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El sedentarismo genera cada día más casos de obesidad y sobrepeso en los niños

El sedentarismo genera cada día más casos de obesidad y sobrepeso en los niños

Los niños que no se ejercitan podrían sufrir de enfermedades metabólicas y enfermedades cardiovasculares en la adultez. La Organización Mundial de la Salud

El sedentarismo genera cada día más casos de obesidad y sobrepeso en los niños
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19 de Noviembre de 2010
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Los niños que no se ejercitan podrían sufrir de enfermedades metabólicas y enfermedades cardiovasculares en la adultez.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) es clara en afirmar que todas las personas, incluidos los niños, deberían realizar mínimo 30 minutos diarios de actividad física como caminar, bailar o jugar. Sin embargo, en la mayoría de los hogares esta regla no se cumple, hecho que aumenta el riesgo de que aparezcan enfermedades en la edad adulta.

Para evidenciar esta realidad, cabe mencionar un estudio hecho por la Universidad Manuela Beltrán en el 2009, a través de su programa de Terapia Respiratoria, que tomó como referencia un colegio de Bogotá de 344 niños entre 5 y 12 años. El objetivo era determinar el nivel de conocimiento que tenían los menores sobre los factores de riesgo cardiovascular, entre los que se encuentra el sedentarismo.

Tras analizar la percepción de los niños sobre el tema, se llegó a la conclusión de que el 40 por ciento de ellos no ejecutaba ningún tipo de actividad física durante el día. Además, la mayoría de los encuestados no tenía claridad sobre qué dinámicas se podían llevar a cabo durante la jornada, cuáles eran las apropiadas para cada edad, ni cuál debía ser la periodicidad de dichas rutinas.

 

De acuerdo con Jorge Enrique Alarcón Villar, médico especialista en medicina del deporte, la razón por la cual hay tanto desconocimiento frente al tema y la regla de los 30 minutos diarios no se cumple a cabalidad, es debido a que, entre otras cosas, no hay una buena oferta de parques en la mayoría de las ciudades y los apartamentos modernos no cuentan con espacios de entretenimiento lo suficientemente dotados para los niños.  Como resultado, las consecuencias de no incentivar hábitos de desplazamiento desde la infancia, más allá de moverse del cuarto a la cocina, y de no despegar a los pequeños del computador, los videojuegos o la televisión no se hacen esperar y con frecuencia se afecta la salud física y mental en la etapa adulta y, en ocasiones, durante la niñez.

 

Una mirada a los riesgosSegún el doctor Alarcón, el principal problema asociado al sedentarismo en el mundo entero es el sobrepeso y la obesidad. “Si el niño está quieto en casa, consume más alimentos y no está gastando las calorías que ingiere, lo cual es fundamental para el mantenimiento del peso”, afirma el especialista.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que existe sobrepeso cuando el paciente tiene un IMC (índice de masa corporal) igual o superior a 25 y se habla de obesidad cuando el afectado presenta un IMS igual o superior a 30. Este es un problema que alcanza dimensiones preocupantes, pues en el 2005 había en el mundo al menos 20 millones de menores de 5 años con sobrepeso, según datos de la OMS.

Adicionalmente, los pequeños que no se ejercitan y no asimilan adecuadamente los carbohidratos y las grasas pueden padecer enfermedades crónicas, como la hipertensión arterial, en su vida adulta. “La inactividad construye todos los grados de enfermedad hacia un futuro”, añade Alarcón.

Durante la infancia, el sedentarismo puede afectar la manera en que el niño interactúa con su entorno. De ahí la importancia de fomentar los deportes en conjunto, dado que en ellos se adquiere responsabilidad individual y grupal, actitudes de liderazgo y habilidad para, por ejemplo, manejar una pelota.

“El niño se relaciona con su medio ambiente desde que aprende a gatear y posteriormente cuando comienza a dar sus primeros pasos. Es muy importante que viva todas estas fases  y que, conforme vaya creciendo, desarrolle habilidades motoras y finas. Para que esto suceda, lo ideal es que no permanezca encerrado en un corral y que se le permita correr en ambientes amplios, como parques desde los dos años de edad”, sentencia.

De lo contrario, con el tiempo los niños podrían sentirse agotados físicamente y desacondicionados para realizar actividades sencillas debido a que los niveles de consumo de oxígeno del organismo se reducen cuando éste se habitúa a trabajar poco.

 

Problemas futurosSe ha comprobado que el sedentarismo es una de las causas, entre otras, que se conjugan en un mismo individuo, de que aparezcan la diabetes, la arteriosclerosis, las enfermedades metabólicas, los problemas en las articulaciones y las afecciones cardiovasculares.

