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Cómo explicarles a los niños que el cumpleaños es más que regalos

Cómo explicarles a los niños que el cumpleaños es más que regalos

La importancia radica en vivir y compartir con los demás otro año de vida.

Cómo explicarles a los niños que el cumpleaños es más que regalos
Por: Melissa Serrato
23 de Abril de 2009
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No solo es el paso de 365 días, es también haber tenido la oportunidad de compartir experiencias con la familia y los amigos, de aprender de los errores y de regocijarse por aquellas cosas que se disfrutaron.


Desafortunadamente, todo esto puede quedar relegado a un segundo plano y hasta olvidado, porque actualmente lo que prima para los niños es recibir regalos.


La sicóloga infantil María Isabel Guerrero sostiene que esto se debe a que socialmente los regalos se han vuelto de vital importancia, gracias a la gran oferta que hace la sociedad de consumo.


Aun así, los adultos pueden hacerles entender a sus pequeños el verdadero valor de los regalos, por medio de una sencilla actividad día a día. “Los padres deben procurar ser detallistas con sus hijos y darles permanentemente regalos que no tengan valor comercial. Así quedará más marcado en la memoria emocional del niño un regalo que constituya algo que él realmente valore, como, por ejemplo, una piedra en forma de dinosaurio o una hoja seca del árbol que se parezca a un corazón. De esa manera, los niños comprenderán el verdadero significado de un obsequio”.


Ahora bien, es importante aclararles a los niños que el día del cumpleaños es un día especial en su vida. Por eso, se le debe explicar que esa fecha es recordada por todos los que lo rodean porque se celebra su nacimiento y se revive la felicidad por sus logros alcanzados hasta ese momento. En ese sentido, la especialista afirma: “Si el niño tiene claro este concepto, seguramente le será mas fácil recibir cualquier obsequio, pues simplemente los recibirá como muestras de afecto hacia él y no como una obligación”.

 

Niños agradecidos
“El agradecimiento es un valor fundamental para la socialización, pues  favorece los procesos recíprocos; es decir, si alguien se porta bien conmigo, yo deseo hacer lo mismo con ese alguien. Actualmente, el problema radica en que los padres se están encargando de hacer que sus hijos tengan todo sin hacer nada por ello; por eso les cuesta tanto trabajo ser agradecidos, pues no saben que alguien se tuvo que esforzar para que ellos pudieran tener todo lo que poseen”, sostiene la doctora Guerrero.


No hay que olvidar que el deseo por las cosas es la clave del encanto de los regalos, cuando un niño anhela algo es mucho mas factible que lo valore y lo cuide en el tiempo, pero cuando las cosas son encontradas sin esperarlas es más probable que se desaparezcan. Así que la clave sería enseñarles a desear las cosas antes de ser recibidas y ser agradecidos en el día a día. Nada sucede porque sí, si el niño recibe muchos regalos, antes de abrirlos hacerle la reflexión, “mira cómo te quieren, todos se acordaron de lo especial que eres, por eso te dieron estas cosas”.


Ese es el motivo por el cual los padres no deben complacer todos los caprichos de sus hijos, es mucho más recomendable que los reten a ganarse lo que desean, pues quien no tiene deseos, tiende a deprimirse, aburrirse y desencantarse más fácilmente.


A propósito, la especialista sostiene que cuando un niño desea algo durante un tiempo, lo más probable es que lo disfrute durante un tiempo más largo. Pero, si el niño está acostumbrado a la inmediatez, perderá el verdadero entusiasmo por las cosas que llegan a sus manos y simplemente pensará en algo nuevo que quiera, porque lo que ya tiene no lo satisface.
Por ejemplo, si el niño desea un perro de mascota, no se lo deben comprar desde la primera vez que lo pida; más bien, díganle qué debe hacer para ganarse ese privilegio. Mientras tanto, los padres pueden ir alistando poco a poco el contexto para que ese premio llegue; es decir, busquen juntos el nombre, ubiquen el lugar en que va a vivir la mascota en la casa, escojan y compren el collar… Así, cuando la mascota llegue, el niño estará deseándola y le habrá abierto un espacio en su vida que no se podrá remplazar con el siguiente premio.

 

¿Y no me vas a comprar nada a mí?
Cuando los niños son invitados a una piñata, suele suceder que a la hora de comprar el regalo del homenajeado, sus pequeños les piden que les compren algo a ellos también. 


A propósito, la doctora Guerrero comenta: “Los regalos para los amigos deberían ser dados por los niños y no por los padres; es decir, si desde pequeños se les crea el concepto de ahorro, los niños podrían sacar de su dinero para darles a sus amigos. Así sería más sencillo comprar solo un regalo, pues el niño no desearía gastar mucho de su propio dinero y entendería que a los padres les cuesta mucho trabajo conseguir las cosas para ellos”.


Ahora bien, es importante que los padres no cedan ante este tipo de presiones, pues un buen padre no es aquel que complace a su hijo en todos sus caprichos, sino aquel que es capaz de enseñarles a sus hijos a tener tiempos de espera. “Un buen padre es capaz de frustrar de vez en cuando a su hijo para que este aprenda a perder —dice la especialista—. También lo es aquel que evita ceder ante lo innecesario, pues sabe que en el esfuerzo está la clave de la felicidad”.

 

 

 

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