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La malnutrición afecta el desarrollo del cerebro en los niños

La malnutrición afecta el desarrollo del cerebro en los niños

Especialistas dicen cómo puede afectar la inadecuada ingesta de alimentos desde la primera infancia. Desde el embarazo, el feto requiere nutrientes que in

La malnutrición afecta el desarrollo del cerebro en los niños
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22 de Febrero de 2011
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Especialistas dicen cómo puede afectar la inadecuada ingesta de alimentos desde la primera infancia.

Desde el embarazo, el feto requiere nutrientes que intervienen en su formación y en el desarrollo y el crecimiento de sus órganos; entre ellos, el cerebro.

“En los primeros meses de la gestación se da la multiplicación de las neuronas y otras células del cerebro del bebé. Si por alguna razón no hay una adecuada nutrición, las células no se multiplican y el cerebro no crece apropiadamente”, explica Álvaro Izquierdo Bello, docente y neurólogo pediatra.

Más adelante, las células tienen que madurar y hacer conexiones. Si hay falencia de nutrientes, no se da la comunicación, la unión entre ellas ni el proceso de mielinización, que permite la transmisión de impulsos nerviosos.

Cabe anotar que la desnutrición también es una consecuencia de enfermedades o condiciones que presenta la madre antes o durante el embarazo. Casos que deben ser valorados por un médico.

 

En la infancia

El desarrollo del cerebro, en un 90 por ciento, culmina a los 5 años de edad. Pero el periodo crítico de su proceso evolutivo y de formación es hasta los 2 o 3 años del niño.

Si en esta etapa hay una deficiencia de nutrientes esenciales para su formación, por tiempo prolongado, “se producen problemas en el desarrollo cognitivo y de aprendizaje en el futuro. Luego, si se hace una rehabilitación nutricional en niños mayores, esta no tendrá la misma eficiencia que tiene en los menores de 3 años”, señala Ángela María Rodríguez, nutricionista y dietetista del Centro Colombiano de Nutrición Integral (Cecni).

Estas circunstancias conllevan a un desbalance en los aportes, comprometiendo las reservas, las funciones vitales y el desarrollo del niño.

Por ejemplo, especialistas de la Universidad de Bristol (Reino Unido) comprobaron que una dieta alta en grasas y azúcares durante los primeros años de vida podría afectar el desarrollo del coeficiente intelectual de los niños.

Asimismo, una inadecuada alimentación prolongada durante el periodo crítico del crecimiento cerebral puede ocasionar atrofia del desarrollo neuronal, retardo mental, deficiencias en el desarrollo cognitivo, visual y de aprendizaje y, por ende, coeficientes intelectuales reducidos. Además, problemas de atención, hiperactividad, dificultades motoras y, más adelante, fallas en procesos mentales superiores, como razonamiento abstracto, síntesis y análisis.

 

Sustancias para un cerebro sano

 

Omega 3: presente en pescados como el atún, el salmón, el bacalao y la trucha.

Omega 6: aceites vegetales.

Hierro: lo contienen el hígado, la carne, el pescado, las aves y la yema del huevo.

Taurina: presente en la carne, los productos lácteos y el pescado.

Colina: está en la yema de huevo, el hígado, la carne, la leche y los cacahuate.

Zinc: mineral presente en carnes de res, cerdo, cordero y pescado.

Ácido fólico: está presente en granos, legumbres, frutas cítricas, hortalizas de hojas verdes y carnes.

 

Karen Johana Sánchez

Redactora ABC del bebé

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