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Crea fantasmas y te quitarán el sueño

Crea fantasmas y te quitarán el sueño

Entre los dos y los cinco años es frecuente y normal que los niños sufran de pesadillas y terrores nocturnos. Los padres son la clave para ayudarles a los peq

Crea fantasmas y te quitarán el sueño
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11 de Agosto de 2006
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Entre los dos y los cinco años es frecuente y normal que los niños sufran de pesadillas y terrores nocturnos. Los padres son la clave para ayudarles a los pequeños a enfrentarlas sin dificultad y a superar rápidamente el suceso.

Juan Camilo terminó por empacar sus maletas e irse a dormir a la casa de la abuela. Y no estamos hablando de un adulto, sino de un niño, al que le pudieron más sus terrores nocturnos. Se levantaba sobresaltado, asustado y terminaba por meterse entre las cobijas de sus papás. Con el tiempo, se hizo más difícil regresarlo a su cama.

La historia de ruegos para irse a dormir se repetía noche tras noche y los padres terminaron por creer que el autoritarismo era el camino, sin importar qué tantos fantasmas se escondieran bajo su cama.

Decidieron entonces, que él debía quedarse en su cuarto y no regresar al de sus padres, sin importar esas visitas de los ‘seres del más allá’. “Le dije que tenía prohibido entrar a nuestro cuarto durante la noche”, recuerda el padre de Juan Camilo. Sin embargo, “en una ocasión, a las tres de la mañana, abrí los ojos y percibí una presencia en la puerta. Era Juan Camilo que llevaba una hora parado allí, solo. Cuando le pregunté qué estaba haciendo me contestó que tenía miedo, pero que no podía entrar porque yo se lo había prohibido”.

Los especialistas aseguran que la mayoría de niños entre los dos y los cinco años sufre de pesadillas o terrores nocturnos. Al parecer es más frecuente que se presente en las niñas. Estos generan temor también entre los padres, porque los pequeños suelen sobresaltarse, gritar o correr por toda la casa, a veces de forma inconsciente.

Esta angustia diaria llevó a Juan Camilo, a su corta edad, a sentir que la única opción era dormir en casa de la abuela, a donde no podían llegar los fantasmas que vivían en su habitación. Después de una temporada de ausencia y varias terapias con el sicólogo, este pequeño volvió a su cama, aunque Amanda, su mamá, reconoce que él siempre ha tenido problemas para dormir con tranquilidad.

El origen de las pesadillas

Según el sicólogo infantil, Luis Alberto Rengifo, generalmente tras estos episodios terroríficos, se esconde un sentimiento de angustia. “Con frecuencia uno encuentra en la práctica que los niños que vivencian situaciones angustiosas durante el día y que son impactantes para él, se manifiestan generalmente a través del sueño”, aclara el especialista.

Esas experiencias pueden ir desde un regaño en el colegio o una tarea inconclusa, hasta la presión de los padres para obtener buenas calificaciones. A veces, sin quererlo, el colegio y la casa son los lugares en donde más se generan estas angustias en los niños.

La recomendación de no acostarse con el estómago lleno, porque genera un mal sueño, no es en vano. “Algunas mamás le dan la comida a su hijo entrada la noche, no muy bien balanceada, en grandes cantidades. Eso puede generar un problema en el que el niño no tiene un reposo total y puede ocasionarle molestias. Se supone que el cuerpo debe estar en descanso, pero está activo durante el proceso de digestión y eso genera esta reacción contraria”, dice el sicólogo.

Otra recomendación para evitar esos episodios tortuosos durante la noche es hacerle caso a la frase “los niños deben estar acompañados de adultos responsables”, cuando ven televisión o “esta película es para mayores de 12 años”, porque ciertas imágenes son muy impactantes en los pequeños, que antes de los seis años, confunden la realidad con la ficción. Es por eso que traen a sus cuartos las imágenes de fantasmas, brujas y demonios.

Los errores de los padres

El más frecuente es quizás, llevarlos para su cama o acostarse con ellos en su cuarto. Esto les deja la sensación de que deben temer a ese espacio que ocupan todos los días y por eso, irse a dormir cada noche generará una seria dificultad.

“Cuando se viven estas situaciones puede haber un retroceso, porque los papás meten a su hijo en la cama para que esté tranquilo, entonces a la noche siguiente si no hubo el terror, el niño se va amañando en la cama y sacarlo va a ser difícil”, asegura Rengifo.

Algunos padres ven en estos episodios una forma de influir en la conducta de los pequeños. Así, si desobedece alguna orden, ellos terminan diciéndole “no te portes así, porque esta noche puedes tener otra pesadilla”, “acuérdate que si sigues así te va a pasar lo mismo de la otra noche”. Y de esta manera fortalecen la angustia que origina el terror nocturno.

Aunque estas situaciones son normales, si se presentan repetidamente en la semana hasta completar varios sucesos en el mes, es necesario acudir a un especialista, para que las pesadillas no generen alteración en la conducta de los niños.

Conversar durante el día podrá ayudarle a usted a entender cuál es la causa de la pesadilla. Si el pequeño tiene el mismo sueño de forma repetida es señal de que alguna situación en su cotidianidad lo está alterando.

Antes de acostarse asegúrele un ambiente cálido en su habitación. Puede poner música suave a bajo volumen, deje la luz encendida (en el mercado existen bombillas que conservan un ambiente tenue), cuéntele historias agradables, dele a la hora de la comida alimentos livianos, no muy entrada la noche y acompañe al niño hasta que concilie el sueño.

Cómo enfrentar las pesadillas

No permita que el niño lo vea angustiado. Él también sentirá su intranquilidad y el papel principal de un padre en este caso es infundir confianza y seguridad.

- Dígale que no hay porqué preocuparse, usted está cerca.- Comuníquese con su hijo de tal forma que usted conozca las angustias, expectativas y deseos que él tiene. De esta manera le quedará más sencillo saber si existen aspectos que le están generando intranquilidad y puedan ser el origen de su terror.- Acompañe al niño en su cuarto, si es necesario deje la luz encendida.

Juliana Rojas

Redactora ABC del bebé

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