Síguenos en:

Présteles atención a las picaduras de abejas y avispas

Présteles atención a las picaduras de abejas y avispas

La picadura de un insecto puede ocurrir en cualquier momento y especialmente cuando el niño se encuentra en un ambiente campestre o, incluso, en el jardín de

Présteles atención a las picaduras de abejas y avispas
Por:
11 de Septiembre de 2006
Comparte este artículo

La picadura de un insecto puede ocurrir en cualquier momento y especialmente cuando el niño se encuentra en un ambiente campestre o, incluso, en el jardín de la casa.

La gravedad de las picaduras dependerá de la clase de insecto. Si se trata de insectos comunes como zancudos, mosquitos y jejenes, más allá de las molestias ocasionadas por la rasquiña y el ardor, estas no afectarán de manera considerable la salud del menor.

En ese caso, bastará mantener el área fresca y, dependiendo de la lesión, aplicar soluciones o cremas para reducir la comezón. “Eventualmente podría desencadenar una reacción alérgica más intensa con lesiones inflamatorias, calientes e incluso dolorosas, molestas y con rasquiña, que harán indispensable el suministro de antihistamínicos administrados por vía oral”, explica el pediatra Camilo Sotomayor.

Una complicación mayor se presenta cuando una picadura se convierte en la puerta de entrada de bacterias que infectan las capas más profundas de la piel, ocasionando una infección muy delicada denominada celulitis. La celulitis es una infección que compromete la piel y los tejidos subyacentes y que se extiende rápidamente.

Esta es importante detectarla a tiempo para poderla tratar y evitar complicaciones. Sin embargo, se reconoce porque alrededor de la picadura la piel se ve roja y endurecida, ocasionando dolor al roce o al contacto y a veces causa fiebre y malestar general. Además, podría diseminarse a tejidos y órganos vecinos, con graves consecuencias. Por ejemplo, una celulitis en la cara y más, puede comprometer el ojo y sus movimientos, e incluso producir meningitis (infección de las meninges en el sistema nervioso central). Este tipo de afección se trata con antibióticos mientras el paciente está hospitalizado, dice el pediatra.

Cómo tratar las picadurasLas picaduras de abeja o avispa son dolorosas, tanto por el “piquete” como por el veneno inyectado. Si se trata de una sola picadura hay que retirar el aguijón con un elemento de borde recto, limpio y preferiblemente desinfectado.

El borde de una hoja de papel o de la tarjeta de crédito sirve si no se aprieta el saco de veneno, parte de la estructura del aguijón en las abejas que permanece en la piel, ya que podría liberar la sustancia de forma local, produciendo más dolor y eventualmente reacciones mayores de tipo alérgico.

Así mismo, se debe lavar la zona afectada con agua y jabón y poner hielo durante 10 minutos para evitar la inflamación.

Piquetes peligrososEl ataque masivo de abejas y avispas puede llegar a ser mortal debido a la gran cantidad de veneno que se inocula en la persona.Las abejas y avispas salen de sus colonias originales para construir otras nuevas. Ellas buscan los árboles de fruta dulce, los dinteles de las puertas y techos para evitar el sol. Por ello, cada vez están más cerca de nosotros.

Adicionalmente, ciertas colonias muestran comportamientos particularmente agresivos frente a lo que consideran una amenaza para su supervivencia. Se recomienda, por lo tanto, una vez detectado un avispero o colonia de abejas, no molestarlas y avisar a las autoridades locales (bomberos) para que las retiren del lugar. De esta manera se prevendrán accidentes.

Si el niño es alérgico, la picadura de una abeja desencadenará una serie de reacciones orgánicas severas como ahogo, dificultad para respirar, inflamación generalizada del cuerpo y pulso rápido.

No corra riesgosLas estrategias para prevenir la picadura de insectos van desde la fumigación exterior en zonas de alta densidad de insectos hasta la colocación de anjeos en las ventanas, puertas de las casas y mosquiteros en las camas de los niños. De igual forma, deben cerrarse las puertas y las ventanas, así como encender el aire acondicionado en climas cálidos, ya que este disminuye la actividad de los insectos en las habitaciones.

También se aconseja usar insecticidas esparcidos hacia arriba (para evitar que caiga en superficies al alcance de los niños) y pastillas repelentes en los tomacorrientes. Ambos deben usarse cuando los niños no estén en el lugar.

“Los repelentes en spray, barra o crema son útiles. Sin embargo, su efecto es temporal porque se evaporan rápidamente. No se mantienen después del baño y pueden ser tóxicos. Por lo tanto, no debe aplicarse a niños pequeños en las manos ni en los brazos”, señala Sotomayor.

ReaccionesLas alergias a los himenópteros (que incluye las picaduras producidas por avispas, abejas y hormigas, como fuego o roja) son muy comunes.

“El enrojecimiento de la piel, la inflamación, comezón y dolor provocados por las sustancias que el insecto inyecta en la piel (hilaloronidasa y fosfolipasa A) son un mecanismo de defensa del organismo ante el ataque”, afirma el alergólogo Roberto Osorio.

Otras personas experimentan reacciones más severas que pueden poner en peligro la vida. Esto ocurre cuando son alérgicas a las picaduras. Y a mayor número de ataques, mayor es la posibilidad de desarrollar una respuesta alérgica.

Para que no le pase esto a su hijo, evite que camine descalzo sobre el pasto, no le aplique perfumes con aromas dulces y vístalo con colores llamativos, puntualiza Osorio.

 

Johana Fernanda SánchezPara ABC del bebé

Comparte este artículo
Tags de artículo

0 Comentarios

imagen
publicidad
publicidad

Herramientas ABC

  • Calendario de Embarazo

    Nada más emociónate que entender cómo cambia mi bebé en estos 9 meses,  Bárbara Mora.

  • Calendario de Ovulación

    Toda mujer que esté pensando en tener un bebé, debe no solo conocer su ciclo menstrual, sino también el día más fértil de este.

  • Índice de masa corporal

    Es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se le conoce como índice de Quetelet