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Comer solo: una experiencia necesaria

Comer solo: una experiencia necesaria

Estos son los principales alimentos que deben consumir después del año

Comer solo: una experiencia necesaria
Por: Redacción ABC del bebé
24 de Junio de 2015
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Después de los 12 meses de edad, el niño debería estar consumiendo todos los alimentos, y tener horarios establecidos: 3 comidas y 2 refrigerios. 

Es una edad muy importante, no solo por su nutrición sino también por la estimulación en el desarrollo, ya que deben sentarse en la mesa, tratar de llevar el alimento a la boca, sin importar si se ensucian o no, pues esto también hace parte del aprendizaje. 

El reto para los padres es tratar de que consuman la alimentación adecuada, y es fundamental dejarlos intentar que coman por sus propios medios. Claro, con un acompañamiento continuo, pues el niño ya debe integrarse a la alimentación familiar. 

Las nutricionistas Sandra Morales y Claudia Angarita dan los siguientes consejos para la buena nutrición de los niños, después del primer año: se deben escoger los alimentos frescos y lo ideal es brindarlos con cuchara. 

Para los niños con antecedentes de alergias, se les debe incorporar preparaciones con trigo, como pastas, pan y galletas, preferiblemente integrales. 

Uno de los puntos que más preocupan a los padres es el consumo de  huevo; este se debe iniciar primero con la yema, la primera semana, y luego el completo. También puede iniciar el consumo de tortas de verduras. Alrededor del año y medio, el niño puede consumir huevo cuatro veces por semana. 

Si no hay antecedentes de intolerancia, puede tomar 8 onzas de leche entera, tres veces por día; puede ser con cereales, con jugos o pura. Se recomienda escoger leches enriquecidas con: DHA, AA, zinc, hierro y probióticos, para asegurar un adecuado desarrollo cerebral, que se termina a los 3 años de vida. También puede consumir lácteos y sus derivados, como yogur, kumis y queso. 

Es importante, también, dar proteína; pueden ser dos porciones por día, idealmente carnes magras o flacas. También puede consumir pollo, preferiblemente sin piel. La proteína de origen vegetal está representada por las leguminosas, como fríjol, lenteja y garbanzo; importantes por  su aporte de complejo B, hierro, proteína y fibra soluble. 

Después del año, los alimentos reguladores, como frutas y verduras, deben estar presentes, por lo menos, en tres porciones o frutas enteras; también puede dárseles algunas cítricas, que no se habían incorporado antes por el tema de las alergias, como lulo, maracuyá (rica en vitamina A) y limón. 

En cuanto a los alimentos energéticos, se pueden dar los cereales, idealmente integrales, como avena en hojuelas, galletas y pan integral. En el almuerzo se pueden utilizar el arroz y un tubérculo o un plátano. Lo ideal es que no consuman más de dos carbohidratos por comida, para evitar problemas de sobrepeso.

Se deben evitar las grasas saturadas, tipo mantequilla, piel de pollo o chicharrones. El aceite vegetal, por su parte, se puede utilizar en las preparaciones que lo requieran. 

Después del año y medio, ya se les puede brindar pescado, tipo filete; también incorporar el atún. Estos no deben traer ninguna espina y tener especial cuidado en el momento de suministrarlo al niño. El atún puede prepararse en forma de soufle o sánduche; para la cena sería ideal. 

Los alimentos reguladores, como frutas y verduras, a los 18 meses de edad, deben estar presentes a diario, de la siguiente manera: cuatro porciones de frutas enteras y en jugos, y dos porciones de vegetales cocidos en cremas o en purés y tortas. 

Las carnes se pueden suministrar cortadas en finísimos pedazos; primero porque ellos aún no tienen la habilidad de cortarlas y, segundo, para hacer de su consumo algo más agradable. El pollo puede ir desmenuzado, o darle las colombinas de pollo, que resultan muy agradable para los pequeños. Los postres de fruta son una idea grandiosa. 

Etapa de aprendizaje 

Las porciones que se brinden deben ser pequeñas. El  niño estará consumiendo volúmenes de seis a siete onzas por toma, en líquidos como leche y jugos naturales. 

Desde los seis meses y, aún más, en esta edad, se deben promover hábitos alimentarios saludables: consumir las cinco comidas ideales del día, bajo consumo de sal y de azúcar, evitar refrescos y productos de paquete, que son poco nutritivos. 

El niño debe alimentarse solo. No hay que regañarlo ni obligarlo a comer, sino guiarlo amorosamente. En esta edad empieza a ser más importante el juego que la comida; por  tanto, es importante ofrecerle una divertida, y con variedad de colores de los alimentos. 

Hay que procurar que el pequeño consuma siempre los alimentos en el mismo lugar –preferiblemente el comedor con la familia– y no fomentar el hábito de consumo mientras realiza otras actividades, como ver televisión. 

En esta edad se incrementa la actividad física; por eso es  importante mantener a los hijos bien hidratados; darles por lo menos cinco vasos de líquido por día, incluida el agua pura, jugos preparados en casa y leche.

Y cabe anotar que, si se inicia la etapa de jardín escolar, el niño debe llevar una lonchera con alimentos nutritivos. 

Y recuerde... 

 - La consistencia de los alimentos, alrededor del año y medio, debe ser semisólida. 

 - No se deben suministrar alimentos con calorías vacías, tipo chocolates, dulces, productos de paquete,  refrescos azucarados, bebidas gaseosas. 

 - El fin de semana se deben conservar los mismos hábitos alimentarios y tratar de no promover el ayuno y el desorden alimentario, para evitar deficiencias de nutrientes y enfermedades futuras, como sobrepeso y del tracto gastrointestinal. 

Comer en familia, la clave 

Cuando los niños ven que sus padres, dando ejemplo, comen alimentos saludables, ellos irán adquiriendo el mismo hábito. Esta es una de las razones principales para sentar a su hijo en la mesa. Además, es el momento de compartir experiencias, sensaciones y aprendizajes. 

Es un hábito que se debe inculcar desde los seis meses de edad, incluso, para toda la vida. Para el doctor Juan Fernando Gómez, miembro de la Sociedad Colombiana de Pediatría, “La alimentación es una necesidad primaria que, brindada con afecto y de manera acertada, se constituye en un pilar de la crianza y favorece el desarrollo integral del niño”. 

“Sentar al bebé en su silla infantil para comer le permitirá sentirse parte de la familia, crear una interacción con sus parientes más cercanos, lo cual resulta muy diferente a cuando recibe los alimentos en otros lugares, como el cuarto, la sala, o en el salón de juegos, donde no se produce el mismo efecto”, asegura Germán Casas, psiquiatra infantil. 

Además, es un ejercicio para conocer qué tanto y cómo se alimenta su hijo, y la oportunidad de que aprenda a usar cubiertos, platos, servilletas, etc.

 

 

 

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