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“Estamos en la era donde todo es ya”: Annie de Acevedo

“Estamos en la era donde todo es ya”: Annie de Acevedo

Los niños de hoy hablan más que los adultos, viven inmersos en la tecnología, no aceptan la autoridad impuesta, todo el tiempo necesitan explicaciones, se si

“Estamos en la era donde todo es ya”: Annie de Acevedo
Por: Annie de Acevedo*
11 de Octubre de 2013
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Los niños de hoy hablan más que los adultos, viven inmersos en la tecnología, no aceptan la autoridad impuesta, todo el tiempo necesitan explicaciones, se sienten frustrados, son muy sensibles, perceptivos, tienen más información y están mejor estimulados a muy temprana edad.

Esas son solo algunas de las características con las que la psicóloga y educadora Annie de Acevedo define al niño de hoy, cuyos padres también se comportan de manera diferente. Son más complacientes y tienden a la sobreprotección. Esos padres activos laboralmente por igual, en la mayoría de los casos, también suelen tener en común más temores, más riesgos de divorcio y un fuerte sentimiento de culpa por trabajar.

¿Cómo definiría al niño de hoy?

Es un niño muy empoderado. Hoy día los padres hacen mucho lo que los hijos quieren. Viven muy preocupados porque la autoestima sea alta, porque los niños no se traumaticen, tengan placer y gratificación instantánea. Estamos en la era donde todo es ya. No toleran esperar, son de baja tolerancia, son niños altamente verbales. El niño de hoy habla mucho, muy bien y muy temprano.

¿Cuál debe ser el papel de los papás?

Deben ser capaces de poner límites firmes, pero amables, que el niño no se desborde, hay que ayudarlo a contener, ponerlo en su puesto. Se debe tratar de que siempre el hijo tenga claro que él es el niño y sus padres los guías, que hay jerarquías. A los papás se les olvida, y muchas veces se igualan al niño o hasta lo ponen por encima suyo.

¿Cuáles son los principales problemas de la crianza actual?

Poder manejar a estos niños tan difíciles, que acepten el límite y no se involucren con argumentos interminables con los hijos. Los papás se meten en discusiones eternas explicando el por qué de todo.

¿Cuál es su recomendación en estos casos?

Debemos volver a ser muy exigentes para que haya rutinas, organización en el hogar, que el niño tenga responsabilidades, se gane los privilegios y sepa tolerar un ‘no’. Una de las cosas que más veo es niños con comportamiento desafiante. Se le dice ‘párate’ y se sienta. Son inmanejables. Dicen que no, le pegan al adulto, son llevados de su parecer.

¿Cómo hacen los padres para tomar las riendas de la situación en estos casos?

No mirar al niño, esperar a que le pase la pataleta y decirle: “solamente cuando me hables bien te voy a poner atención”. De esa manera él entiende que no va a obtener logros haciendo cosas negativas.

En casa, ¿cuáles son las reglas que no pueden faltar con los niños?

No puede faltar la rutina, que el niño tenga horarios para levantarse y para comer. Se tiene que asear solo, y vestirse a los tres años con ayuda y a los cuatro solo. No se trata de un exceso de reglas, pero sí de sentarse a comer. Ojalá aunque sea una comida en familia.

¿Cuánta tecnología para los niños?

Todo se prende y todo se apaga. Que el niño tenga una proporción más o menos normal. Si uno lo saca al parque, el niño juega feliz, pero si lo encierra, se pega a los aparatos electrónicos. Hay que tener un momento para estar al aire libre, que pueda tener juegos imaginarios. El juego es un asunto serio que genera creatividad. Uno no puede tener los aparatos y dejarlos plenamente a disposición de los hijos, ellos necesitan supervisión.

La conformación de las familias también ha cambiado. ¿Qué efectos tiene eso en el desarrollo del niño?

