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¿Por qué no comen?

¿Por qué no comen?

No conviertas la hora de comida o refrigerio en batallas campales.

¿Por qué no comen?
Por: Catalina Gallo Rojas
Miércoles, 4 Noviembre 2015 - 11:07am

No conviertas la hora de comida o refrigerio en batallas campales.

1

Comentario

No convertir

cada comida o refrigerio en un momento de “menú a la carta”. Deben ofrecerle al niño lo que se ha preparado para esa hora de comida.

No alterarse

ante el rechazo o la conducta errática del niño a la hora de comer. Manten la calma.

No ofrecer

premios o castigos si el niño recibe o no las comidas.

No ofrecer

teteros o suplementos porque el niño no comió.
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Entre los 18 y los 36 meses de edad, los niños están tan ocupados descubriendo el mundo y todo lo que los rodea que concentran sus energías en apropiárselo, mientras que la alimentación pasa a un segundo plano. De allí que, en relación con la alimentación, a esta época se le conozca como la edad de la “inapetencia aparente”.

De acuerdo con Silvana Dadan, nutrióloga pediatra y profesora asociada de la Universidad de El Bosque, los papás recurren a la consulta aquejados porque un día su hijo come como si fuera su última oportunidad, el siguiente solo recibe el desayuno y el próximo, únicamente el almuerzo, y así sucesivamente.

La especialista explica que esta conducta se relaciona con varios aspectos. En primer lugar, disminuyen las necesidades de calorías y nutrientes, porque también disminuye el ritmo de crecimiento.

En ese sentido, la nutricionista Alicia Cleves argumenta que la tasa de crecimiento del niño empieza a hacerse más lenta durante la segunda mitad del primer año de vida y disminuye de manera marcada a lo largo de este periodo; por ejemplo, durante el primer año, el promedio de aumento en peso es de 6 kilogramos, y en estatura, de 25 centímetros, mientras que en el tercer año es de 2 kilogramos, y de 8 a 9 centímetros, en su orden. Y ello tiene relación directa con la alimentación.

“A esta edad, la mayoría come muy poco, de acuerdo con los patrones del primer año de vida, por lo que los padres se preocupan y confunden; sin embargo, es si el niño se ve saludable, lleno de vitalidad y crece normalmente, no hay por qué preocuparse, ya que los pequeños comen cuando sienten hambre y dejan de comer cuando satisfacen su apetito. Este es el comienzo de toda una vida de hábitos alimentarios”, afirma Cleves.

En segundo lugar, también se reduce el interés del niño por comer pues se enfoca en otras prioridades como caminar, jugar, “posicionarse como quien domina su mundo”, afirma Dadan.

Así las cosas, la llamada “inapetencia aparente” es perfectamente normal y tú no debes sufrir por su causa, pues no significa que tu hijo esté enfermo o aburrido o que tenga algún trastorno emocional.

El menú de sugerencias

En cuanto al manejo en casa, existen consejos que pueden ser muy útiles para que las horas de comida no se conviertan en un drama familiar y para que un plato servido en la mesa no sea siempre en motivo de discordia.

Lo mejor es continuar con los horarios de comida establecidos en la casa, no le des a tu hijo cualquier cosa en el momento que manifieste tener hambre y ofrecerle siempre alimentos nutritivos: proteínas, frutas, verduras y cereales. Este desinterés por la comida no puede convertirse en una excusa para comer lo que se desea y cuando desee.

Si te preocupa la buena alimentación, puedes consultar a un nutricionista especializado en pediatría para que los guíe con la dieta adecuada, pero en general se trata de lograr conservar unas rutinas de alimentación así él no coma en esos momentos y ofrecerle siempre comida sana y nutritiva.

La nutrióloga Silvana Dadan recomienda “no ofrecerle alimentos o bebidas a cualquier hora del día, con tal de que coma, o reemplazar comidas principales con suplementos, bebidas, comidas o ‘snacks’ de su agrado, porque de ser una “inapetencia” normal y fisiológica, se puede convertir en un trastorno de la conducta alimentaria, inducido por el ambiente familiar o por consejos que no son saludables”.

Lo mejor es entender que tarde o temprano tu niño tendrá hambre y comerá lo que se le ofrezca, por eso es importante que las alternativas que le des sean siempre de comida sana. Y de pronto considerar que tal vez esta no sea la mejor época para que el niño pruebe alimentos nuevos pues estará más dado a rechazarlos que a darse la oportunidad de probar. Recuerda, la comida no es su centro de atención.

Eso sí, los tiempos de comida no deben tardar más de 30 o 40 minutos y la alimentación debe servirse siempre en el comedor, no en el salón de juegos o en la sala de la casa, y siempre con la familia. De lo que se trata es de continuar con el ritmo y la vida cotidiana, ya el niño volverá a organizarse.

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

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andres250570
Hace 1 año
Bueno conocerlo
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