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Medicina alternativa para tratar aspectos físicos, emocionales y mentales

Medicina alternativa para tratar aspectos físicos, emocionales y mentales

El ?boom? de los remedios naturales y las terapias alternativas de los últimos años ha hecho que muchas personas encuentren en la antes llamada medicina alter

mamá e hija
Por: Redacción ABC del bebé
19 de Septiembre de 2012
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El ‘boom’ de los remedios naturales y las terapias alternativas de los últimos años ha hecho que muchas personas encuentren en la antes llamada medicina alternativa una opción eficaz para el alivio de enfermedades, molestias y dolencias. En el caso de los niños, ha probado ser exitosa en el tratamiento del asma, la dermatitis atópica y las infecciones respiratorias, entre otros problemas que aquejan con frecuencia a los menores.
Pero, ¿en qué consiste y en qué se diferencia de la convencional, o alopática, usada tradicionalmente en el mundo occidental? En primer lugar, su objetivo es regular o reconstituir la energía de los seres vivos a través de diferentes herramientas, como la homeopatía, las esencias florales, la acupuntura, la terapia neural, el reiki y el yoga, entre otras múltiples terapias, cuya finalidad es tratar al paciente de forma integral, estudiando su esfera física, mental, emocional, social y ambiental.
De ahí que en la actualidad ha pasado a llamarse medicina integrativa, puesto que en el diagnóstico y tratamiento se integran diferentes disciplinas. “El abordaje de cada persona es individualizado al tener en cuenta que las enfermedades no solo se manifiestan por una alteración física, sino mental o emocional. De hecho, para los médicos expertos en esta área los síntomas emocionales y mentales son los que más influencia tienen en la salud”, explica Clara Inés Sandoval Borrás, médica pediatra bioenergética.
Lo anterior tiene un fundamento científico, pues está comprobado, por ejemplo, que cuando las personas están tristes, aburridas o deprimidas, su sistema inmunológico se afecta y, en consecuencia, aparece la enfermedad como una respuesta del organismo frente a lo que siente y piensa el individuo.
“Las emociones y los pensamientos producen unas sustancias tangibles en el cerebro, las cuales repercuten positiva o negativamente en la producción de hormonas y anticuerpos. De esta manera, cuando son negativos, la energía del cuerpo se desequilibra. Nuestra tarea es lograr que esta vuelva a estar en armonía para que el paciente mejore”, comenta Clara Inés.
En el caso de los niños, el manejo es un poco más complejo porque el especialista en medicina integrativa, o bioenergética (cumplen la misma función), debe idealmente haberse formado en pediatría para que los tratamientos tengan un mayor grado de efectividad. “Cuando los padres encuentran, por ejemplo, un homeópata que además es pediatra, se amplía el campo de visión, pues el médico analiza patrones de crecimiento, de desarrollo y de alimentación en la consulta”, dice Amparo Díaz, médica pediatra homeópata.

Aspectos diferenciadores
Las diferencias entre un pediatra alópata y uno bioenergético son varias. En primera instancia, por lo general, el médico convencional estudia al paciente desde el plano orgánico o físico, razón por la cual los medicamentos que formula están orientados a contrarrestar síntomas, en muchos casos, y no a atacar el origen o la causa del problema. Esto no se puede generalizar. Algunos médicos alópatas tienen una visión más completa del paciente.
La doctora Díaz explica que “si un niño, por ejemplo, tiene gripe, el médico alópata le recetaría medicinas que inhiban la producción de secreciones. Los remedios homeopáticos, en cambio, buscarían mejorar su sistema inmune y fortalecerlo frente a los cambios climáticos para que se enferme menos”.
Las drogas que se suministran en la alopatía tienen una composición distinta a las empleadas por la medicina integrativa. Las primeras están hechas con sustancias químicas que, en ocasiones, pueden generar efectos secundarios en quienes las toman, mientras las segundas se derivan de sustancias minerales, animales o provenientes de las plantas.
Cabe aclarar, sin embargo, que no por ser naturales pueden ser usadas indiscriminadamente y sin el acompañamiento de un experto. De hecho, para evitar complicaciones o problemas en la salud deben ser siempre formuladas por un médico. “No por la abuela, la tía o una amiga, como sucede a veces”, aclara la doctora Díaz, para quien las únicas que no necesitan receta médica son las esencias florales, ya que actúan sobre el organismo a un nivel más superficial. Pero hay que decir que en el modelo de la medicina integrativa, que contempla al ser humano como un todo, no se descartan ni condenan los medicamentos alopáticos, pues en ciertos momentos son necesarios para preservar la salud física. Por eso, la mayoría de profesionales recurren a ellas. “Hace muchos años se terminó el divorcio entre médicos convencionales y alternativos, porque lo que se busca es integrar todas las áreas en beneficio del paciente”, comenta Clara Inés Sandoval.
José Miguel Cañas, médico pediatra homeópata, asegura que eventualmente ha tenido que formular antibióticos para evitar complicaciones. El especialista afirma que el organismo de las personas que llegan por primera vez a una consulta con un homeópata generalmente está tan acostumbrado a los medicamentos con químicos que suspenderlos tajantemente puede ser contraproducente.
“Si un niño no responde a un tratamiento con homeopatía, debo complementar con elementos de la alopatía. Aun así, la idea es suspenderlos paulatinamente hasta que no los requiera más”, dice. Al respecto, la doctora Clara Inés explica que algunas infecciones pueden manejarse con homeopatía, aunque aclara que todo depende del contexto del paciente y del criterio del médico para saber elegir la terapéutica más acertada para cada momento.

