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Cuando se creen pintores

Cuando se creen pintores

Aprenda cómo actuar cuando los muros de casa aparecen con dibujos

Cuando se creen pintores
Por: Paola González Osorio *
20 de Marzo de 2015
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Hace unos días mi hermano, su esposa y Gabriel, mi sobrino de 2 años y medio, estrenaron casa. Lo curioso es que para el niño, además de la nueva habitación, el parque y otros espacios de la vivienda, las paredes grandes y blancas fueron un gran atractivo que lo inspiraron a pintar en varias de ellas. 

Esta es una historia que pueden narrar la mayoría de las familias, pues como lo explica María Isabel Guerrero, especialista en psicología comportamental cognoscitiva, “como los niños están desarrollando la motricidad fina en esta época de la vida, la pared, o mejor, el plano grande, vertical y sin límites, les llama mucho la atención para rayar”. 

Es así como el muro se presenta como un espacio sin explorar, como aquella hoja de tamaño gigante que nadie ha coloreado y que el niño puede decorar con sus invenciones. Bien aclara la psicóloga, “los menores están en una etapa de exploración constante, en la que buscan darle sentido a las cosas que ven, y en el caso de las paredes encuentran un rincón ideal para ello, donde el aliado es el lápiz, color o marcador”. 

De la misma forma, Bertha Franco, licenciada en pedagogía infantil, magíster en educación y docente de la Facultad de Educación de la Universidad de La Sabana, asegura que las ganas de explorar y el placer de pintar libremente, y sin los límites de un cuaderno, no solo contribuyen al desarrollo  motor sino al desarrollo de la expresión artística. 

Sin embargo, encontrar la pared rayada es sinónimo de disgusto, molestia y problema para la mayoría de los padres, pues no desean que la casa luzca con rayones. A esto se suma que, como lo expone Franco, los niños deben tener límites y reglas como saber distinguir entre los espacios que pueden o no rayar. 

Por tanto, para las dos expertas, la principal estrategia es evitar los regaños y molestias y, por el contrario, acudir a las explicaciones claras acerca de los lugares ideales para realizar actividades artísticas como pintar. La segunda estrategia es involucrar al niño en la limpieza de las paredes y luego asignarle un espacio grande en el que pueda explorar de forma creativa con sus colores y crayolas. 

“Lo ideal es que los padres dialoguen con los niños y les precisen que ese no es el espacio para rayar, pero también que sean cómplices y en ese caso se recomienda desde comprarles un tablero, pegar papeles en algunos muros de la casa o hasta cederles una pared en la que puedan rayar”, aconseja Guerrero. 

Por su parte, Franco asegura que además de los espacios para rayar, es ideal el acompañamiento de los padres, quienes pueden motivar las actividades artísticas con instrucciones claras, lo que motivará aún más el desarrollo artístico del menor, así como afianzará la relación entre los adultos y el bebé. 

En el caso de Gabriel, por supuesto, la explicación clara de que ‘ese no era el espacio para rayar’ no se hizo esperar, así como varios libros para colorear y un gran tablero que le compré para su cumpleaños y en el que podrá dibujar sin parar. 

Cuando la actividad es reiterativa... 

Una vez se aclaran los límites, reglas y lugares para dibujar y colorear, si el niño sigue rayando las paredes, Franco asegura que lo más posible es que esté llamando la atención de los padres, tal vez para que compartan más tiempo con él. Frente a esto, la docente aconseja dedicar más horas para compartir juegos y actividades con los niños. “Ahora, si sucede nuevamente, es necesario volver a explicarle al niño y en algunos casos quitarle por un tiempo algún objeto significativo para el menor”, dice Franco y agrega que esto le ayudará a comprender que lo que hizo no estuvo bien. 

“En caso de que la actividad no solo sea repetitiva sino excesiva, es necesario preguntarse hasta dónde está retando la autoridad, o si está pasando por un momento de adaptación o una dificultad. Lo ideal será consultar con un psicólogo para esclarecer la complicación”, dice Guerrero. 

Por tanto, rayar las paredes es una actividad exploratoria muy fácil de orientar; pero si es repetitiva, luego de las explicaciones, podrá llegar a solucionarse con la ayuda de un especialista.

 

 

 

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