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¿Por qué los niños experimentan ansiedad al separarse de sus padres?

¿Por qué los niños experimentan ansiedad al separarse de sus padres?

Esta es una situación normal, pero a veces se vuelve un trastorno.

¿Por qué los niños experimentan ansiedad al separarse de sus padres?
Por: Karen Johana Sánchez
30 de Abril de 2013
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Desde que el niño nace tiene una relación íntima e interactiva con su madre y crea un vínculo especial con ella. A medida que se desarrolla, empieza a tener una etapa de desapego. Alrededor de los ocho meses comienza a identificar caras extrañas; en esa época es habitual que el niño llore cuando se encuentre en brazos de personas que no sean sus cuidadores y familiares, y sentirá angustia por no ver a aquellos que siempre están con él y le brindan protección.

Para el bebé, “la mamá existe es porque la ve. Pero él no sabe que si la mamá se retira de su campo visual, la madre sigue existiendo y comienza a extrañarla”, explica Nohelia Hewitt Ramírez, psicóloga y decana de la Facultad de Psicología de la Universidad de San Buenaventura en Bogotá.

En estos casos, el bebé puede experimentar una ansiedad que será normal, siempre y cuando haya un vínculo seguro con su madre o cuidador. Si el apego del niño con el adulto es sano, los síntomas serán transitorios y desaparecerán, porque el pequeño sentirá más seguridad. Los niños en esta situación, por lo general, se expresan con llanto e irritabilidad.

“La ansiedad por separación es una manifestación del proceso de vinculación afectiva; cuando el niño reconoce muy bien a su madre como el ser que le da seguridad, le brinda afecto y soluciona sus necesidades, fortalece cada vez más su vínculo con ella y con algunas personas cercanas del entorno familiar”, dice Juan Fernando Gómez, pediatra y puericultor, vicepresidente de la Sociedad Colombiana de Pediatría.

Puede ser normal según la etapa del desarrollo. Para el psiquiatra infantil Christian Muñoz, es común encontrarla por debajo de los 2 años, pero la respuesta no debe afectar el desempeño funcional del niño. Es decir, el pequeño puede sentir temor por desprenderse de la figura materna, pero así no la vea, en algún momento puede resolver ese llanto.No obstante, existen casos en que esta ansiedad se convierte en trastorno y se debe consultar.

“El trastorno de ansiedad por la separación es uno de los más frecuentes en la infancia. Se caracteriza por el miedo o temor que siente el niño al desprenderse de sus figuras parentales, asociado a una expresión, a una respuesta de ansiedad, de irritación. Por ejemplo, a los 2 años los niños entran al jardín infantil; cuando no ven a la mamá, lloran; después de estar con otros niños, se calman. Pero cuando esa conducta no desaparece, aumenta y, adicionalmente, causa malestar recurrente. O cuando el niño anticipa que alguna de sus figuras paternas no va a estar, eso genera una respuesta emocional que no es adecuada” dice el psiquiatra.

El tratamiento de estos niños, por lo general, está dirigido a restablecer la confianza y fomentar la autonomía. Los papás también pueden recrear situaciones a través de juegos. “En estos se deben crear situaciones en donde el niño se aleje de la figura materna, tome distancia, pero sin perder el contacto visual, lo que le permite sentirse seguro”, añade el especialista.

FACTORES QUE GENERAN ANSIEDAD

Apegos excesivos. Hay apegos de madres sobreprotectoras que prácticamente mantienen aferrados a sus hijos sin permitirles la adquisición de aprestamientos y de nuevas relaciones sociales, dice el pediatra. Estos niños, con alguna frecuencia, manifiestan ansiedades frente a situaciones o relaciones con extraños.

Tenga en cuenta que la sobreprotección aumenta la ansiedad. Por eso, los padres deben dejar que sus hijos formen su autonomía.

