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Jugar al aire libre hace niños más creativos y sociables

Jugar al aire libre hace niños más creativos y sociables

Permítale a su hijo que se ensucie; esto hace parte de la exploración.

Jugar al aire libre hace niños más creativos y sociables
Por: Edna Juliana Rojas H.
21 de Octubre de 2011
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Todos los mamíferos juegan, pero los seres humanos en mayor medida, pues existe un estímulo cerebral que los lleva a aprender a través de esta actividad. Así lo afirma John Richer, consultor de sicología clínica de la Universidad de Oxford, invitado al foro Desarrollo infantil, paradigmas sobre la suciedad.
El juego al aire libre, particularmente, es visto por los niños como una invitación a conocer el espacio que los rodea, al desplazamiento armónico de sus cuerpos, la exploración de los elementos y la posibilidad de compartir con sus pares o adultos, entre otras ventajas.
Sin embargo, este experto asegura que hay un descenso en el juego público, es decir, en las calles, las plazas o los parques, por el riesgo al que se enfrentan los niños en las urbes de sufrir accidentes o ser víctimas de la delincuencia. “Los carros parecen leones, porque los padres los ven como depredadores”, enfatiza.
Pero son menos los casos para lamentar y más las dificultades que presentan los niños por no jugar al aire libre, “como menos posibilidades de integrarse de manera equilibrada al mundo. Esto derivaría en conductas inapropiadas o personalidades neuróticas”, afirma Richer.
Según un estudio realizado en Colombia por TNS Quanta contratado por Unilever, 30 por ciento de los niños no tienen con quién jugar cuando están en casa.
Esta investigación hecha en Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla entre mujeres con niños de 1 a 12 años reveló que 87 por ciento ven el juego como una actividad fundamental para el desarrollo sicológico, cognitivo y creativo de sus hijos. Pero solo la mitad de las familias juegan al aire libre, especialmente los fines de semana, pues de lunes a viernes sobresale la ausencia de adultos, o estos limitan a los pequeños a espacios en los que no se ensucien.

Mugre que no mata
Jugar al aire libre trae los beneficios de estar en contacto con la naturaleza, aprender cómo cuidarla, el fortalecimiento de la interacción con otros niños, al igual que poder descubrir tanto las habilidades que él (ella) tenga como el mundo que lo rodea, explica Luz Mila Cardona, de la dirección de primera infancia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF.
Para Beatriz Caba, directora de la Asociación Internacional por el Derecho del Niño a Jugar, cuando un pequeño tiene espacios de diversión se fortalecen su autoestima, sus pasiones, e incluso se estimula la lógica matemática. Por eso, los adultos no deben jugar con ellos durante tiempos establecidos ni con consignas estructuradas; deben observar, escuchar y seguirlos. En conclusión, dejarse llevar.  
Para John Richer, otra ventaja del juego al aire libre es el fortalecimiento del sistema inmunológico. Para justificar su premisa, este experto recoge una investigación presentada en la revista científica New Scientist titulada ‘Los amigos sucios’, en la que se demostró que aquellos niños criados en el campo y con más hermanos tienen menos riesgos de padecer alergias, pues permanecen en exposición constante a microbios que les permiten desarrollar sus defensas. Mientras que los niños de las urbes completamente higienizados y que han tomado antibióticos tuvieron más episodios alérgicos.
El estudio hecho por TNS Quanta mostró que 95 por ciento de las madres quisieran que sus niños pudieran jugar en espacios libres como parques, clubes o el campo, porque esto les representa libertad, aire puro y socialización. “Desde pequeños, los padres deben enseñar a los niños que eviten la obsesión por la limpieza, porque impide el desarrollo saludable de la actividad creativa y adaptativa del hombre”, explica el sicólogo.
“La mayoría de los padres dicen que no les importa que sus hijos se ensucien mientras juegan, pero en la práctica no los dejan salir”, explicó Guillermo de la Torre de Unilever, quien presentó la investigación.
Richer explica además que el juego al aire libre fortalece el sistema de comportamiento, pues los niños se hacen más creativos, adaptativos, seguros, estimulan su interés y sensibilidad.

Cuidado con el sol
Álvaro Acosta, dermatólogo oncólogo, asegura que el sol provee vida y no podría concebirse un mundo sin él. Sin embargo, todas las personas están expuestas a los rayos ultravioleta de una manera tan directa, que es necesario cuidar la piel de su influencia; los casos de cáncer que se presentan cada año no son despreciables. “Colombia está prácticamente en la zona ecuatorial, donde los rayos llegan perpendiculares durante los 365 días del año porque no tenemos estaciones y la radiación es muy alta, especialmente en las ciudades que están en montaña, pues hay menos atmósferas que los filtren”, explica. Según Acosta, las personas asocian el daño del sol con la sensación de calor, pero no cuando el día está nublado. “Las nubes filtran la radiación infrarroja, que genera calor pero no produce cáncer, como sí lo hace la radiación ultravioleta que atraviesa las nubes”, aclara.
Por esa razón propone que cuando los niños  vayan a realizar una actividad al aire libre, estén siempre protegidos, pues el cáncer es un proceso lento cuyos resultados se ven en la adultez. Los estudios han demostrado que la cantidad de sol que recibe un individuo desde los cero hasta los 20 años es determinante. El experto sugiere el uso de gorras, sombreros, sombrillas y ropa de manga larga. Las gafas deben tener un filtro UV para proteger los ojos; no se trata de comprar lentes oscuros, pues si no tienen la protección solo dilatarán la pupila. Incluso las gafas formuladas pueden tener el filtro. En relación con los bloqueadores solares, explica que no deben comprarse con un factor de protección menor a 30 y su uso tiene que ser constante, pues “la crema que se le aplicó al niño a las 6 de la mañana, antes de salir para el colegio, ya no tendrá ningún efecto a las 10 de la mañana”.

Vida en movimiento
Édgar Rueda, supervisor de programas de desarrollo motor de Compensar, asegura que a través de actividades en que los niños se muevan se fortalecen sus habilidades comunicativas, socioafectivas y su relación con el medio y los demás. Quienes no las  desarrollan pueden tener problemas que van desde caminar y tropezarse con frecuencia hasta no ser socialmente hábiles y tener dificultades para hablar. Los padres deben facilitarles a los niños que descubran su cuerpo y disfruten actividades como el juego en la arenera o los parques infantiles, sin que sean deportes, sino experiencias de movimiento. "Todo esto, bajo el fundamento del afecto, del gusto, el amor y la confianza", explica este experto.


 



 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

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EvelynRosaro
Hace 4 años
Todos los días llevo a mi hija al parque y veo los inmensos beneficios de verla crecer sana y feliz.
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