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En casos específicos, cuando los niños están enfermos, también pueden ser hospitalizados en el hogar

En casos específicos, cuando los niños están enfermos, también pueden ser hospitalizados en el hogar

Cuando hay mayor circulación de virus y no hay camas suficientes, la idea es lograr hospitalizaciones que no duren más de tres a cuatro días. En su primer co

En casos específicos, cuando los niños están enfermos, también pueden ser hospitalizados en el hogar
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08 de Septiembre de 2009
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Cuando hay mayor circulación de virus y no hay camas suficientes, la idea es lograr hospitalizaciones que no duren más de tres a cuatro días.

En su primer control pediátrico, cinco días después de haber nacido, la médica observó que la piel y los ojos de Tomás estaban muy amarillos. Entonces, decidió enviarlo al servicio de urgencias para que allí le tomaran una muestra de sangre y determinaran el nivel de sus bilirrubinas.

El examen mostró que este era superior al valor normal y que era necesario hospitalizar al pequeño para tratarlo con fototerapia.“Como era una ictericia fisiológica y no producto de incompatibilidad sanguínea, los médicos nos dijeron que podía manejarse de manera ambulatoria. Además, las bilirrubinas estaban por debajo del valor que ellos habían fijado como límite y sobre el cual se decidía qué pacientes podían controlarse a domicilio y cuáles no”, comenta Sandra Paola Linares, madre de Tomás.

Ella y su esposo Daniel aceptaron hospitalizar a su bebé en casa. Un primer requisito era disponer de un espacio de un metro por dos para instalar la lámpara. También, tener sábanas limpias listas para acomodar al pequeño.

A partir del momento en que quedó hospitalizado, las visitas fueron restringidas. Sandra y Daniel debían tomarle diariamente la temperatura al bebé hasta cuatro veces al día, registrar la frecuencia cardiaca y respiratoria –Sandra, que es médica, lo hacía con su fonendoscopio– y cambiarlo de posición cada dos horas. Sólo podían retirarlo de la cámara para darle de comer, bañarlo y cambiarle el pañal.

Todos los días lo visitaba el médico. “Me advirtieron que el color de la deposición de mi bebé iba a ser verde y esto indicaba la eliminación de la bilirrubina… con el paso de los días disminuyó el color amarillo de la piel, pero en los ojos se prolongó unos días más”, comenta Sandra.Adicional al control médico en casa, los padres de Tomás podían llamar a un número telefónico durante las 24 horas del día para reportar cualquier anomalía. Duró cinco días hospitalizado. Cuando lo dieron de alta, le asignaron una cita para control pediátrico.

“Quedé muy feliz. Estaba tranquila, pues teníamos a nuestro hijo en casa, sin el riesgo de que se infectara en el hospital. Podía alimentarlo y consentirlo. Además, esta opción de manejo ambulatorio involucra a los padres en el manejo de la enfermedad del niño y los hace más responsables”, comenta la mamá de Tomás.

 

¿Cómo funciona la hospitalización ambulatoria?Para ningún padre es fácil dejar hospitalizado a su bebé, particularmente en sus primeras semanas de vida. Sin embargo, para comodidad de su familia, existen programas que permiten el manejo de ciertas condiciones de salud en casa –algunas con una intervención previa en la clínica u hospital–, siempre y cuando exista un seguimiento médico riguroso a domicilio.La ictericia de bajo riesgo, es decir, aquella en la que las bilirrubinas están elevadas pero no existen factores de riesgo asociados, puede tratarse de forma ambulatoria desde el mismo momento de su diagnóstico, ya que se normalizan rápidamente con el uso de la lámpara de fototerapia. En este caso específico, el recién nacido no debe ser prematuro ni tener incompatibilidad sanguínea, debe pesar más de 2.500 gramos, no haber sufrido asfixia, tener signos vitales estables y tolerar adecuadamente la vía oral.A casa se trasladan la lámpara de fototerapia y los elementos de protección ocular del niño; cada 12 a 24 horas un médico o enfermera jefe le controla el nivel de las bilirrubinas. El profesional de salud que lo visita se asegura de que el infante esté recibiendo la luz de forma correcta, que esté comiendo y orinando adecuadamente y que sus signos vitales se encuentren normales.- La decisión y voluntad de los padres, así como las condiciones domiciliarias, son factores que pesan en la determinación de manejar al pequeño en casa.- La hospitalización dura de dos a cuatro días.

