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Con afecto, atención y diálogo se manejan las mentiras en los niños

Con afecto, atención y diálogo se manejan las mentiras en los niños

Miedo, evasión de problemas y falta de atención son algunas causas por las que los pequeños pueden decirlas. Muchas veces los niños dicen mentiras, sin cono

Con afecto, atención y diálogo se manejan las mentiras en los niños
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18 de Diciembre de 2008
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Miedo, evasión de problemas y falta de atención son algunas causas por las que los pequeños pueden decirlas.

Muchas veces los niños dicen mentiras, sin conocer la causa; hechos que de ser conscientes o no, deben ser evaluados por los padres para evitar que se conviertan en acciones habituales.

Los pequeños suelen presentar esta clase de comportamientos debido a varios factores que influyen en su vida. Según Estefanía García, siquiatra de niños y adolescentes, “las mentiras son la manifestación de algo que está sucediendo en el mundo interno del niño, en interacción con factores externos, y que tienen una razón y un objetivo. Se debe tener en cuenta no solamente el contenido de la mentira, sino el propósito que esta lleva implícita, la frecuencia de su aparición y el contexto en el que se presenta”.

Además, la experta dice que se debe evaluar si existe algún tipo de afectación y en qué grado se presenta. Todos estos factores ayudarán a establecer la manera como deben intervenir los adultos. “La mayoría de los niños pasan por etapas de decir mentiras, regularmente es una fase experimental en su desarrollo. La obediencia y el no mentir son valores y comportamientos que se deben enseñar a través del tiempo; no pretenda que sus niños lo aprendan de una sola vez, sea paciente y consistente con sus mensajes y  ejemplos. Si el comportamiento continúa y llega a un punto que podría ser dañino, es el momento de tomar medidas más claras y buscar ayuda externa”, señala la sicóloga infantil Paula Bernal.

 

¿Por qué dicen mentiras?Bernal señala algunas posibles razones por las que puede presentarse esta conducta: - Miedo: cuando a los niños les asustan las consecuencias de sus acciones, la mentira ayuda a “tapar” la acción. A veces se da como una respuesta impulsiva. En este caso, es importante no solo que el niño aprenda a afrontar la realidad, sino que el adulto tenga la oportunidad de cuestionarse si quizás las reglas de la casa son muy estrictas y si el pequeño siente la libertad de hablar con sus padres. O puede ser el momento para probar los límites y hasta dónde se puede llegar, ya sea como un momento normal en el desarrollo o porque los límites son muy cerrados o no existen.Para buscar amor y aprobación: en este caso, es importante explicarle cariñosamente al niño que mentir no es una forma de lograr aprobación; por el contrario, que las personas se pueden equivocar, pero que la valentía para afrontar consecuencias de acciones es lo que los padres valoran.- Tratando de evitar consecuencias/castigos. Según García, este puede ser un ejemplo de la mentira llamada utilitaria; aquella con la que se busca evitar una situación difícil o lograr un beneficio. “Para que exista la ganancia que se espera en este tipo de mentira, el niño tiene que tener los recursos sicológicos suficientes para buscarla. Así, se deben intentar entender los motores que llevan al niño a decir la mentira. Indagar qué es lo que busca con ella. Por otra parte, el curso que tome esta tendencia depende en gran medida de la actitud que tomen su entorno, y especialmente sus padres. De hecho, con una posición demasiado laxa o, por el contrario, demasiado rigurosa y moralista, se puede favorecer la tendencia a la repetición de estas tendencias”, explica la siaquiatra.- Problemas de control/poder: para evadir tareas impuestas por los adultos y que les resultan aburridas (Ej. ¿Te lavaste los dientes? Sí, mamá.)- Presión del grupo: para proteger a alguien.- Estrés o problemas en sus vidas.- Observar a otros mentir. En este caso, puede influir el ejemplo que les dan los adultos. - Buscando atención.- Para Estefanía García, “la mitomanía resulta ser el grado extremo de la mentira producida por la fantasía del niño. Dupre la definió como ‘la tendencia patológica más o menos voluntaria y consciente hacia la mentira y la creación de fábulas imaginarias’. En este caso, la magnitud de la historia sobrepasa los niveles esperados y pueden corresponder a una entidad de base que amerite valoración por un especialista. Con frecuencia se trata de niños con factores de riesgo tales como carencias afectivas significativas en el marco de problemas de interacción con los padres y el entorno”.

 

Cómo actuarBernal da algunos consejos para manejar la situación:

* Calma. Es fundamental tratar el problema a través de un diálogo; este no debe estar enfocado en la mentira, sino en la conducta que adoptó el pequeño para decirla. Con serenidad, déjele claro que usted tiene la razón, que existen valores y que la mentira carece de estos.

* Déle el beneficio de la duda (puede ser que haya estado involucrado de manera coyuntural).

* Después de alcarar la sitaución, hable con su hijo sobre los problemas que pueden causar las mentiras. El conocimiento, junto con su desaprobación, le ayudará a evitarlas en el futuro.

* No lo rotule como “mentiroso”; el pequeño puede adoptar la condición.

* Aplique castigos que no sean físicos.

* Ayude a su niño a enmendar, pedir disculpas y reparar las consecuencias de la mentira cuando sea posible.

Hable con su hijo sobre la importancia de decir las verdad y de asumir responsabilidades. Sírvale de ejemplo.

 

Por Karen Johana Sánchez

Redactora ABC del bebé

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