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Los padres pueden estrechar los lazos familiares con sus hijos a través del juego

Los padres pueden estrechar los lazos familiares con sus hijos a través del juego

Si los adultos hacen parte de las actividades lúdicas de los pequeños, les ayudan a explorar el mundo y les facilitan un óptimo desarrollo físico y emocion

Los padres pueden estrechar los lazos familiares con sus hijos a través del juego
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21 de Abril de 2010
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Si los adultos hacen parte de las actividades lúdicas de los pequeños, les ayudan a explorar el mundo y les facilitan un óptimo desarrollo físico y emocional.

Jugar es tan importante en la vida de los niños, como trabajar lo es para los adultos. De esta manera, Alicia Amador, sicóloga especialista en desarrollo y directora del Centro Infantil Creciendo Juntos, establece la importancia de facilitar espacios y tiempos de juego para que los pequeños logren un desarrollo óptimo.

Pero, además de tener dónde y cómo, también es importante saber con quién juegan; en ese aspecto, el adulto desempeña un papel esencial. Según la experta, la misión de los papás es ofrecer experiencias de juego a sus hijos y actuar como modelos, pues son las primeras personas con quienes se relaciona el bebé.

Al brindar este apoyo afectivo, los adultos descubren y satisfacen las necesidades de los niños, pues se ponen a su mismo nivel.

Empezar a jugarEn la relación de juego entre padres e hijos, los juguetes son lo de menos, señala la sicóloga Alicia Amador. Cuando los más pequeños miran fijamente un juguete, lo que tiene importancia no es el objeto como tal, sino la manipulación y el movimiento que le da el adulto al interactuar y darle vida al objeto, señala una observación hecha por el sicólogo Jean Piaget en 1966, famoso por sus estudios sobre infancia y desarrollo cognitivo.

Alicia Amador asegura que las actividades deben ser naturales, como jugar con agua, dar botes o esconderse.

Los padres deben tener claridad en que su papel no es el de presionar u obligar, pues el juego también es un medio para que los pequeños sean seres con independencia y formen su identidad.

La sobreprotección limita las capacidades. “Por ejemplo, si el niño no puede ponerse la camisa bien, los padres se angustian por el temor de que la use al revés; si dejan que él lo haga solo, desarrollan autonomía, independencia y competencias”, dice Irma Salazar, pedagoga con experiencia en desarrollo infantil y trabajo en metodologías de juego.

Lo que sí deben hacer los padres es verificar que los espacios y juguetes sean seguros para disminuir los riesgos y evitar accidentes, pues la integridad de los niños es responsabilidad completa de los padres y cuidadores.

 

Ganancias para los ‘grandes’No solo el niño obtiene beneficios cuando juega, también sucede con los adultos:*Estrecha lazos de unión con su hijo.*Ayuda a que su hijo tenga un desarrollo adecuado. *Realiza actividad física, ideal para la buena salud.*Libera estrés.*Conoce a su hijo e identifica sus necesidades. *Encuentra un método fácil y útil para la crianza.

Este último beneficio ayuda a que los padres establezcan normas y creen hábitos desde la primera infancia. De acuerdo con las investigaciones del sicólogo Jean Piaget, inicialmente los pequeños no entenderán las reglas; con el tiempo sentirán que son establecidas por los adultos y, por lo tanto, que no se pueden cambiar. Finalmente, comprenderán que son fruto del acuerdo entre los jugadores y de esa manera podrán extrapolarlo a las relaciones cotidianas entendiendo el valor de las normas.

Por Juliana Rojas Hernández

Redactora ABC del bebé

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