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Pequeños objetos: ¡fuera del alcance de tu bebé!

Pequeños objetos: ¡fuera del alcance de tu bebé!

Muchos de los accidentes caseros ocurren por falta de previsión, conoce los peligros para prevenirlo

Pequeños objetos: ¡fuera del alcance de tu bebé!
Por: Lizeth Salamanca Galvis
30 de Marzo de 2016
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El 16 de octubre de 2010, Emmett, el hijo menor de Michael y Karla Rauch, de apenas 12 meses de edad, ardía en fiebre. Parecía, según los médicos que lo atendieron en su natal Phoenix, Estados Unidos, síntoma de un virus común. Sin embargo, la situación empeoró: el niño no quería recibir alimentos, empezó a toser y terminó vomitando sangre. Tres días después, una radiografía reveló lo inesperado: el menor había tragado una pila de botón que sacó de un control remoto de DVD, con el que solía jugar. (Puedes leer: Primeros auxilios en caso de ahogamiento)

“Creo que el momento más aterrador fue cuando el cirujano salió de la sala y dijo: “Esta es una condición extremadamente crítica y no sabremos si logrará sobrevivir”. Como padres nos sentimos culpables. ¿Cómo no pudimos controlarlo?, ¿cómo había algo tan peligroso en nuestro hogar y no lo sabíamos?”, relata Karla.

Aunque en ningún momento hubo asfixia, la pila le causó al pequeño perforaciones y quemaduras en su esófago y tráquea, así como daño pulmonar crónico, y lo dejó nueve meses en la unidad de cuidados intensivos. Tras 30 cirugías reconstructivas, hoy, con 5 años, el pequeño Emmett aún recibe los alimentos a través de un tubo y requiere una traqueotomía para respirar. Sus cuerdas vocales están paralizadas, lo que le impide el desarrollo del habla y, según el dictamen médico, tendrá problemas digestivos el resto de su vida.

Los Rauch decidieron contar su experiencia a través de un video que se ha vuelto viral en YouTube e, incluso, crearon el sitio web www.emmettsfight.com para alertar a otros padres sobre el peligro que acarrean objetos cotidianos que, a simple vista, parecen inofensivos en un hogar. (Te puede interesar: Cómo actuar en caso de caídas, electrocuciones, morderduras, picaduras, ahogamientos y quemaduras)

De hecho, las pilas de botón son tan solo parte de una larga lista que incluye canicas, monedas, borradores, botones de ropa, clips, fichas de rompecabezas, dados, joyas, tornillos, tapas de botellas y esferos, globos de inflar, caramelos duros, semillas y nueces, y pequeñas piezas de juguetes, entre muchos otros.

Se trata, a simple vista, de objetos inofensivos que, una vez terminan en la boca de los niños, pueden provocar asfixias, atoramientos, lesiones del aparato digestivo y respiratorio por quemaduras, laceraciones y desgarros, lesiones cerebrales por la falta de oxígeno, e incluso llevar a la muerte.

Cómo prevenir accidentes

“Todo lo que se encuentre en un hogar y que los niños se puedan meter en la boca genera riesgo, en especial para los niños menores de 5 años. Para saberlo, basta con hacer una medición rápida con un tubo del papel higiénico. Si el objeto atraviesa el tubo, entonces es peligroso”, advierte la pediatra Olga Lucía Baquero, miembro de la Sociedad Colombiana de Pediatría, quien señala que la obstrucción total por objetos es la causa más frecuente de muerte en menores de 5 años en el hogar por causa accidental.

A su vez, Javier Korta Murua, especialista de la unidad de neumología pediátrica del Hospital Universitario de Donostia (España), añade que la ingesta de un cuerpo extraño se da con mayor frecuencia en niños menores de dos años debido a la influencia de varios factores: la natural atracción y curiosidad que sienten los niños por los objetos pequeños; el desarrollo de la movilidad, que les permite deambular por el hogar libremente y acceder a ellos; la inmadurez de los mecanismos de la deglución, y el desarrollo insuficiente de la dentición.