Atención individual
Como el pediatra alternativo analiza cada aspecto del niño, la consulta suele ser extensa. El primer paso es elaborar la historia clínica para la cual el médico primero indaga sobre las enfermedades del paciente, el momento en que comenzaron, las medicinas que ha tomado y cómo está su orina y deposición, entre otras cuestiones. Posteriormente, se pregunta sobre los antecedentes
personales comenzando por el embarazo de la mamá.
“En este punto nos interesa saber, por ejemplo, cómo se desarrolló la gestación, si recibió medicamentos durante ella y cómo fue el parto, porque esto nos da una idea de la manera en que se hizo ese bebé”, explica Sandoval. Luego, es importante conocer la evolución del pequeño durante sus primeros años de vida –su desarrollo psicomotor y del lenguaje, la socialización, la alimentación, la lactancia y las posibles alergias que haya desarrollado.
Adicionalmente, se explora sobre la personalidad y el mundo emocional del pequeño para identificar temores o aversiones; si es callado o ruidoso, si consentido o independiente y si es temperamental o tranquilo. “Con una buena historia clínica tengo el 80 por ciento del diagnóstico”, añade la doctora Sandoval, quien, de ser necesario, manda exámenes o sugiere una consulta con otro especialista.
El doctor Cañas explica que ese primer contacto con el paciente tiene como finalidad “hacer una foto detallada para averiguar dónde está el desequilibrio energético”. Por eso, además de lo anterior, también se cuestiona a los padres y las personas cercanas al menor. “Hay madres que tienen muchos problemas, los cuales se reflejan en las enfermedades que adquieren sus hijos”, afirma.
Para el experto, este tipo de medicina es exitosa para tratar trastornos del comportamiento (por ejemplo, hiperactividad o atención dispersa); alergias respiratorias, como rinitis o asma, y problemas de la piel, como la dermatitis atópica, entre otras dificultades frecuentes en los infantes, que suelen ser crónicas o implican tomar medicamentos alopáticos, como inhaladores, por largos periodos de tiempo.
En cuanto al tratamiento, este varía dependiendo de las herramientas que emplee el profesional según sus conocimientos o área de experticia. La doctora Sandoval, por ejemplo, recurre a la homeopatía, la resonancia o las esencias florales, según sea el caso. Algunos especialistas, en cambio, solo emplean medicamentos homeopáticos, los cuales están disponibles en gotas, ampollas o glóbulos. Hay que destacar que en la actualidad la tendencia es que los médicos alternativos combinen más de una terapia en su consulta.
La doctora Díaz comenta que en países como Estados Unidos existe una clasificación de la medicina alternativa regida por el Instituto Nacional de Salud, en la cual se dividen las terapias según su campo de trabajo y entre las que se incluyen, por ejemplo, el yoga o la frutoterapia. “En nuestro medio no usamos de forma abierta todas las herramientas y difícilmente mandaríamos a un niño a hacer yoga para solucionar un problema”, agrega.
En cambio, se utilizan con frecuencia, especialmente en pediatría, la homeopatía, las esencias florales, la sintergética y, en ocasiones, la acupuntura. “Los médicos de hoy están entrenados en varias disciplinas”, señala. Pese a esto, de acuerdo con varios especialistas, la mejor opción para los niños sigue siendo la homeopatía.
“Esta debe ser la base del tratamiento, porque no es invasiva, no hay que usar inyecciones y es más completa. Se puede integrar, por ejemplo, con reiki, biomagnetismo o terapia neural, para potenciar los resultados, pero siempre tomándola como punto de referencia”, explica el doctor José Miguel Cañas.
Al respecto, la doctora Sandoval es enfática en afirmar que los padres no deben preocuparse por cuál terapia elegir, sino simplemente seleccionar un buen pediatra que sea homeópata o bioenergético, y dejar que sea el médico tratante quien decida cuál es el método más conveniente.
Importante, claro está, tomarse el tiempo para encontrar al especialista más idóneo. La doctora Díaz aconseja optar por un pediatra que posea un título certificado por una universidad en alguna de las terapias integrativas. “Hasta el 2007, un médico podía ejercer en este país sin tener entrenamiento en la materia. En este momento, al profesional se le exige contar con un diplomado, especialización o maestría para poder trabajar en este campo”, asegura.

 

 

 

 

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