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Infecciones respiratorias comunes y tratables

Infecciones respiratorias comunes y tratables

Los niños menores de dos años de edad (lactantes) sufren con frecuencia infecciones respiratorias transmitidas a través del aire por gotitas con secreciones

Infecciones respiratorias comunes y tratables
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24 de Octubre de 2006
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Los niños menores de dos años de edad (lactantes) sufren con frecuencia infecciones respiratorias transmitidas a través del aire por gotitas con secreciones y virus que otros niños enfermos expelen al toser o estornudar.

Durante el primer año de edad pueden padecer varias veces gripa debido a que su sistema inmunológico no ha madurado aún y a la posibilidad de contagio.

"La forma más efectiva, amorosa y económica de prevenirlas en los lactantes es darles desde que nacen leche materna, ya que esta contiene anticuerpos que los protegerán de las infecciones respiratorias y gastrointestinales", asegura Carlos Armando Echandía, profesor asociado del Departamento de Pediatría de la Escuela de Medicina de la Universidad del Valle.

Las infecciones respiratorias más comunes son la gripa, la conjuntivitis, la amigdalitis, la otitis media aguda, la sinusitis aguda, la laringotraqueobronquitis y la bronquiolitis.

La mayoría provocadas por virus (rinovirus, adenovirus, influenza, parainfluenza, sincitial respiratorios, entre otros) aunque también pueden ser causadas por bacterias (neumococo, estafilococo, streptococo pyogenes, estafilococo aureus) y, en menor frecuencia, por hongos y parásitos.

“En niños menores de cinco años el agente que originó entre el 50 y el 75 por ciento de los casos de complicaciones respiratorias en Bogotá –durante los meses de abril, mayo y junio– cuando hay más lluvias, fue el virus sincitial respiratorio”, afirma el pediatra Carlos Cortázar.

"La bronquiolitis, causada por el virus sincitial respiratorio es la única infección respiratoria que desde el inicio es grave, ya que obstruye las vías respiratorias inferiores y dificulta la respiración", enfatiza Echandía.

Por lo general, las infecciones respiratorias virales son benignas, pero en un pequeño porcentaje de niños, especialmente si están desnutridos o si el cuadro viral no se cuida adecuadamente, alteran los mecanismos de defensa.

Si esto ocurre, la mucosa de la nasofaringe podría convertirse en la puerta de entrada de infecciones bacterianas como la amigdalitis, sinusitis, bronconeumonía o traqueitis y meningitis bacterianas, que son más severas y requieren tratamiento empleando antibióticos.

Es importante que los padres aprendan a identificar si se trata de una gripa común de corta evolución (dos a cuatro días). El cuadro clínico empieza con estornudos, secreción nasal clara, fiebre, irritación, conjuntivitis, tos y dolores de garganta y oído.

Estos síntomas varían de acuerdo con la edad del niño, siendo más molestos en menores de un año dada su poca expresión y la poca habilidad para toser, para sonarse, etc, explica el pediatra Carlos Cortázar.

Por su parte, Echandía considera que si bien la guardería es un sitio de socialización fundamental donde el lenguaje se desarrolla más rápido, los menores deberían ingresar en ella solo cuando cumplen los dos años, para evitar el contagio de estas enfermedades.

Cuidados en casa

Así mismo, aconseja enseñarles a los niños a lavarse las manos unas 3 o 4 veces al día, a usar pañuelos limpios para manejar las secreciones nasales y no llevarlos al jardín de niños cuando están enfermos.

Como la mayoría de las infecciones respiratorias en los lactantes son virales, se recomienda asear la nariz del menor aplicando una solución salina, suero fisiológico, en la nariz.

De igual forma, sugiere no encerrar al niño en el cuarto sino permitirle estar en la sala y el comedor para que respire aire fresco; además, darle mucho líquido, y en caso de dolor y fiebre mayor de 39 grados centígrados administrarle acetaminofén, según las indicaciones del médico pediatra.

No llevarlo a la piscina, no salir con él después de las 5 de la tarde, porque hace mucho frío y el viento es más fuerte, evitar el aire acondicionado y los cambios bruscos de temperatura (de calor a frío o al contrario).

Cabe anotar que si la infección respiratoria es frecuente, se repite cada mes o cada dos meses, tal vez se trate de una alergia del tracto respiratorio. En ese caso, es imprescindible que la familia no exponga al niño a los alérgenos (como el polvo) en la casa, el apartamento de los abuelos o en la guardería.

Otras medidas propuestas si el niño tiene una infección respiratoria son: que duerma solo en la cama-cuna, cambiarle la sábana cada dos o tres días, no tener mascotas, disminuir el tiempo en las piscinas, no aplicarle colonias, perfumes o talcos y, por parte de la familia, no fumar dentro de la casa, no aplicar insecticidas, no barrer ni sacudir cerca del niño y tampoco usar desinfectantes al trapear.

Medidas complementarias

Si el niño tiene una infección respiratoria, el pediatra Carlos Cortázar aconseja:

Detectar la fiebre: si tiene fiebre, no hay que alarmarse. Esta es un mecanismo de defensa del organismo para matar el virus.

En este caso, se debe mantener al niño con ropa ligera, fresco y, si la temperatura es elevada, bañarlo con agua tibia y suministrarle un antipirético si el médico lo ha autorizado.

Higiene: bañarlo siempre. Realizar un aseo nasal con suero fisiológico que humedezca la secreción nasal y permita evacuarla.

Alimentación: a pesar de la disminución del apetito que experimenta el niño enfermo, insistir en darle la comida habitual. Además, suministrarle líquidos para mantenerlo hidratado y, así, facilitar la fluidez de secreciones nasales y bronquiales.

Manejo de la tos: la tos es un mecanismo de defensa con el cual intenta expulsar las secreciones. La administración de medicamentos descongestionantes como antitusivos o mucolíticos se hará sólo bajo recomendación médica, porque aun en dosis terapéuticas puede ser tóxico. No se recomienda utilizar humidificadores o vaporizadores. 

A pesar de las medidas caseras, dice Cortázar, si el niño tiene fiebre elevada, persistente, tos continua, dificultad para respirar, ronquera, dolor de oído, tirajes intercostales (retracción o hundimiento de las costillas por el esfuerzo para respirar) y dolor de garganta, que le impiden comer, entre otros síntomas, acuda al pediatra.

Johana Fernanda SánchezPara ABC del bebé 

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