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Usar zapatos de talla inadecuada puede ocasionar daños en la marcha del niño

Usar zapatos de talla inadecuada puede ocasionar daños en la marcha del niño

El calzado debe ser seleccionado, de acuerdo a la edad y a la etapa de desarrollo del pequeño.   

Usar zapatos de talla inadecuada puede ocasionar daños en la marcha del niño
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29 de Noviembre de 2010
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El calzado debe ser seleccionado, de acuerdo a la edad y a la etapa de desarrollo del pequeño. 

 

“Los seres humanos caminamos, más o menos, durante toda la vida, 200.000 kilómetros, y debemos estar preparados para ello. Debemos tener buenos órganos tanto en las piernas como el pie para lograr desarrollar la marcha”, dice Astrid Fajardo, médica fisiatra de la Fundación Cardio Infantil, y miembro de la Sociedad Colombiana de Medicina Física y Rehabilitación y la Sociedad Española de Rehabilitación.

En este sentido, también es muy importante usar zapatos de una talla adecuada. Este es un llamado para aquellos padres que, pensando en ahorrar dinero y tiempo, deciden comprarles a sus hijos unos más grandes para que sean duraderos o preservar aquellos ya viejos y pequeños hasta que el niño los desgaste.

El calzado cumple dos funciones. La primera se refiere a la protección que le da al pie, al tener contacto con el suelo; la segunda, al apoyo o soporte para mantener una postura adecuada del órgano. Pero, cuando tiene un uso inadecuado puede ocasionar consecuencias negativas irreversibles en la marcha o en la adquisición de malas posturas.

Cuando es muy grande, se producen deformidades, traumas, maltratos y lesiones, explica Iván Múnera Posada, ortopedista infantil de la Clínica Palermo y la Clínica Reina Sofía, y especialista en pie y tobillo.

Si el zapato es pequeño, se genera mal apoyo y retracciones musculares. La marcha va a ser dolorosa e inefectiva. “Al quitarle el zapato, puede generar zonas de presión que lesionan la piel o los tejidos posteriores a esta”, afirma la doctora. Es decir, se forman marcas que producen enrojecimiento y, en algunos casos, pueden anteceder a la presencia de úlceras (llaga o herida abierta).

 

Zapato y la talla idealLa planta del pie de los bebés está conformada por tejido graso, ligamentos y cartílagos; para ellos, se aconseja el uso de un calzado elaborado en tela que los proteja del frío y de posibles lesiones. Cuando empiezan a gatear, lo ideal es usar zapatos más flexibles.

Generalmente, después del año empiezan a caminar. “A medida que van creciendo, los músculos se fortalecen y se presenta el control motor colectivo. Es decir, el cerebro manda la orden para que el niño pueda caminar; entonces, ya hace un despliegue del talón y de la punta”, señala la doctora Fajardo.

Para los caminadores, los zapatos deben ser más resistentes y deben cubrir tanto la punta del pie como el talón. Según Iván Múnera Posada, el zapato debe ser media pulgada más largo que el pie del pequeño. Es decir, debe quedar un poco más de un centímetro de espacio, desde la punta del dedo del menor hasta la parte delantera del zapato, para que los dedos se muevan con libertad.

Después de los 3 o 4 años, a medida que el pequeño se apoya sobre el suelo, se forma el arco plantal. En esta etapa, además de hacer la medición descrita anteriormente, la talla del zapato se pude calcular “colocando la suela sobre la planta del pie; la idea es que sobre más o menos un centímetro del zapato”, agrega la fisiatra.

 

Formas y materialesPara el ortopedista infantil Iván Múnera, durante los 5 primeros años de edad, los niños deben usar zapatos “que tengan una elevación en el arco interno, un contrafuerte en la parte interna y que una elevación en la parte posterior del pie (de atrás). Es decir, que sean tipo botas”.

Según la médica fisiatra Astrid Fajardo, “la función de darle estabilidad al pie no está dada por unas botas, sino por los ligamentos y los músculos. Por eso, lo ideal es que siempre el talón esté cubierto”.

Los especialistas coindicen en que la punta del calzado infantil debe ser redondo. Es ideal que tenga suela antideslizantes y sea fabricado en cuero, tela o goma, dependiendo de las actividades que realicen.

 

¿Puedo andar descalzo?Contrario a lo que muchos padres piensan, caminar sin zapatos no ocasiona deformidades en el pie ni causa los molestos y comunes juanetes.

Cuando los niños andan descalzos, sólo podrían estar expuestos a presentar lesiones, “pues ellos difícilmente detectan elementos que puedan lesionar la planta del pie. Pero, médicamente, no hay contraindicación”, explica el especialista Iván Múnera.

Al respecto, la médica fisiatra Astrid Fajardo dice que estar temporalmente sin zapatos es bueno para un niño que está en periodo de crecimiento. “Cuando el pequeño está en contacto con diferentes texturas y superficies, el desarrollo de la sensibilidad es mucho mejor que la de un niño que nunca está en contacto con ninguna superficie. Así, el pequeño mejorará su propiocepción, coordinación y neurodesarrollo. Además, puede coordinar el paso en un terreno irregular”.

Cabe anotar que debe hacerlo solo en espacios seguros y protegidos.

 

Por Karen Johana Sánchez

Redactora ABC del bebé

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