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Aprenda a reprender sin excesos

Aprenda a reprender sin excesos

Es importante que los niños entiendan que su comportamiento no fue el mejor y es allí cuando se les debe reprender, de modo que comprendan cuál fue esa actit

Aprenda a reprender sin excesos
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21 de Septiembre de 2006
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Es importante que los niños entiendan que su comportamiento no fue el mejor y es allí cuando se les debe reprender, de modo que comprendan cuál fue esa actitud inadecuada y qué es lo que esperan como padres para un futuro en situaciones similares.

Reprenderlo no es regañarlo fuertemente, no es decirle a gritos lo que no gustó o lo que hizo de manera inadecuada; tampoco es degradarlo o insultarlo con frases que lo hieran y que generen, a mediano o largo plazo, baja autoestima en el pequeño.

Tampoco es ignorarlo y mandarlo a su habitación; es, simplemente, hablarle con amor y seriedad sobre lo que hizo y explicarle con palabras sencillas qué fue lo que estuvo mal.

Para esto, es indispensable que los padres entiendan que muchas de las conductas que no resultan adecuadas a esta edad son parte del proceso de crecimiento de los niños y la constante exploración de su entorno.

Según el psicólogo Leonardo Botía, los padres deben entender que en su afán de conocer el mundo, buscarle explicación coherente a todo y entender cómo funcionan las cosas, los niños entre 3 y 4 años de edad suelen dañar objetos o comportarse de manera impulsiva.Esto es propio de su edad y es ahí cuando se debe reprender pero con educación, tal como se hace cuando ya se le ha orientado sobre un comportamiento en especial (en la mesa, con los juguetes o en el preescolar).

Enfocar el regaño

Es mejor decirle al niño qué es lo que se considera inadecuado y cuál es el comportamiento que esperan de él para un futuro.

Frases sencillas como “esperaba que recogieras tus juguetes, como habíamos acordado” en lugar de “eres un desordenado con tus cosas”, es mejor a la hora de educar al  niño y reprenderlo sanamente.

Es preferible hacerle ver lo que está mal de manera gentil y con explicaciones y no utilizar frases como “eres un desobediente” o “tu desorden es insoportable”.

Lo que se busca es desaprobar la actitud del niño en un momento determinado, mas no sus actuaciones generales. Es importante saber decirle las cosas, explicarle exactamente qué fue lo inapropiado y hacer énfasis en esa conducta, pero no darle a entender que todo el tiempo se comporta mal o rompe las reglas que se han ido enseñando en casa.

Reprender con autoridad no es doblegar

Es clave tener autoridad y no sucumbir ante la primera rabieta o brote de llanto.Debe ser claro para el niño que quienes mandan en casa son sus padres, pero también que se le respeta y que tiene su propio espacio.

Cuando se reprenda al pequeño, es necesario recalcarle que debe obedecer a sus padres y que lo que se dice o enseña es por su bien. Acatar una orden o instrucción es una forma de garantizar su buen comportamiento en otros ambientes, como el preescolar.

No se debe agobiar al niño con una serie de frases y regaños que se conviertan en su pan de cada día, pues esto puede generar el efecto contrario: el niño tratará de rebelarse y para llamar la atención hará todo lo que sus padres le han señalado como errado.

Es mejor, según los especialistas, enfocarse en acciones específicas y darle al niño pautas claras para que no se repita nuevamente.

Cuidado con el lenguaje corporal

El psicólogo Botía afirma que cuando se reprende al niño es necesario controlar las palabras y también el lenguaje verbal.

Debe haber coherencia entre lo que se le dice y lo que ve, pues algunas veces los padres utilizan palabras claras y un tono de voz adecuado, pero con la mano efectúan ademanes que hacen sentir culpable al infante.

En otros casos, utilizan las palabras apropiadas pero su mirada acusadora intimida al menor hasta tal punto que no presta atención a lo que se le dice y comienza a sentir temor.Los padres deben tener cuidado con este tipo de conductas corporales a la hora de reprender a su hijo, pues el pequeño las puede asimilar como la pérdida de afecto por parte de su familia.

Premio y castigo, una buena opción

Es la técnica más utilizada por los padres a la hora de reprender a un niño de 3 y 4 años de edad y una de las opciones que sugiere el psicólogo Botía.

Con este método se busca alentar en el niño un buen comportamiento, por lo cual se recurre a los juguetes, a la televisión o a cualquier cosa de su agrado. Lo contrario, suprimir el programa o no darle el juguete, es una manera de reprenderlo cuando se comporta inadecuadamente.

Sin embargo, explica el especialista, el niño puede comprender fácilmente cómo funciona la técnica y volverse un poco manipulador, por lo cual es importante que siempre que haga algo bueno se le anime con palabras y se limite un poco la ‘premiación’ con elementos que representen para él algo muy importante.

Con esa técnica se mantienen el diálogo y los argumentos para llamarle la atención, que se refuerza con la supresión temporal de sus gustos.

Catalina SuárezPara ABC del bebé.

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