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Ponga límites a los caprichos de sus hijos

Ponga límites a los caprichos de sus hijos

Consejos para saber cómo actuar cuando se presenta una pataleta.

Ponga límites a los caprichos de sus hijos
Por: Johana Fernanda Sánchez
12 de Septiembre de 2006
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Niños que no quieren acostarse ni comer. Que muerden, pegan y se hacen daño a sí mismos o se “encaprichan” –sin razón aparente– se convierten en un dolor de cabeza para los padres, especialmente si son inexpertos, porque no saben cómo controlar estas conductas.

Para esto, es indispensable que los padres entiendan cuáles son los caprichos, para que sepan cómo actuar y no se dejen manipular ante el llanto o la rabieta del hijo.

Según el psicólogo Alfredo Pardo Novoa, de la Fundación Universitaria Monserrate, “se debe hablar de conducta o conductas caprichosas en el niño y no de niños caprichosos, ya que estos comportamientos tienen origen en las experiencias de interacción social de los niños”.

Una conducta caprichosa no es una “pataleta”. Es un mecanismo con el que el niño busca satisfacer un gusto sin una motivación justificada. Cuando esto ocurre, anhela –por encima de cualquier consideración razonable– que se haga su voluntad. El deseo del niño de que las personas satisfagan su voluntad a toda costa es lo que se conoce como “capricho”.

La eliminación o disminución de las conductas caprichosas sería más fácil si no estuvieran acompañadas de expresiones o comportamientos agresivos como pataletas o berrinches.

Si esto no se presentara, tal vez bastaría con no prestarle atención a la conducta caprichosa del niño. Sin embargo, las lágrimas y los “pucheros” hacen que, a veces, los padres cedan ante sus deseos.

Y los caprichos se repetirán si el niño o la niña descubren que por medio de estos obtienen lo que sea. En varios casos, las pataletas suelen estar acompañadas de acciones agresivas como golpes o gritos.

 

 


No se deje chantajear
No permita que la situación se le salga de las manos. Si responde adecuadamente frente a las conductas caprichosas de su hijo, estas serán menos frecuentes y desaparecerán. Pero sea paciente, ya que esto no ocurrirá corrigiéndolo una sola vez. Si los caprichos se han vuelto la constante en el comportamiento del niño, será necesario debilitar gradualmente la asociación entre estos y la consecución del objeto deseado.

“Una manera eficaz de disminuirlos, pero nada fácil de aplicar, es ignorarlos una y otra vez con la misma persistencia con que se presentan: no darles gusto ni ceder ante la pataleta”, asegura Pardo.

Es indispensable ser coherente, porque si unas veces lo ignora y otras cede ante su conducta se produce el efecto contrario: refuerza el capricho y el berrinche.

Si en el niño se notan cambios decirles, por ejemplo, “qué bueno, ya se te pasó el berrinche”. Otra estrategia utilizada con buenos resultados es desviar su atención hacia otro tema mientras él manifiesta un capricho y pretende satisfacerlo con presiones verbales.


Qué hacer cuando se presenta un capricho:
• Ser firme, pero sin usar castigos físicos.
• Mostrar seguridad cuando se niega a atender su capricho.
• Ambos padres deben estar de acuerdo y no contradecirse con las respuestas.
• Darle tiempo al niño para que se le pase la rabieta cuando no consigue lo que quiere.
• Establecer límites. De esta manera aprenderá, a medida que crece. Entenderá que no siempre obtendrá lo que desea en el momento que lo pide.


 

 

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

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Ana Milena VA
Hace 3 años
que buenos consejos, muchas gracias, a mi me ha servido mucho ignorarlo frente a un berrinche y cuando se calma hablo con él.
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Ana Milena VA
Hace 3 años
que buenos consejos, muchas gracias, a mi me ha servido mucho ignorarlo frente a un berrinche y cuando se calma hablo con él.
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