Para Yinna Solange Riaño, docente investigadora del Programa de Terapia Respiratoria de la Universidad Manuela Beltrán, la inactividad facilita la acumulación de grasas en las arterias y hace que el corazón disminuya su trabajo de transportar sangre hacia los diferentes tejidos y así suplir las necesidades metabólicas.

A nivel pulmonar, este órgano disminuye sus volúmenes y capacidades, lo cual no se refleja en los primeros 15 años de vida, aunque sí en la adultez. Además, no realizar actividad física aumenta la probabilidad de que la persona más adelante sufra de un síndrome metabólico, al ser el escaso ejercicio físico uno de los factores de riesgo.

Esta condición se caracteriza por varios síntomas, entre ellos resistencia a la insulina y dificultad para que se pueda transportar la glucosa en el organismo; nutrimento que utilizan los músculos para generar energía. Quien presenta esta anomalía, tiene un mayor riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular o diabetes mellitus.

“Si un niño tiene una cardiopatía, sus padres han desarrollado alguna enfermedad cardiovascular, es obeso y además pasa más de 10 horas diarias en actividad sedentaria, fácilmente podría desarrollar el síndrome metabólico en un futuro. En algunos casos, puede aparecer, incluso, en la adolescencia”, comenta Riaño.

Otro riesgo asociado al sedentarismo es la hipertensión. Según algunos estudios, los niños con padres hipertensos son más propensos a tener cifras tensionales más altas. Una estrategia para revertir esta situación es moverse, pues el ejercicio controla, en gran medida, los niveles de tensión arterial.

Medidas de prevención

El hábito del ejercicio se inculca a partir del juego. “El menor debe aprender a jugar y a conocer su propio cuerpo. No es necesario imponerle ningún deporte antes de los cinco años, sino enseñarle rondas en las que deba mover la cola, los brazos y los pies”, comenta el doctor Alarcón.

Para el experto, lo ideal es que los padres también se ejerciten, pues los niños aprenden por imitación. De esta manera, si el adulto está habituado a caminar todos los días, el infante procederá de la misma manera. Además, hay que motivarlo para que haga desplazamientos sencillos como caminar para llegar hasta donde pasa el bus del colegio o bajar por las escaleras en lugar de tomar el ascensor.

Después de los 8 años, el menor debe empezar a tener sus propias experiencias motoras. “En esta etapa, se inicia en actividades deportivas eminentemente lúdicas. Por eso, debe aprender a tocar la pelota, a lanzarla y a correr tras ella. También es importante que nade desde temprano y haga gimnasia. De esta manera, va a tener un mejor desarrollo sicológico y motor, además de que evitará tener soprepeso u obesidad”, añade Alarcón.

Yinna Solange recomienda volver a los juegos tradicionales, como la lleva o las escondidas, y aprovechar al máximo las atracciones de los parques para que los infantes se balanceen, jueguen a la golosa o se diviertan con aros. “Basta con llevarlos a un parque todos los días durante 30 minutos”, dice.

Por otra parte, es clave controlar el tiempo que dedican a los videojuegos e Internet. “El Colegio Americano de Medicina del Deporte explica que los niños no deben dedicar más de dos horas diarias para realizar estas actividades en conjunto”, añade.

 

Recomendaciones

• Cómpreles juguetes que los ayuden a tener desplazamientos o a mover objetos. • Disminuya la compra de muñecas para que los pequeños no estén únicamente en una sola posición, sino que puedan competir.• Si su hijo es mayor de 6 años, inscríbalo a ligas deportivas de natación, voleibol, basketbol o patinaje. Estas actividades tienen más demanda metabólica en brazos y piernas.• Evite darles comida chatarra, enlatados y paquetes, especialmente si tienen colorantes. • Promueva el consumo de verduras y frutas como el mango, la papaya, la manzana y la naranja. Esta última tiene vitamina C y ayuda a fortalecer los bronquios. Jeannette Rosas, terapeuta física y presidenta de Corpoalegría da las siguientes pautas:• Si tienen que hacer tareas al llegar del colegio, anímelos a que se levanten de su escritorio cada media hora y se hidraten con un jugo o con agua, antes de reiniciar sus labores.• Si deben leer, permítales que hagan una pausa cada media hora de su lectura para que se levanten y caminen un poco.• Si emprende un viaje largo por tierra con sus hijos, haga paradas con cierta frecuencia para que se muevan y los músculos se estiren.

Una de las consecuencias más delicadas al no practicar actividad física es la obesidad. Esta afecta al menos 20 millones de niños menores de cinco años, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

Si vive en un apartamento pequeño y tiene hijos, debe procurar que salgan al parque a correr, caminar, jugar o bailar. La actividad física es fundamental para su desarrollo motor y sicológico.

 

Por Diana Bello Aristizábal

Redactora ABC del bebé

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