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Reconozca el temperamento de su hijo

Reconozca el temperamento de su hijo

Ese bebé irritable, llorón o calmado trae en los genes casi el 70 por ciento las características de su comportamiento. El porcentaje restante lo construye en

Reconozca el temperamento de su hijo
Por: ABCdelbebe.com
05 de Febrero de 2007
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Ese bebé irritable, llorón o calmado trae en los genes casi el 70 por ciento las características de su comportamiento. El porcentaje restante lo construye en su relación con el entorno. Los padres deben aprender a identificarlo y aceptarlo para facilitar la crianza.

Su manera de actuar la demuestra en actividades cotidianas como el cuidado, la alimentación, el baño, el vestido y el cambio de pañal, pues en cada uno de estos procesos el bebé interactúa con el medio y aprende a reconocer a quienes le proporcionan estos cuidados.

Los rasgos de su temperamento se observan por medio de cosas simples como el nivel de actividad, la capacidad de autorregularse y la forma de percibir estímulos. “Es el estilo innato de comportarse; las características que hacen diferente a un niño de otro”, afirma la sicóloga Juana Morales, experta en desarrollo infantil.

A los 3 años de edad, afirma, el carácter está definido. Se caracteriza por ser estable a lo largo de la vida, aunque puede adaptarse frente a determinadas situaciones. Lo importante es que los padres lo reconozcan, lo acepten y que haya sintonía entre éste y el estilo de paternidad. “Si ellos no están ajustados a la reacción del niño, allí tenemos un problema”, señala la sicóloga infantil Paula Bernal, quien agrega que lo sano es un temperamento que se ajuste a las exigencias y las capacidades del ambiente. “Si el niño es catalogado como difícil y tiene unos padres comprensivos que entienden que es parte de su temperamento habrá una situación óptima para el desarrollo de su hijo”, explica la sicóloga.

Aceptación, la clave

La pediatra Aura Sofía Rico, especialista en desarrollo infantil, indica, los padres no deben sorprenderse o desilusionarse por la manera como se comportan sus hijos; tampoco, crear un estereotipo de hijo perfecto. “Deben saber que ese es el niño que les tocó. Aceptarlo tal y como es y aprender a reconocer sus gustos y disgustos para manejarlo adecuadamente”, dice.

Son tres las categorías en las cuales se puede catalogar a un infante: el niño fácil o tranquilo, el difícil y el de reacción lenta o reservado. Cada una de ellas tiene componentes del temperamento: ritmicidad (regular o irregular), control de sí mismo (cómo puede calmarse por su propia cuenta), actividad (concentración, permanencia y atención), aproximación o alejamiento, adaptabilidad (cómo se ajusta a las personas o situaciones nuevas), estado de ánimo y expresión, intensidad (en las reacciones y en las emociones) y percepción de estímulos sensoriales (reacción frente a factores como el ruido, la luz, el tacto).

Cabe anotar, sin embargo, que no todos los niños caben dentro de estas categorías y que las características anotadas pueden o no ajustarse a la realidad de cada pequeño.

Cómo manejarlo según el temperamento

Primero hay que verificar que el carácter irritable del bebé no es producto de un malestar o enfermedad. En todas las categorías, es importante la consistencia en las rutinas, las cuales le dan al niño seguridad y anticipación. Así mismo, tener en cuenta que un hijo necesita mucho tiempo y atención, sea fácil, difícil o reservado.

El bebé difícil, particularmente, requiere actividad física continua (como salir al parque) o hacer parte de algún club deportivo. Igualmente, protegerlo de situaciones y eventos que le resulten desagradables (evitar situaciones incómodas sin necesidad).

El de reacción lenta, por su parte, necesita atención oportuna y anticipación de los cambios. De igual modo, estar expuesto con mayor frecuencia a situaciones nuevas pero con calma, siempre y cuando se le dé tiempo para adaptarse a las mismas.

Para estas dos categorías también operan otros consejos:

Cuando haya situaciones nuevas, dividirlas en partes. Si le van a presentar su nueva mascota, darle tiempo para que la observe, busque el contacto y explicarle el comportamiento del animal. Es importante darle tiempo. Es inútil pensar en alimentarlo, vestirlo y bañarlo en 20 minutos. Hay que explicarle lo que está pasando y verbalizarle la rutina; también, levantarlo con anticipación, de modo que logre hacer las cosas a su ritmo. Hay que evitar los comentarios peyorativos. Deben validarse y verbalizarse los sentimientos del infante. “Sé que estás impaciente porque quieres el tetero, pero mamá debe prepararlo”. Es necesario muy claro el tipo de niño que hay en casa y aceptarlo. Algo clave: defender al niño si alguien lo rotula de manera inadecuada. Darle apoyo y soporte. En vez de decir “sí, es que es bastante tímido y no juega”, explicar “lo que pasa es que él se demora un poco más en entrar en contacto…”.

