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¿Cómo ayudar a niños con autismo y problemas de hiperactividad?

¿Cómo ayudar a niños con autismo y problemas de hiperactividad?

Isabel Beaudry, especialista en terapia ocupacional, habla sobre el tema.

¿Cómo ayudar a niños con autismo y problemas de hiperactividad?
Por: Karen Johana Sánchez
29 de Abril de 2013
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¿Se ha preguntado alguna vez si a su hijo le hace falta algún estímulo para sus sentidos? Quizás no, pero la terapia ocupacional ha trabajado este tema por años, a través de la teoría de la integración sensorial.

La española Isabelle Beaudry Bellefeuill, especialista en terapia ocupacional de la Universidad M. Gill. de Montreal, certificada en integración sensorial y actualmente directora de la Clínica de Terapia Ocupacional de Oviedo en su país, estuvo en Colombia para capacitar a varios terapeutas en esta teoría, por invitación de la Gobernación de Cundinamarca y Teletón. ABC del Bebé habló con ella sobre el tema.

¿Qué es la integración sensorial y por qué es tan importante en la infancia?

Es nuestra capacidad de captar la información sensorial que nos rodea y la de nuestro cuerpo. Toda esta información, el sistema nervioso central la utiliza para permitirnos funcionar adecuadamente en el ambiente.

Esta teoría ayuda a los terapeutas ocupacionales a identificar ciertas dificultades que pueden estar frenando la participación en la vida diaria. Por ejemplo, si un niño tiene dificultad en asimilar los estímulos del tacto, puede resultarle muy difícil tolerar ciertos tipos de ropa, de comida, la cercanía de los demás. Todo le resulta desagradable y se irrita porque no es capaz de explicarte lo que le pasa. Y la terapia ocupacional, basándose en la integración sensorial, puede ayudar a estos niños a funcionar mejor en su día a día.

¿Cuáles cree usted que son los principales problemas que hoy aquejan a los niños, y por qué?

En el ámbito mundial, estamos observando un aumento en las dificultades del desarrollo de la infancia. Por ejemplo, autismo, déficit de atención, problemas de aprendizaje, retrasos del desarrollo. Cada vez más hay un desarrollo atípico porque tenemos otro estilo de vida; a lo mejor no se tiene el tiempo de antes, el ambiente está más contaminado, la mujer trabaja y vive estresada en su embarazo. Hay muchos factores que también inciden en nacimientos prematuros.

Cualquiera de estas condiciones podría estar afectando el desarrollo neurológico, pues puede ir acompañado de un problema de integración y este ser la causa de una limitación en la participación del niño en sus actividades diarias.

¿Cuáles son las señales de alarma que indican que el padre debe consultar?

Cuando un niño no está desarrollándose, comportándose, aprendiendo y participando como es debido, es importante que se haga una valoración completa y no llegar a una conclusión sin haberla hecho.

Por supuesto, si un niño tiene problemas de alimentación, habrá que consultar con su pediatra. Quizás tenga un problema gastrointestinal. Una vez sea descartado, hay que mirar si es un problema de intolerancia a los estímulos orales.

Si tiene un problema de aprendizaje, quizás tenga una complicación cognitiva, y ese es otro rumbo. O quizás el niño está agobiado por su dificultad de enfocar la atención.

¿Cuáles problemas concretos ayuda a resolver la teoría?

Pueden ser muy variados. O ser más de la regulación del estado de alerta. Conducta, atención, irritabilidad, dificultad para dormir.

Tenemos otra especie de problemas que son más dificultades de discriminación de los estímulos. Entonces, el niño tiene una información un poco confusa del entorno, de su propio cuerpo. Ahí vemos a menudo problemas que tienen una base a nivel motor.

Podemos ver niños apáticos, que les cuesta organizarse porque la información sensorial de la que disponen no es acertada. Se les dificulta el proceso de discriminación. Al tener información desajustada, su respuesta también lo es.

Usted es reconocida por tratar diversos problemas, pero ¿cómo manejar casos tan delicados como el autismo o el trastorno por déficit de atención o hiperactividad?

Hay varios estudios que apuntan a que, prácticamente, el 100 por ciento de las personas con autismo tienen problemas de integración sensorial. Cuando mejoran ese proceso, el niño cambia radicalmente pero, claro, no es el caso de todos los niños con autismo. Es importante que se mire desde varios puntos de vista a ver si es neurológicamente estable.

En el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, hay algunos estudios que han apuntado que el 60 por ciento de los niños con este diagnóstico tienen algún tipo de hipersensibilidad. Yo creo que ahí vale la pena hacer una valoración.

El diagnóstico explica la conducta del niño, pero no la causa. Entonces, hay diferentes enfoques de trabajo con esta población; hay unos muy conductuales o se les da medicamentos, pero no se mira la causa del problema.

