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Los niños reaccionan con su organismo cuando su vida emocional o afectiva se deteriora

Los niños reaccionan con su organismo cuando su vida emocional o afectiva se deteriora

Muchas de las enfermedades y molestias que el pequeño padece pueden estar asociadas con problemas afectivos o sentimentales. Los niños, e incluso los bebés,

Los niños reaccionan con su organismo cuando su vida emocional o afectiva se deteriora
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18 de Agosto de 2008
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Muchas de las enfermedades y molestias que el pequeño padece pueden estar asociadas con problemas afectivos o sentimentales. Los niños, e incluso los bebés, también sienten rabia, estrés, dolor o frustración y se manifiesten a través de su cuerpo.

Para Paula Bernal, sicóloga infantil, “las emociones pueden afectar la salud de nuestros hijos en la medida que el cuerpo responde a la forma en que el niño piensa, siente y actúa. No somos entes en donde el cuerpo y la mente están perfectamente divididos; todo lo contrario, en este sentido, un nivel de salud emocional bajo puede debilitar el sistema inmune y causar una mayor vulnerabilidad a sufrir gripas o infecciones durante periodos de estrés alto”.

El cuerpo está completamente conectado con los pensamientos; el sistema neuroendocrino inmunológico permite enlazar al organismo con los sentimientos.

“Las emociones, al generarse en el cerebro, originan sustancias que actúan directamente en las glándulas, la cuales generan hormonas que van a influir en todo el organismo, incluyendo el sistema inmunológico, que es nuestro sistema de defensas”, explica Clara Inés Sandoval, médica pediatra bioenergética.

“Es por eso que, a través del sistema neuroendocrino inmunológico las emociones positivas o negativas influyen directamente sobre los órganos y sistemas de las personas”, agrega la especialista.

Hora de actuarEn la niñez existen varios factores y cambios en la vida diaria del niño que influyen en su salud emocional y pueden producir toda clase de sentimientos.

Este bienestar del pequeño, además de influir en su infancia y en su escolaridad, también lo hará en su adultez.“Un nivel de desarrollo sicológico saludable ayuda a proteger los niños de dificultades de comportamiento y afectivas de futuros actos violentos, uso de drogas, alcohol y demás conductas a los que pueden ser expuestos los niños, adolescentes y/o adultos”.

Por eso es tan importante que desde pequeño sea saludable y encuentre un equilibrio emocional. Primero se debe establecer el estado de su hijo. Además de la buena alimentación, lo más recomendable para que un niño se encuentre bien es que su entorno social sea, en lo posible, estable y afectivo.

Los padres, la familia, los cuidadores, el personal de los colegios, jardines infantiles y de la salud conforman un grupo de ayuda para el pequeño. No obstante, los papás son los principales promotores del cariño. Sandoval explica que “todos lo seres humanos tenemos estilos de vida determinados por nuestros hábitos, lo que hacemos todos los días como parte de nuestra vida: el hábito de comer, el hábito de hacer ejercicio, el hábito de un aire puro y el hábito emocional. Y, ¿quién les da ese hábito emocional y mental a los niños?, pues sus padres, su familia”.

Este problema puede ser común. Sin embargo, cuando hay gravedad a nivel físico, este debe ser la primera dificultad para resolver. Pero, si la situación se vuelve aguda, se debe enfatizar en el origen del problema.

“Las emociones no siempre son observables y si le comunica al médico las percepciones, es más probable que las pueda tener en cuenta para la interpretación y manejo de los síntomas. Si son del área sicológica, quizás el paciente sea remitido a un especialista en el área”, señala Bernal.

Recomendaciones

- El juego es una herramienta indispensable en la infancia; muchas veces los pequeños dejan ver sus emociones a través de este tipo de actividades. Lleve a su hijo al pediatra periódicamente y cuéntele todos los aspectos que lo rodean. Además, fomente hábitos saludables como hacer ejercicio, practicar deportes, dormir y comer bien. - Ayúdele al niño a reconocer y entender sus emociones. Tenga paciencia y dialogue libremente con respeto y aceptación. “A veces los familiares no estamos preparados para manejar todas estas emociones y es cuando debemos buscar a un especialista que pueda asistirnos y apoyarnos en el manejo de las mismas”, dice Bernal. - Los métodos de relajación como la música, el yoga, la lectura y la meditación pueden ser grandes aliados para aliviar al pequeño.

Las tristezas se vuelven enfermedadesLas anomalías que se presentan en cada niño dependen tanto de su organismo como del entorno social en el que se encuentre. “Todo depende de cómo se manejen situaciones porque a cinco personas les puede pasar el mismo evento, pero todas, por su personalidad, por su forma de ver las cosas, pueden reaccionar de manera diferente. Mientras que a una no le produce nada porque no la afectó, puede que a otra, en el momento le dé un infarto y se muera. O puede que otra persona, si genéticamente tiene un sistema digestivo predispuesto, sufra una gastritis o una úlcera”, afirma la doctora Sandoval.

Se pueden presentar todas las afecciones que alteren el sistema inmunológico y, por ende, manifestarse en diversas clases de enfermedades. En primera instancia, algunos síntomas físicos que se pueden observar y que pueden relacionarse con un desequilibrio en la salud emocional son: dolor de espalda, pecho, cabeza o cuerpo; estreñimiento, resequedad en la boca, insomnio, pérdida o aumento de peso, sudoración y cansancio.

Sin embargo, Bernal aconseja “que estos son solo indicadores que deben interpretarse con precaución y que deben comunicarse al médico pediatra cuando se consulte para, primero, descartar cualquier condición física”. Además, estos niños pueden presentar, entre otros, los siguientes problemas médicos: * Alergias como crisis asmáticas recurrentes, rinitis alérgica, dermatitis atópica.* Gastritis, úlcera, problema del colon, estreñimiento, diarreas frecuentes, vómito.* Obesidad. “Tiene un factor emocional terrible. El 97 por ciento de los niños que veo por obesidad tienen un entorno emocional bien complicado”, dice la pediatra.* Molestis y alteraciones en al piel.* Presencia continua de infecciones en el organismo. * Los pequeños también pueden tener problemas de aprendizaje y concentración.

 

Por Karen Johana Sánchez

Redactora ABC del bebé

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