 

Otras condicionesAunque todo bebé menor de seis meses que presenta enfermedad respiratoria o diarreica aguda se hospitaliza, hoy en día la permanencia en las instituciones de salud tiende a ser menos prolongada.

El objetivo es estabilizar la condición de salud del infante en las primeras 48 horas –en este tiempo se trata la parte aguda- y posteriormente es enviado a casa para continuar su manejo–.

Cuando hay picos respiratorios y no hay camas suficientes, la idea es lograr hospitalizaciones que no duren más de tres o cuatro días.En este caso, se les entrega el infante a sus padres con una dependencia mínima de oxígeno; eso sí, no debe presentar signos de dificultad respiratoria, debe tolerar muy bien la vía oral, no tener fiebre y contar con la asistencia de una persona responsable y comprometida con su cuidado en el hogar.

- El manejo ambulatorio del oxígeno debe ser controlado por un médico de forma frecuente. - Pacientes que requieran tratamiento prolongado con antibióticos también son candidatos a recibir atención médica a domicilio.

 

Para tener en cuenta...En casa se pueden manejar niños que han estado con bronquiolitis o bronconeumonía y la cantidad de oxígeno que necesitan es mínima y puede administrarse por cánula. En este caso, debe haber estabilización previa en la parte aguda de su enfermedad y convalecencia supervisada en casa. El objetivo es lograr que las estancias hospitalarias sean solo las necesarias para hacer un manejo inicial.Una mamá muy angustiada que no pueda comprometerse a manejar a su pequeño debe optar por dejarlo hospitalizado hasta que esté completamente sano.Es importante que durante la hospitalización las visitas se restrinjan, pues los gérmenes e infecciones son muy agrevisos para el infante. Este tiene las defensas bajas y no ha recibido las vacunas.Quienes manipulen al niño deben tener muy buena higiene personal y un lavado de manos adecuado.Es clave que si alguno de los padres tiene infección respiratoria use un tapabocas y trate de permanecer aislado del bebé.Nunca suministrarle medicamentos al infante si estos no tienen el aval del pediatra o especialista que atiende al pequeño.

 

Llevarlo a urgencias si...- El color de piel se torna muy amarillo.- Presenta cianosis (coloración azulada de la piel) o palidez relacionada con dificultad para respirar (más de 60 veces por minuto, pues lo normal es entre 40 y 60 veces) o con sudoración excesiva con la alimentación. - No se despierta con facilidad, no acepta la alimentación o vomita.- Su temperatura cambia: está muy frío o tiene fiebre mayor de 38 grados centígrados.- Sus hábitos no son normales.- Tiene un llanto incontrolable y a pesar de todo lo que se haga no logra calmarse.

 

Manejo del bebé prematuro En este caso, el bebé  se va a casa pero sus padres deben tener la disponibilidad de llevarlo a  las consultas con la frecuencia ordenada por el especialista. Aunque hay variabilidad en cuanto al peso con el que egresa de la clínica u hospital, en general la recomendación es darlos de alta con un peso mayor de 1.800 gramos. Debe, además, coordinar adecuadamente succión y deglución y  estar ganando peso, regular temperatura. Además los padres o cuidadores deben estar entrenados en su cuidado y acepten el manejo ambulatorio.El ingreso a este programa  ambulatorio debe ser coordinado previamente. Es importante contar con un programa Madre Canguro o con uno de seguimiento de alto riesgo para realizar un seguimiento continuo, verificar si está en posición canguro, cómo va su crecimiento y desarrollo y realizarle los exámenes clínicos pertinentes. Es clave que el bebé cuente con atención multidisciplinaria  para realizarle el seguimiento adecuado.Se le hace una observación estricta hasta que cumpla el año de edad corregida.

 

• Asesoría: Luz Ángela Rozo, coordinadora de la Unidad de Recién Nacidos de la Clínica Reina Sofía; Clara Galvis, vicepresidenta de la Asociación Colombiana de Neonatología y jefe del departamento de pediatría y neonatología del Hospital Militar Central, y Javier Cristo, jefe del servicio de neonatología de la Clínica San Rafael.

 

Por Andrea Linares Gómez Redactora ABC del bebé

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