Errores comunes de los padres

Es frecuente que se cometan en la crianza de los hijos, sobre todo cuando se encuentran reacciones inesperadas. Algunos de ellos:

Convertir la característica del temperamento del hijo en un defecto. También, compararlo con los demás. Negar la existencia de un infante con temperamento difícil. Creer que no hay nada que hacer al respecto. Dejar que haga lo que quiera o discutir todo el tiempo con él (la crianza se vuelve dramática). Tratar de imponer la autoridad por la fuerza. Ser impacientes. Prestar demasiada atención a la indecisión, lo que refuerza dicho comportamiento. Suponer que el llanto del infante siempre significa hambre. Pensar que calmar al bebé cada vez que llora es malcriarlo. Mientras el arrullo, por ejemplo, no cree una relación directa de causa-efecto, no hay inconveniente alguno, pues en los primeros meses el movimiento suele ser una manera efectiva de tranquilizarlo al pequeño. La idea no es que no se duerma en los brazos.

El niño fácil

La pediatra Aura Sofía Rico se refiere a él como un infante agradable que permanece de buen humor y se adapta sin problema a situaciones nuevas y cambio de rutinas; ríe con facilidad y es muy tolerante a situaciones como el hambre. “Cuando llega la hora, se toma su tetero feliz y no arranca en llanto cuando se aproxima la hora de comer. Es un infante fácil de criar”, asegura.

Su nivel de actividad se ajusta a la situación y se aproxima con confianza a las personas. También se le ve tranquilo en el baño y el momento de dormir. Es feliz.

De acuerdo con la sicóloga Paula Bernal, este bebé se caracteriza por tener rutinas más rápidas de sueño y alimentación (ritmicidad). A los pocos meses de nacido, logra pasar derecho en la noche.

Hay que aclarar, sin embargo, que los padres son responsables de crear hábitos de sueño en sus hijos desde muy temprano y que una omisión en tal sentido no pueden atribuirla al temperamento del menor.

El niño difícil

Su estado predominante es el llanto o la rabia. “Le cuesta trabajo regularse porque responde con mayor intensidad al medio y es mucho más sensible a todos los estímulos. Todo le molesta y si algo le duele, llora el triple”, explica la sicóloga Juana Morales. Es más difícil ajustarle el sueño y la alimentación, pues quiere comer a cada rato. Tiene un alto nivel de actividad, duerme poco y se muestra inseguro ante situaciones y personas nuevas. “Se demora un poquito más en adquirir seguridad, hace rabietas cuando se frustra, sus estados normalmente son negativos y su expresión, intensa”, añade la sicóloga Bernal. Igualmente, se le considera retador, pues quiere hacer lo que desea.

Es difícil de consolar en muchos casos.

El niño de reacción lenta

Generalmente es tímido y le gusta observar con cuidado lo que ocurre a su alrededor. Muestra una respuesta inicial negativa frente a las situaciones nuevas, por lo cual le cuesta trabajo todo lo novedoso.

En este sentido, se le debe dar un periodo inicial para adaptarse. Gradualmente lo logra.

No sonríe tan fácilmente. Se le considera consentido y malcriado.

Lenguaje del llanto

Hay que tener en cuenta que sin importar el tipo de temperamento, el llanto es la principal herramienta de comunicación que tiene el bebé en sus primeros meses de vida y que va a estar presente cada vez que requiera atención.

El llanto tiene diferentes intensidades que, con el tiempo, los padres comienzan a diferenciar.

Por lo anterior, afirma la pediatra Aura Sofía Rico que lo más sano es acudir al llamado del infante y reconocer las causas de su molestia. Esto le brinda tranquilidad y seguridad.

Dejarse llevar por la intuición es la mejor forma de responder a las necesidades de los hijos en el proceso de crianza.

Por Andrea Linares G. Redactora ABC del bebé.

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

2
kilogram
Hace 3 años
Lo ideal es planearTodas las mujeres deberían tener embarazos programados para que antes de la concepción puedan canine fence
1
kilogram
Hace 4 años
porque puede tener repercusiones a nivel de fertilidad y de peso corporal. Entre las causas más frecuentes de los desórdenes menstruales se destacan: wireless fences
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