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Sí a los alimentos envasados, pero controlados

Sí a los alimentos envasados, pero controlados

Antes de incluir en la canasta familiar estos productos, es indispensable que usted tenga en cuenta una serie de características. Evalúe sus componentes, con

Sí a los alimentos envasados, pero controlados
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09 de Abril de 2007
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Antes de incluir en la canasta familiar estos productos, es indispensable que usted tenga en cuenta una serie de características. Evalúe sus componentes, con el fin de asegurarse de la buena, rápida y sana alimentación para sus hijos.

Bañarlo, cambiarlo, jugarle, leerle, dormirlo, trasnochar con él y, además, trabajar. ¿Quién no termina fatigado con tantas tareas al día? Aparte de estas, los padres también tienen la obligación de alimentar correctamente a sus hijos, pero en estos tiempos de decisiones inmediatas, ellos buscan comidas de fácil preparación. Ojo: tienen que ser nutritivas.

Es necesario suministrar alimentos libres de pesticidas, plaguicidas y que estén alejados de la humedad, del aire y de la contaminación. Así que aparecen los alimentos envasados como jugos, productos lácteos, cereales, compotas, sándwiches, galletas y papas, entre otros. Es en este momento, donde los padres deben instruirse adecuadamente, porque no todos los productos envasados traen las suficientes vitaminas, minerales y nutrientes. La nutricionista dietista Luz Stella Hidalgo dice que se “debe suministrar solo productos de procedencia conocida e identificada en el rótulo. Además, controlar y respetar las fechas de elaboración y/o vencimiento de los alimentos envasados”.

Precisamente, el Consejo Técnico de Icontec ratificó el 22 de diciembre de 2006 el reglamento de rotulado o etiquetado que establece que los alimentos envasados que se comercialicen en Colombia deben declarar en la marquilla la información nutricional, las propiedades nutricionales y de salud y las adiciones de nutrientes.

Sin embargo, Hidalgo dice que en la etapa complementaria se deben dar alimentos ciento por ciento naturales o, en su defecto, alimentos envasados fortificados y enriquecidos, pero sin exceso de azúcar.

“Las gaseosas y los jugos de caja se deben evitar, porque traen exceso de azúcar. Los paquetes de papas y chitos también, porque no aportan nutrientes”, explica Hidalgo. Wilson Daza, gastroenterólogo pediatra, dice que los productos envasados no son muy convenientes, sobre todo cuando se les suministra a niños que están en crecimiento y desarrollo, porque restringen el consumo adecuado de nutrientes específicos para esta etapa. “No está bien disminuir el consumo de leche (calcio, vitamina D y grasa) por causa de las bebidas carbonatadas (como jugos), que sólo son azúcar y líquido”, explica. Por lo anterior, agrega Daza, si se van a dar, es vital que tengan adición de vitaminas y minerales, para que puedan considerarse buenos alimentos complementarios y no causen deficiencias nutricionales en los infantes.

La fortificación de los alimentos

Lo primero que los padres deben hacer con la alimentación de sus hijos es familiarizarlos con todos los sabores, colores y texturas naturales. Según la nutricionista Adriana Amaya, lo importante es que el pequeño tenga variedad en su alimentación diaria. “Debe incluir las carnes, vísceras y leguminosas, frutas y verduras y los tubérculos y azúcares”, sugiere. También es necesario tener claro que muchos de los productos de la alimentación complementaria y envasados no contienen hierro, fundamental para la síntesis de hemoglobina, lo que significa que deben ser fortificados con este mineral.

La fortificación de los alimentos fue recomendada por la Asociación Médica Americana y la Academia Nacional de las Ciencias, en 1930, como una estrategia para prevenir la malnutrición por deficiencia de vitaminas y minerales, micronutrientes esenciales para una buena salud en el niño. Hoy la fortificación es una práctica regida por medidas éticas y legales. Al ser complementarios, colaboran con el cubrimiento de los requerimientos nutricionales del bebé para su edad determinada.

La nutricionista Claudia Manzano señala que los cereales infantiles, que hacen parte de la alimentación complementaria, no son fuente de hierro, por lo que es necesario fortificarlos con este mineral o mezclarlos con otros alimentos. Por lo anterior, una buena lonchera para un niño sería la que contenga: un lácteo, una galleta rica en fibra, una fruta y un dulce pequeño.

La comida orgánica, otra opción

Los alimentos orgánicos son los que se producen en suelos cultivados con agua pura; el ganado goza del libre pastoreo y las plagas o toxinas las repelen con ajo y ortiga, y no con fertilizantes como herbicidas, plaguicidas y pesticidas químicos. Aunque ningún estudio ha confirmado ni desmentido que los alimentos orgánicos sean más nutritivos que los producidos de la manera convencional, los nutricionistas los recomiendan cada vez más para la alimentación de los niños.

En el mercado colombiano existen productos orgánicos para bebés como: galletas, avenas, cereales, jugos, compotas de frutas y verduras, manzanilla deshidratada para curar los cólicos y caléndula deshidratada para la pañalitis.

Estos productos deben darse dependiendo de la edad del bebé. La nutricionista Silvia Bohórquez recomienda:

6 a 9 meses: compotas de frutas y verduras pero que no contengan adición de sal ni preservativos artificiales. La consistencia debe ser blanda. Los sabores pueden ser de manzana, banano, zanahoria, pera, arvejas, ciruela, lentejas, arroz, pollo. 9 meses en adelante: pueden continuar las compotas pero adicionando dos sabores. También se les puede dar galletas, cereales y avena. En esta etapa deben empezar los alimentos en trozos o molidos. Los sabores pueden ser: manzana y banano, verduras y arroz.

Clasificación de envasados

El envasado en vidrio o en caja: impide que el alimento tenga contacto con microorganismos del aire o del medio ambiente. Además, queda protegido contra la suciedad. Ejemplo: compotas, jugos, leche.

La deshidratación: se aplica la cantidad de calor necesaria para extraer el agua de los alimentos. Para eliminar la humedad se les añade a los alimentos sustancias como sal y azúcar. Ejemplo: leche en polvo.

La refrigeración: los métodos de refrigeración y de congelación permiten evitar los efectos del calor sobre los alimentos, pero sin llegar a la formación de hielo. Estos pueden conservarse dependiendo del producto que sea. Ejemplo: frutas y verduras.

Recomendaciones

Cuando se compre el alimento envasado, es importante fijarse bien en la fecha de vencimiento, en los nutrientes que contiene y su proporción. El recipiente no debe estar roto ni abollado y tener sello de seguridad. No es conveniente ofrecerle el alimento en el mismo recipiente que se compró. Por seguridad, debe trasladarse a otro.

Por Mónica ToroRedactora ABC del bebé.

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