba quedó atrás. Entre los 12 y los 24 meses empezará a caminar, a hablar y a comprender su entorno. En este periodo, la estimulación adecuada marcará su crecimiento.

Al niño después de cumplir su primer año le encanta curiosear, con pequeños pasos deambula por la casa y poco a poco articula monosílabos y palabras. Además, aprende jugando y crea mundos imaginarios.

El objetivo en esta etapa es estimular todas sus habilidades para permitir que se desarrolle adecuadamente. La función de los padres es determinante en el proceso.

Los niños a esta edad empiezan a ganar independencia cuando aprenden a desplazarse. Todo les llama la atención y quieren tocarlo, manipularlo y verlo. Por eso, es apropiado dejarlos explorar por los diferentes lugares de la casa y llevarlos a lugares abiertos como parques. Esto obliga a los padres, o al adulto encargado del cuidado, a estar más atentos del pequeño.

Este es el momento ideal para fijar límites y mostrarle hasta dónde se puede llegar y cuáles pueden ser las consecuencias de sus acciones, sin ser demasiado restrictivo, porque eso puede coartar su interés por conocer el mundo.

En estos 12 meses es muy importante la interacción de los niños con los adultos, pues de esta forma se estimula el lenguaje verbal y también se propician los primeros pasos. Es aconsejable jugar, bailar, leer libros y hablar con ellos, así aún no pronuncien palabras. A medida que crece, es capaz de buscar objetos y adquiere la coordinación ojo-mano. Además, empieza a interactuar con otros niños.

Durante este año, el menor experimenta muchos cambios, que serán fundamentales para su desarrollo, como, por ejemplo, aprender a caminar y a hablar.

Paso a paso

“El rango en que los niños empiezan a caminar es entre los 10 y los 18 meses. Al comienzo necesitan agarrarse para ponerse de pie. Luego, caminan de lado apoyados en mesas y paredes y finalmente logran hacerlo solos”, afirma la pediatra especialista en desarrollo infantil Aura Sofía Rico.

Para propiciar los primeros pasos, lo mejor es alentarlo constantemente y darle confianza y seguridad. Para ello, alguno de los padres debe pararse frente a él y llamarlo. Al principio es adecuado sujetarlo de la espalda o darle la mano con el objetivo de que logre equilibrio.A medida que comienza a caminar, el niño necesita objetos para apoyarse como sofás, camas, sillas o mesas.

Cuando ya aprende a hacerlo solo, es bueno ofrecerle juguetes para que vaya por ellos o ponerlo a jugar con burbujas de jabón. En este proceso los padres deben ofrecer todas las condiciones de seguridad para el pequeño. Nunca debe estar solo caminando sin supervisión.

Es primordial que aprenda a pararse sin agarrarse de algo y pueda hacer agacharse solo. Una forma de lograrlo es sentarlo en el primer escalón de las escaleras y ofrecerle algo para que se levante y camine.

No es aconsejable agarrarlo constantemente de la mano porque puede acostumbrarse a tener apoyo. Tampoco hay que alcanzarle todo lo que pida, sino incentivarlo a desplazarse. Si el niño se cae o se golpea, los padres no deben reaccionar mal porque pueden asustarlo. Por el contrario, tienen que incentivarlo a seguir intentándolo. Si se percibe un retraso y a los 18 meses aún no ha empezado a caminar, es aconsejable consultar con un pediatra. Aunque cada niño tiene su propio ritmo.

Las primeras palabras

Esta es la etapa en la que hay mayor producción de lenguaje. Por lo general, al octavo mes los niños dicen monosílabos como “ma”, “pa” y “te”; pero cuando cumplen el primer año pronuncian su primera palabra y al llegar a los 18 meses acumulan hasta 50 vocablos. “La mejor forma de estimular el lenguaje es a través del mismo lenguaje. Entre más se les hable a los niños, mucho mejor, aunque también depende de la genética y del comportamiento del pequeño. Las canciones ayudan mucho porque incentivan el desarrollo lingüístico”, comenta Paula Bernal, sicóloga experta en desarrollo infantil.

En este proceso es oportuno empezar a estimular la parte comprensiva y enseñarle a relacionar los objetos con las palabras. Por ello, es indicado que el pequeño nombre las cosas y no se quede en los señalamientos.

No es necesario corregirlo cuando hable erróneamente, pues esto puede cohibirlo. En cambio, los padres deben pronunciar los términos correctamente y de esta forma el niño irá aprendiendo.

Es importante tener en cuenta que primero se desarrolla el lenguaje compresivo y luego el expresivo. Si se detecta algún retraso, como por ejemplo que el niño no arme frases de dos palabras a los 24 meses, es adecuado consultar con el médico.

Aprender jugando

El juego tiene un papel importante en el desarrollo de los niños. A esta edad empiezan a apilar objetos, como cubos de espuma o bloques de fácil ensartado. La motricidad fina ha mejorado y pueden meter y sacar cosas en algún lugar. Les encantan los juguetes para armar y desarmar y por eso hay que tener cuidado de que no vayan a atorarse con alguna ficha o parte. Particularmente los interruptores de la luz les llaman mucho la atención.También son apropiados los juegos que muestran una causa-efecto, como aquellos en los que el niño oprime un botón y suenan. Las pelotas son importantes y además estimulan el caminado. Igualmente, los carros en los que se pueden sentar y se impulsan con los pies son una buena opción.

En estos meses se introducen en el juego simbólico y comienzan a imitar el comportamiento de los adultos y del mundo en general, como por ejemplo entretenerse con carros, casas en miniatura o muñecos.

Las tarjetas de memoria para buscar parejas de objetos son muy buenas para el área cognitiva, eso sí, con solo cuatro o cinco dúos.

Los cuentos y libros son una herramienta apropiada para estimular el lenguaje y el aprendizaje y además sirven como diversión. Para esta etapa son adecuados los que tiene texturas y colores llamativos, que hablen sobre rutinas como comer, bañarse o dormir.

Deben ser de cartón, con hojas duras, esquinas redondeadas y poco texto. Si tienen sonidos, mejor.

Al igual que la lectura, la música es un instrumento efectivo para la estimulación. El baile incentiva a pararse y a caminar y es una forma de juego. Así mismo, cantando se aprende a hablar.

Por Juan David Cárdenas P. Redactores ABC del bebé.

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