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Niños que crecen felices

Niños que crecen felices

Las alteraciones del comportamiento son un signo de que algo anda mal. Un regalo emociona a cualquier niño. Comer su plato favorito, lo satisface y alegra. O i

Niños que crecen felices
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28 de Marzo de 2008
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Las alteraciones del comportamiento son un signo de que algo anda mal.

Un regalo emociona a cualquier niño. Comer su plato favorito, lo satisface y alegra. O ir de vacaciones al sitio que siempre ha soñado, lo divierte. Todas son sensaciones relacionadas con la felicidad, pero que, muchas veces, desvirtúan su verdadero significado.

“La felicidad infantil surge cuando se cubren las necesidades básicas del menor: salud, educación y vestido, entre otros. El error de los padres está en creer que entre más cosas materiales tengan, más felices serán”, dice la sicóloga María Isabel Guerrero.

Es difícil identificar lo que produce felicidad en el niño. No obstante, los expertos aseguran que a los 3 meses de edad, el bebé sonríe cuando ve a sus padres; entre los 4 y 6 meses, expresa alegría con la voz.

“El bebé sonríe al tener cerca a sus padres porque se siente acompañado y porque ellos, además, satisfacen sus necesidades básicas. Sin saberlo, el pequeño está adquiriendo seguridad a través de la presencia de ellos”, agrega Guerrero.

Sin embargo, cuando algunos bebés crecen, su felicidad dependerá del criterio de sus padres y, según los especialistas, esto no debe ser así, pues condiciona los sentimientos del menor. “Por ejemplo, al jugar, generalmente se busca la actividad que le gusta al papá. Si el niño prefiere el carro y el papá la moto, entonces poco a poco él sensibiliza al menor para que le guste la moto”, sugiere Beatriz Parra, psicóloga clínica especialista en niños y adolescentes.

Por lo general, si el niño llora, los padres asocian sus lágrimas con tristeza y esto no siempre es así. “Los parámetros de felicidad están ligados a las expectativas de los papás. El llanto es una forma de comunicación, pero los adultos lo asocian con lo que significa para ellos: tristeza. Seguramente el niño está pidiendo que sea satisfecha alguna necesidad básica”, explica Guerrero.

Pero si, además, aparecen algunas alteraciones en el comportamiento, seguramente las lágrimas correspondan a infelicidad en el menor. “Un niño que no es feliz es callado, no come bien, no participa en el juego. No permite que lo acaricien o lo besen; mucho menos da besos y caricias”, dice la sicóloga experta en niños y adolescentes Annie de Acevedo.

Notar si un niño pequeño no es feliz, también es cuestión de observación. “Hay evidencia de bebés de 2 ó 3 meses de edad que incluso desarrollan cuadros depresivos, visibles en su rostro y actitudes. Por ejemplo, si hay sonidos o música a su alrededor, no participa sino que se irrita con facilidad”, explica Parra.

Aunque el contacto físico es fundamental a la hora de dar seguridad y felicidad al niño, no hay que excederse.

HAGA FELIZ A SU HIJO

Revise que las expectativas y necesidades básicas del niño estén totalmente cubiertas. Dialogue con el menor, conozca sus expectativas. Haga lo posible porque el hogar sea un espacio cálido y lleno de amor. Si los padres se respetan y tienen constantes muestras de cariño entre ellos, el niño sentirá alegría de contar con los dos. Tenga en cuenta que el niño crezca en un ambiente de seguridad y tranquilidad. Evite seguir todos los días la misma rutina familiar. Juegue con el pequeño.

PILAR BOLÍVAR CARREÑO

REDACTORA ABC DEL BEBÉ

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