Padres ansiosos. Para que se presente ansiedad, hay una mezcla de genética e influencia del medio ambiente, dice el psiquiatra Muñoz. Algunas ansiedades son aprendidas: “Cuando los niños tienen que comenzar a enfrentar los retos de la vida social y académica, generalmente la actitud ansiosa de algunos de los padres conlleva a que se presente una respuesta inapropiada. Si la mamá está angustiada, se lo va a transmitir al niño. Los papás son el termostato anímico y emocional del hijo en ese momento. Si el niño ve que el adulto está ansioso, obviamente va a ser difícil controlar la situación”.

Por eso, también hay que intervenir, en ocasiones, a los padres con una terapia sistémica. Hacer que el adulto que no logra un buen vínculo, reestablezca su seguridad con las figuras cercanas.

Ingreso al preescolar. Este periodo implica salir de la seguridad y el orden en que el niño se encuentra en el hogar para enfrentarse a una situación más compleja. En esta etapa, el pequeño tiene que establecer nuevas relaciones, no solo con cuidadores sino con sus pares.

Cuando comienza una escolaridad formal (colegio grande), debe ser más autónomo, seguir instrucciones y no debe ser tan consentido como en el jardín.

“Entra a una etapa en la que se empieza a percibir diferente a los otros. Ya toma decisiones de acuerdo con la edad, se ve como un ser exterior porque ya se empieza a comparar con los otros”, explica la doctora Hewitt.

El ingreso a la escuela también significa un reto muy grande para la autoestima, pero usualmente con la educación preescolar el niño ya ha tenido un proceso de adaptación que lo prepara para afrontar la escolaridad formal”, agrega el doctor Juan Fernando.

Si el niño se siente mal en el colegio, añade la psicóloga, hay que indagar. “El temor escolar se puede confundir con la ansiedad como trastorno. La diferencia está en que, en la fobia escolar, el niño no quiere ir por algo que pasa en la escuela. Por ansiedad, el temor de que la figura de apego no esté con él”.

Divorcio o separación de padres. Es una crisis importante en la vida de los niños, porque representa sentimientos de inseguridad y culpa. “En los niños pequeños hay inseguridad al apego, porque van a dejar de ver con frecuencia a una persona que les daba seguridad.  Aunque en algunos casos estos niños son capaces de nuevos apegos", explica el pediatra.

En esos momentos hay que hablar con el niño sobre la situación y explicarle que debe sentirse seguro porque contará con ambos padres.

Cuando los papás recogen tarde al niño. Esto es generador de ansiedad y puede causar problemas posteriores. El niño se empieza a sentir solo, se pone molesto y experimenta angustia.

Relación con extraños. En este caso, la intensidad de la ansiedad puede ser muy variable. Hay niños tranquilos, con poca ansiedad de separación. Y otros muy sensibles.

Muertes. Cuando los niños tienen experiencias cercanas con la muerte y no la comprenden, a veces pueden sentir temor y ansiedad de que sus papás falten. Es usual que se presente, sobre todo en niños vulnerables.

Trasteos, viajes, etc.

¿QUÉ HACER?

El primer paso es crear un buen vínculo con la madre y los cuidadores. Luego, “en el desarrollo humano, la crianza es un camino hacia la autonomía. El niño tiene que ser capaz, mediante los hitos que alcanza en el desarrollo, de ir procesando duelos graduales y progresivos”, dice el pediatra Juan Fernando Gómez.

El primer paso para sobrellevar una ansiedad normal es profundizar en la causa de esta. Hay ansiedades en los primeros meses de vida. El niño solo se relaciona con los demás a través del llanto. Si la madre lo entiende, va a ser capaz de resolver la ansiedad.

Por otro lado, es importante el lenguaje. “Hay que brindar seguridad, sin extremos. Decirle: ‘Hijo, vamos a estar pendientes de ti’, ‘confía en nosotros’, etc. Tampoco hay que asustarlo. Con el niño hay que hablar y reflexionar, sin necesidad de maltrato ni castigo”, recomienda la psicóloga Hewitt.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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1 Comentarios

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psiquismo
Hace 3 años
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