Para Korta, el nivel de daño que puede causar un cuerpo extraño está condicionado por el tamaño, la composición (si es vegetal, metálico, plástico, etc.), la localización (si se queda alojado en la laringe, la tráquea o los bronquios), el grado de obstrucción que produce y el tiempo de permanencia en el árbol respiratorio.

Según los expertos, entre los síntomas que indican que un niño ha ingerido un objeto puede estar la aparición de una tos súbita y violenta, con asfixia, ahogo y silbidos o ruidos extraños al respirar, así como el cambio en el tono de rostro, que puede ser rojo o morado. En muchos casos, el reflejo tusígeno (o tos) consigue expulsarlo pero, si esto no ocurre, se debe recurrir a maniobras de primeros auxilios y acudir inmediatamente a un centro de urgencias.

Sin embargo, dicen los especialistas, la ingesta de un objeto no siempre genera asfixia porque se puede quedar alojado en algún punto de las vías respiratorias o digestivas y generar infecciones, inflamaciones y fiebre, hasta que es descubierto a través de exámenes como los rayos X. En otros casos, el objeto logra pasar por todo el sistema digestivo sin atorarse hasta que, finalmente, es expulsado por la defecación. 

Hogar seguro

- Retira del alcance de los niños todos los objetos que les pueda caber en la boca y guárdalos en sitios seguros, y a alturas a las que no puedan llegar.

- Asegúrate de que las cavidades donde están las pilas de los aparatos eléctricos que las requieren para funcionar estén bien cerradas y no se abran con facilidad.

- Los cables de electrodomésticos y lámparas pueden anclarse a la pared a través de fijadores que evitan que permanezcan sueltos y al alcance de los pequeños. Las cortinas se pueden recoger y alzar a alturas donde no las puedan alcanzar.

- Supervisa las actividades de tu pequeño para estar alerta de cuando se lleve objetos a la boca. Si esto ocurre, evita regañarlo ya que si lo asustas, podría tragarlo. Al contrario, anímalo con calma a escupirlo.

- Nunca introduzcas los dedos en la boca del niño para sacar el objeto. Existe el riesgo, aún mayor, de empujarlo o rasgar su garganta.

- Recuerda que cualquier niño que pueda haber ingerido un objeto, aun cuando no presente ningún síntoma, debe ser evaluado por un médico.

Cuidado con los alimentos

Cuando los niños están aprendiendo a comer porciones de alimentos sólidos, un atoramiento puede ir desde un incidente momentáneo hasta una emergencia. Por ello, la Academia Americana de Pediatría elaboró un listado de los alimentos que con mayor frecuencia aparecen relacionados en los reportes de urgencias por obstrucciones con comida en niños entre 0 y 14 años. Así, entre los más comunes aparecen los caramelos y las golosinas duras; la carne; los huesos; las frutas y los vegetales sólidos; los frutos secos como maní, nueces y almendras; las papas fritas; las palomitas de maíz; las galletas; los pastelillos, y las salchichas.

Frente al tema, los expertos aconsejan cortar los alimentos en trozos pequeños y darle tiempo al niño de masticarlos y tragar antes de ofrecerles el siguiente bocado.

Así mismo, remover huesos, espinas, tallos u otros elementos duros que puedan contener y evitar que hablen, se rían o se distraigan viendo televisión o jugando mientras comen.

Otros peligros

Por su parte, Francisco Lamus, médico pediatra de la Universidad de La Sabana, insiste en que no solo los objetos que los niños se llevan a la boca deberían ser motivo de alerta para los padres ya que en los hogares se encuentran otros elementos que también generan asfixia, sofocación, estrangulación o ahogamiento. “Es importante que los padres identifiquen aquellos elementos donde puedan quedar encerrados sus hijos.

Esto puede ser una bolsa plástica, un baúl, un globo de inflar, el canasto de la ropa sucia, la lavadora, un armario, un refrigerador u otros contenedores. También deben poner atención en aquellas objetos capaces de estrangular como lazos de batas, cuerdas, pañoletas y cables”, señala Lamus.

 

 

 

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