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Las fobias de los niños son motivados por situaciones ambientales

Las fobias de los niños son motivados por situaciones ambientales

Es ideal prevenir los miedos, pero entenderlos, en dado caso, es la mejor manera para combatirlos. Nunca había tocado un perro. Ya tenía 24 años y aun el es

Las fobias de los niños son motivados por situaciones ambientales
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07 de Diciembre de 2010
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Es ideal prevenir los miedos, pero entenderlos, en dado caso, es la mejor manera para combatirlos.

Nunca había tocado un perro. Ya tenía 24 años y aun el estar a 50 metros de este animal le producía escozor. Si los veía cerca, pasaba a la otra acera. Si los tenía al lado, sudaba, lloraba. Sufría.

Es la historia de Natalia, quien estuvo muchas veces al borde de la muerte por causa de la fobia a los perros. Según el siquiatra infantil Germán Casas, la fobia es el miedo excesivo a objetos o situaciones que tienden a evitarse o cuando la exposición a ellos produce gran angustia.

Eso era precisamente lo que le sucedía a Natalia. De pequeña, corría en medio de los carros y saltaba por los muros, con tal de esquivarlos. Un día, recuerda, se tiró de una altura de 3 metros, porque era perseguida por un perro de raza tacita de té. Herida: 14 puntos en el mentón.

Ese y otros eventos más dieron por hecho que no era miedo lo que Natalia sentía. El miedo, por su parte, explica el especialista Casas, es normal y hace parte del desarrollo personal. Además, es un ayudante para conocer que existen peligros.  “Esos miedos naturales son pasajeros y tienden a desaparecer espontáneamente, pero cuando permanecen por más de seis meses se podría considerar un trastorno real”, explica Casas.

Natalia lo tenía. Era un trastorno repetitivo de ansiedad cuando veía a los perros. Su amígdala cerebral aumentaba de tamaño al verse enfrentada a estos animales.  El neurólogo pediatra Álvaro Izquierdo señala que esa amígdala, parte del sistema límbico (encargadao del procesamiento y almacenamiento de las reacciones emocionales), se incrementa en las personas con fobia. “En ese sistema se da la fijación de la memoria; por lo tanto, cualquier experiencia fuerte que le genere miedo quedará guardada allí y, dependiendo de su grado, hará que el próximo encuentro con ese miedo sea más fuerte y el cerebro lo asimile como fobia”.

Y esto le sucedió a Natalia. Su primera experiencia con un perro fue a los 4 años, cuando, al tratar de huir, la mordió en un gemelo. El miedo se creó y se acrecentó.  Tanto que, a los 16 años, cuando Natalia visitaba a una amiga (y como su fobia continuaba) pidió que encerraran los dos french poodle que tenían en casa. Allí, Natalia fue víctima de una de sus crisis: los perros se salieron del cuarto donde los tenían, por lo cual ella se subió a la mesa, quebró las copas y derramó toda la comida.  Sin duda, era una gran fobia que parecía insuperable.

 

Entendiendo las fobiasCamilo Jácome, presidente de la Sociedad Colombiana de Sicoanálisis, afirma que, sin duda, las fobias más comunes son las que se sienten a la soledad, a la oscuridad y a los animales.

¿Pero qué es lo que hace que unos bebés al crecer desarrollen fobias y otros no?  Según Jácome, “todo depende de la forma como él y su medio, particularmente sus cuidadores principales, manejen y vivan las situaciones desencadenantes de los inevitables miedos que se experimentan en esta etapa de desarrollo del bebé.

Es por esto que antes de juzgar a los pequeños que padecen fobias, Liliana Zambrano, sicóloga clínica experta en Programación Neurolingüística, afirma que lo primero que se debe hacer es entender el estado de desarrollo en que se encuentran los niños.

“Antes de los 5 años ellos están en un pensamiento mágico y esto hace que, aunque tienen su cerebro funcionando, tienen unos estados alterados de conciencia normales a su edad”.

Ellos no tienen la capacidad, preciso por su inmadurez del cerebro, de definir lo que es realidad y fantasía. Por tal motivo, pueden presentar algunos miedos a situaciones distintas.

“Lo malo no son los miedos, lo que dificulta es la manera como los adultos reaccionan a una situación, ocasionando que el niño repita lo que hace el adulto”.

Lo importante es que los padres comprendan que deben cambiar la reacción frente a algunos hechos. “Si son nerviosos, es preferible que pidan ayuda, para que cambien  la manera de afrontar esas situaciones”.

Para ayudar a eliminar las fobias, la especialista Zambrano da unos ejercicios que se pueden hacer en casa: hablarles mientras ellos duermen, decirles que son valientes y poderosos.

“Otra herramienta es tocarlos, por 21 veces, en una parte específica de su cuerpo, por ejemplo en su hombro derecho, y decirle una buena frase especial donde le recordemos que es fuerte. Esto le enseñará al cerebro que esa es la manera de afrontar el estrés, la ansiedad, los miedos y las fobias”, puntualiza Zambrano.

 

Miedos normalesAntes de diagnosticar una fobia es necesario conocer, primero, los miedos normales de los niños. El especialista Germán Casas los explica: • 3 meses a 2 años: a ruidos fuertes. • 8 meses: a extraños o caras desconocidas. • 2 y 3 años: a los animales grandes, luego a los pequeños; a las inyecciones. • 4 y 9 años: a las tormentas, a la oscuridad.• 9 años: a la muerte.

Ayudarlos a controlar estos miedos y darles pautas de seguridad debe ser la función de los padres. Sin embargo, cuando se sale de las manos y no existe caso alguno, se debe recurrir a un especialista, el cual le ayudará. Sin embargo, Natalia nunca necesitó un especialista. Su fobia la superó cuando decidió compartir su vida con su novio, quien compró un Dachshund de 6 meses. Con él aprendió a convivir, después de sudar, llorar y gritar. Superó aquella fobia que la separaba del privilegio de tener el amor incondicional de un perro. 'Tiger', el perro, la hizo más segura de sí misma y ella lo hace feliz.

 

Tenga en cuentaEl adulto debe controlar sus emociones cuando esté al lado de un niño, ya que él lo aprenderá todo de usted. - Evite frases como “Si no comes, viene el loco por ti”. No le cree al niño miedos que, en el futuro, puedan convertirse en fobias.- Si ve que su hijo presenta miedos repetitivos frente a un mismo hecho, suda, se tensiona y aumenta su pulso cardiaco, visite a un especialista, él le ayudará a tratar lo que ya se convirtió en una fobia.- No regañe a su hijo cuando tenga miedo. - Evite obligarlo a observar, cargar o estar frente a situaciones que le producen miedo.- Consulte cuál es el motivo de la fobia.

 

Por Mónica Toro

Redactora ABC del bebé

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