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Enseñando a planear propósitos infantiles para el otro año

Enseñando a planear propósitos infantiles para el otro año

El fin de año es época de balances y de nuevos propósitos. También para los niños puede ser una oportunidad de evaluar y planear lo que vendrá y los compr

Enseñando a planear propósitos infantiles para el otro año
Por: Pilar Bolívar Carreño
26 de Diciembre de 2007
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El fin de año es época de balances y de nuevos propósitos. También para los niños puede ser una oportunidad de evaluar y planear lo que vendrá y los compromisos que adquirirán.

No tienen que ser metas complejas ni nada similar al mundo de los adultos. No comer tantos dulces, dejar de ser perezoso en las mañanas, ayudarle más a la mamá e, incluso, poner más atención en clases son algunos de los propósitos que se les pueden enseñar a los niños a plantearse para comenzar un nuevo año.

El ahorro, otro propósito infantil, está al final del listado de metas de un niño, pero es igualmente importante, pese a que el factor monetario es una cuestión exclusiva de los padres, quienes deben pensar siempre a futuro.

“Los niños, en cambio, son inmediatistas y sus propósitos tienen que ver con eventos a corto plazo”, explica la sicóloga especialista en niños, María Isabel Guerrero.

Por eso, es importante que los padres acompañen al niño a la hora de cumplir sus propósitos, por más simples que parezcan.

“Los padres tienden a imponer las metas de sus hijos. Vale la pena que ellos valoren los intereses y logros a nivel deportivo y lúdico, no solo a nivel económico ni escolar”, señala Cecilia Zuleta, sicóloga especialista en desarrollo y crianza.

La importancia de que los niños tengan alguna meta planteada desde el inicio del año radica en que les ayuda a ser más organizados, aprenden a priorizar, a ser consecuentes con sus actos y a valorar las ganancias.

Pero el balance del año que termina tiene igual valor que los propósitos y metas a alcanzar durante los próximos 12 meses.

Así lo señalan los expertos, quienes sugieren “ayudar al niño a evaluar lo que sucedió durante el año, para ver si pueden aumentar sus ambiciones”, agrega Zuleta.

Plantear los propósitos

Las metas siempre dependen de los deseos y de las actividades cotidianas de las personas. Por eso, tienen que estar de acuerdo con las capacidades del niño. Eso garantizará su cumplimiento.

“Los padres deben guiar a los niños al plantear las metas reales para el año que viene. El menor no puede desear un automóvil deportivo a los seis años, pero sí una bicicleta”, explica Guerrero.

Además, el ejemplo es una manera de incentivar en el niño el interés por plantearse metas. “Si los papás son altamente calculadores y organizados al plantear y seguir un cronograma anual, los niños hacen lo mismo y adquieren capacidad para cumplir de manera autónoma sus propias metas”, agrega Guerrero.

Por su parte, la sicóloga especialista en desarrollo y crianza, Cecilia Zuleta sugiere hablar de propósitos para el nuevo año, cuando el menor supere los 5 años, pues ha adquirido la conciencia del compromiso por las labores escolares. Antes es difícil que el niño sea consecuente y proyecte sus expectativas a largo plazo.

“Si el niño es menor, los padres pueden hablarle de propósitos pero no en términos de compromiso, sino de referencia. Por ejemplo, decirle: ‘¿recuerdas que hablamos de hacer esto este año?’”, explica Zuleta.

La idea de enseñarle a los niños a planear y evaluar les ayuda a aumentar cada año sus ambiciones.

 

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