Lo que hace el terapeuta, que es especialista de análisis de ocupación, es mirar la causa que subyace: ¿no tolera los estímulos a su alrededor y está perdido o tiene carencias sensoriales que él mismo busca? O pueden ser otra causa médica o una inmadurez.

El diagnóstico nos da una fotografía, pero si queremos ayudar la niño debemos dar un paso más.

¿Cree usted que estas terapias son moda o necesidad?

Es una necesidad. Desgraciadamente ahora sí hay más niños con problemas. Trabajo muchas consultas con educadores y ellos lo dicen: “antes teníamos un niño especial cada dos o tres años; ahora tenemos dos o tres en cada curso”.

¿Cómo se realiza la terapia, según el diagnóstico?

La primera etapa es consultar y reconocer que hay un problema. El terapeuta ocupacional va a hacer una valoración de los diferentes sistemas sensoriales para buscar las causas de las dificultades. A veces la causa es por otro lado.

Si se trata de una dificultad en procesar el estímulo sensorial, la terapia va a estar orientada a incluir actividades que cuentan con ese estímulo que el niño necesita. Todo eso se hace dentro de un contexto lúdico y respetuoso del niño.

No son actividades repetitivas, ejercicios. Todo lo contrario, sabemos que para que los estímulos se procesen de manera positiva, el niño tiene que estar a gusto.

Los elementos cambian según la edad, gusto y necesidades de cada niño. Por ejemplo, si es un niño pequeño y quiero asegurarme de que obtenga más estímulo propiocetivo (de músculos y articulaciones) voy a jugar con un caballito de goma.

Las terapias se basan en actividades significativas y en una participación activa del paciente.

¿Por cuánto tiempo deben hacerse?

Depende de cada niño. A veces el terapeuta solo hace un proceso de consulta, ajusta las actividades a las que acude el niño. Organizan horarios, su casa y sus hábitos para que obtenga el estímulo sensorial. O hay niños que se quedan hasta 2 años en la terapia.

¿Qué pueden los padres esperar realmente de estas terapias?

Una mejoría significativa, si se lleva a cabo por un profesional con una formación fuerte y es realizada correctamente. Si no se ve resultado en un trimestre, no se ha ‘dado en el clavo’.

No vamos a curar al niño en un trimestre, pero debemos estar acercándonos a nuestros objetivos. Y los papás tienen que ver que esto funciona y que la familia y el niño están a gusto. Los niños no van a terapia ocupacional llorando.

Los consejos del terapeuta deben estar consensuados. Pero también requiere mucha participación de los papás.

¿Podemos curarlo? Probablemente no del todo. Estas personas seguirán necesitando ciertas estrategias sensoriales para mantenerse equilibradas, pero todos las tenemos. Si en algún momento nos salimos del ambiente terapéutico, encarrilado a ocupaciones que están de acuerdo con el perfil sensorial de las personas, y son adecuados, la terapia funcionó. La terapia ocupacional debe hacer una transición a la vida real.

¿Cuál es la diferencia de esta terapia con otras que no sean de integración sensorial?

A veces es un problema de integración sensorial y se trata desde otro enfoque. Por ejemplo, un niño que tiene unos rechazos a la comida, debido a un problema de integración sensorial, y se intenta tratar este problema desde un enfoque conductual; es decir, lo vamos a obligar, no resuelves el problema. No es un capricho, es fisiológico. Sería un tratamiento incorrecto porque no se ha identificado la causa de la dificultad.

¿Cómo debe incluirse la integración sensorial en la vida diaria?

Esto es un proceso natural en todas las personas. Si queremos favorecer el desarrollo de este proceso para criar adultos equilibrados y emocionales, debemos tenerlo en cuenta en todos los niños y no solo en los que tienen problemas. Un entorno que ofrece oportunidades para el estímulo sensorial (lúdico, significativo y motivador para el niño) ayuda, y cuando tienen problemas, más.

Un colegio debe tener un lindo patio para jugar, por ejemplo. En la casa es igual. No puedes pretender pasar el día entero con el niño en casa que se entretenga con juguetes, dibujos y libros. Necesitará del parque o juegos en casa que le den el estímulo sensorial que él necesita para regularse.

 

 

 

 

 

 

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3 Comentarios

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Comentarios (3)

3
veroslr
Hace 3 años
yo tengo una bb de casi dos añitos q tiene desintegracion sensorial ella no come porque no acepta las texturas no habla, rechiña los dientes q ejercicios podria realizarle vi q decian del caballito de goma como se usa el caballito podrian ayudarme, gracias
2
Morada Segura
Hace 3 años
Es importante adecuar el hogar para volverlo más seguro para los niños con hiperactividad, con el fin de reducir los accidentes
1
psiquismo
Hace 3 años
un muy lugar para niños con hiperactividad http://pafcentroneuropsicologico.com/
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