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La importancia de volver a los juegos tradicionales

La importancia de volver a los juegos tradicionales

Además, cinco lúdicas recomendadas para compartir con sus hijos.

La importancia de volver a los juegos tradicionales
Por: Pamela Rueda*
19 de Septiembre de 2012
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Los juegos populares, también llamados de tradición, mantienen viva la memoria lúdica de una región; fortalecen las destrezas, habilidades, valores y actitudes necesarias para un desarrollo integral; propician los vínculos, es decir, la relación con los demás; enseñan a los niños a ser solidarios, a compartir, a esperar su turno, a valorar el rol del otro, a establecer relaciones fuertes y duraderas, a ser felices.Con esas palabras, Carmenza Botero, directora de Malaquita Proyecto Musical, define los juegos que sus abuelos les enseñaron a sus padres, sus padres a ella y ella a sus hijos.
“Es triste ver cómo todas estas connotaciones explícitas en los juegos tradicionales, tan importantes en el desarrollo de la infancia, se pierden cuando el niño se limita a jugar con una máquina”, dice Botero al hacer referencia al auge de los juegos tecnológicos.  
Si bien estos realizan un aporte importante al sistema visual y auditivo, jamás serán tan enriquecedores como las rondas o las tradicionales ‘escondidas’ y ‘la gallina ciega’. “Estudios señalan que las actividades motoras clásicas estimulan el 95 por ciento de la respuesta neuronal kinestésica –aprendizaje mediante sensaciones o movimientos percibidos a través del tacto, gusto u olfato–”, según Liliana Zambrano, psicóloga especialista en Programación Neurolingüística.  
Un niño que se divierte la mayor parte de su tiempo con las canicas, el ‘yo-yo’, ‘la coca’ o juegos como ‘de La Habana viene un barco’ y ‘el puente está quebrado’, por mencionar algunos ejemplos, tiene un desarrollo físico y mental mucho mejor que aquel que permanece sentado, ejercitando muy pocos músculos y con la mirada fija ante un videojuego. “Sin temor a equivocarme, el niño que se entretiene con los juegos de tradición podrá expresar mejor sus sentimientos, pensamientos, gustos y opiniones; afrontará mejor la resolución de conflictos y también tendrá mayor tolerancia a las normas y límites,” afirma Botero.
En este mismo sentido, Gilberto Acuña, médico pediatra especialista en educación y asesoramiento familiar, es enfático en decir que “el desarrollo sensorial en los juegos físicos se da en todas las dimensiones, en tanto que el juego tecnológico en la mayoría de los casos se limita a lo visual y auditivo. Por otra parte, contienen  altísimos
índices de violencia, desventajas claras frente a los primeros”.

Al ir a jugar
1. Observe sus respuestas. Los niños van dando las pautas para pasar de un juego a otro de manera progresiva. Si el menor no entiende las reglas del juego luego de que han sido explicadas varias veces, es claro que aún no está preparado para llevar a cabo dicha actividad y por ningún motivo es recomendable forzarlos.  

2. Conciba el juego como algo permanente. Este es sano para el cuerpo, la mente y el espíritu. No limite el tiempo de juego, hágalo cuando vea a su hijo a primera hora de la mañana, cuando se bañan, cuando van camino al jardín. En pocas palabras, haga de la vida de su hijo un juego constante, amoroso y responsable.   

3. Permita que sus hijos vivan cada etapa sin prisas, no los sature de conocimientos, respételes su infancia y su ritmo de aprendizaje. “La mayoría de consultas infantiles se dan porque los padres están más preocupados en llenar las cabezas de los niños de letras y números que por saber lo que ellos piensan y sienten", dice Liliana Ortiz, psicóloga de Gymboree.

Los cinco recomendados
Dentro de los juegos tradicionales existe un amplio abanico de posibilidades: rondas, canciones, adivinanzas, cuentos, narraciones, etcétera. A continuación y según los especialistas consultados, estos son algunas de las mejores opciones para que se divierta con su hijo mientras recuerda su infancia:

1. ‘Aserrín, aserrán, los maderos de San Juan’. Consiste en cantar una vieja y popular canción de España, propia de la noche de San Juan (festividad de origen antiguo relacionada con el fuego), cuya letra es la siguiente:
¡Aserrín! ¡Aserrán!
Los maderos de San Juan,
piden queso, piden pan,
los de Roque, alfandoque
los de Rique, alfeñique
los de triqui, triqui, tran!
Mientras se entona, un adulto sienta al niño sobre sus piernas y, tomándolo de sus manos, lo balancea hacia atrás y hacia adelante.
Este, que es uno de los primeros juegos que puede llevarse a cabo con el bebé, simboliza, según Botero, las distancias: cerca y lejos.

2. Ronda ‘Juguemos en el bosque’. Se elige a un participante para que desempeñe el rol de lobo y se ubica en el centro de la ronda que va girando mientras todos cantan:
Juguemos en el bosque
mientras que el lobo no está,
si el lobo aparece
pronto nos comerá.
¿El lobo está?
El lobo va respondiendo: “me estoy levantando”, “me estoy bañando”, “estoy desayunando” y así sucesivamente hasta que esté listo para salir a atrapar al resto de los integrantes del juego, aquel que primero sea atrapado tomará el papel del lobo. Este juego, explica la psicóloga Viviana Obando, refuerza los hábitos que todos debemos tener al levantarnos, al mismo tiempo desarrolla habilidades como la agilidad y la astucia al correr para no dejarse atrapar.

3. ‘De la Habana viene un barco’. Aquí, el líder del grupo iniciará el juego diciendo que “De La Habana viene un barco cargado de…” y posteriormente una categoría cualquiera, que puede ser frutas, colores o animales, por mencionar algunos. Uno a uno, los integrantes del juego deberán responder con un elemento de esa categoría, memorizando y nombrando los que se han dicho anteriormente y añadiendo uno nuevo. Al final, alguno romperá esta cadena u olvidará el listado, lo que lo hará perder su cupo en el juego.
Este es una excelente herramienta pedagógica para trabajar la memoria, aprender vocabulario y fortalecer la creatividad.

4. Las escondidas, también denominado escondite y escondidillas, es un juego ideal para llevarse a cabo en espacios abiertos. Se debe elegir a la persona que contará hasta un número determinado, mientras cierra sus ojos y se ubica frente a una pared, poste o árbol. Entre tanto, los demás se esconden. Al finalizar el conteo la persona debe empezar a buscar a los demás participantes. Los ‘escondidos’, por su parte, deben tocar la pared, el poste o árbol en el que se realizó el conteo y decir su nombre antes de que lo haga el ‘contador’.
En este juego se ofrece el espacio para que cada niño escoja ingeniosamente el sitio para ocultarse. Estimula sus habilidades motoras, su creatividad y su sistema kinestésico, asegura el doctor Acuña.

5. Jugar con objetos cotidianos e imaginar que estos se convierten en animales, personas, cosas o lugares. Por ejemplo, tomar un palo de escoba y fantasear con que es un caballo. Para la doctora Obando, el juego imaginario con elementos básicos hace que el hemisferio derecho del cerebro se active y trabaje la creatividad y la intuición.

*Especial para ABC del bebé

 


 

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