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Los problemas visuales en la infancia son prevenibles o tratables con exámenes médicos realizados a tiempo

Los problemas visuales en la infancia son prevenibles o tratables con exámenes médicos realizados a tiempo

Ante cualquier anomalía, los padres deben acudir al oftalmólogo o al especialista encargado. Él es el único que debe determinar el tratamiento que necesita

Los problemas visuales en la infancia son prevenibles o tratables con exámenes médicos realizados a tiempo
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08 de Enero de 2010
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Ante cualquier anomalía, los padres deben acudir al oftalmólogo o al especialista encargado. Él es el único que debe determinar el tratamiento que necesita el niño.

 

El primer examen visual lo tendrá el bebé al momento de nacer. Se verifica que esté en perfectas condiciones, especialmente si la madre ha tenido alguna enfermedad durante el embarazo que pueda afectar la salud visual del pequeño; por ejemplo, rubéola, sarampión, varicela o toxoplasmosis.

Una de las afecciones más peligrosas, pero que puede prevenirse con atención temprana, es la ambliopía, una enfermedad visual que se caracteriza porque uno de los ojos se vuelve ‘perezoso’ y deja al otro trabajando solo. En la Revista Pediátrica de Atención Primaria de España (2006) se asegura que la recuperación tiene óptimos resultados si se trata antes de los 3 años, buenos antes de los 6 años; después tendrá resolución pobre y más allá de los 9 años, simplemente no habrá ningún avance e, incluso, el pequeño podrá perder la visión.

 

La primera revisiónUna de las principales causas de problemas escolares en los primeros años de estudio son los visuales. Los niños pueden presentar bajo rendimiento, problemas de conducta o desadaptación. Según la Organización Mundial de la Salud, 161 millones de personas sufren en el mundo alguna dificultad visual, y el 75 por ciento es prevenible. 1,4 millones de niños sufren de ceguera por razones igualmente prevenibles, como la retinopatía del prematuro, un problema que afecta, como lo indica su nombre, a los niños nacidos antes de tiempo,  que se caracteriza por el desarrollo anormal de vasos sanguíneos en la retina del ojo del bebé prematuro y que puede tratarse satisfactoriamente si el pequeño es sometido a una revisión temprana.

Si en la primera cita, recomendada a partir de los dos años, el niño debe usar gafas, la actitud de los padres será la que ayude a que el pequeño se sienta mejor con su nueva condición. Las monturas de colores contribuirán a que lo vean más divertido. Seguramente el niño intentará quitárselas con frecuencia, pero está en los padres darles confianza y tener paciencia.

 

Tenga en cuentaEl médico oftalmólogo Luis Javier Vargas ha dedicado 22 años de su carrera a prevenir y tratar esta enfermedad en los niños. Según el especialista, aparentemente los ojos del niño se ven normales, pero uno está esforzando al otro a trabajar más. El experto recomienda a los padres tener en cuenta los siguientes aspectos: Si el niño tiene que acercar los objetos demasiado para verlos, incluidos, por supuesto, los libros.  Si se tropieza frecuentemente.  Se frota los ojos con insistencia y parpadea más de lo común. Sufre orzuelos repetidamente. Si desvía constantemente un ojo.  Es necesario que lo lleve urgentemente al médico si uno de los párpados se encuentra caído o si un ojo se ve más pequeño que el otro.Si el pequeño tiene un ojo desviado, el tratamiento debe empezar antes del primer año. El oftalmólogo será quien determine la solución, que en la mayoría de los casos será el uso de gafas y la asistencia a terapias.

 

Por Juliana Rojas HernándezRedactora ABC del bebé

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