Hay familia extendida a los abuelos que cuidan los niños, porque los papás trabajan. Lo complicado ahí es que muchas veces los papás no tienen autoridad, son alcahuetas y entonces hay más permisividad. La pelea de los psicólogos hoy es que no haya tanta complacencia ni sobreprotección con los niños, hay que exigirles, no dejarlos hacer lo que quieran. El niño no puede ser el emperador que manda y hace lo que le provoca. En la familia es donde se encuentra la seguridad afectiva, el sentido de pertenencia y eso da la identidad, pero si a veces perteneces a la familia de los papás, a veces a la de los abuelos, otras a la de los tíos, son estructuras no claras que a los niños los confunden y se vuelven más erráticos en su conducta.

Los papás pueden creer que todo va bien, ¿cómo saber que la situación se sale de control? 

En el colegio los llaman, el niño no sabe compartir, quiere ser el primero, es impulsivo, busca atención como sea, no tiene amigos, no respeta, le pega a la profesora, muchos papás dejan que sus hijos les peguen. Cuando eso pasa, así sea un bebé de un año, se le coge la mano y se le dice: “eso no se hace”. Tengo mamás desesperadas a las que les he mandado a hacer ciertas cosas y después dicen que eso era mucho para ellas y que no fueron capaces.

¿Cuál es el consejo para que los padres no se sientan culpables por trabajar?

Trabajar es la mejor manera de sacar a este niño adelante, lo que aconsejo es tener tiempo individual con los hijos. Si son 20 minutos con ellos, ni siquiera atiendo el teléfono, porque es el tiempo exclusivo, sin interrupciones. Lo mismo cuando el papá esté con él, nadie lo interrumpe. El tiempo individual da una conexión y vinculación muy fuerte. En psicología un niño sano se vincula afectivamente. Yo soy importante para mi papá y mi mamá y así no tiene que buscar atención haciendo cualquier pendejada.

¿Cómo actuar ante un divorcio?

Que el papá y la mamá hayan dejado de ser pareja conyugal no significa que no sean capaces de ser pareja parental. Cuando el niño ve al papá o a la mamá, las reglas son las mismas con ambos. Se levanta, se tiene que lavar los dientes y recoger su ropa, por ejemplo, de acuerdo con las reglas familiares. Debe haber una coherencia para que cuando el papá le diga alguna cosa, la mamá no le diga que es una pendejada. Hacer un frente unido, que no es fácil, pero se puede lograr, así los papás se estén odiando.

Los niños de hoy no solo van al colegio sino que hacen muchas actividades extra. ¿Eso es bueno?

No es bueno, porque están hiperprogramados, no tienen tiempo no estructurado que llenar con creatividad. Acabo de llegar de un seminario que hablaba mucho de que los niños de hoy no tienen tiempo libre para crear, para imaginar y los papás deben proveerles ese espacio. Tanto así que hoy en Estados Unidos hay unas clases extracurriculares que son: hagan lo que quieran, los niños se inventan los juegos.

¿Cómo imagina a los niños de hoy cuando sean adultos?

Pueden ser personas a quienes les va a costar trabajo vivir en pareja, ser intolerantes si las cosas no salen como quieren y tendrán dificultades para trabajar en grupo. Dicen que las cinco cosas para triunfar son: compromiso, comunicación, cooperación, creatividad y pensamiento crítico. Todo empieza y todo termina. Los niños lo quieren todo ilimitado, hay demasiada permisividad. Hay que poner límites, estructurar, organizar. Sabemos que cuando se organiza el entorno físico, se organiza la mente. 

 

 

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

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fannylucia686779
Hace 22 semanas
Doctora Anni a ver si hace énfasis que no dejen tantas pero tantas tareas a un niño de cuarto de primaria u otro curso, los aburren los deprimen porque no les queda tiempo para nada más. Los padres también se llenan de mal genio porque es que resulta desesperante, peor los que trabajan. El otro día habían dicho que iban a hablar en el congreso que las tareas fueran en clase y no para la casa. Pienso que poquitas con calidad brindan mejor beneficio que bastantes y a carrera no les toman concentración. La cosa es hacerlas. Muchas gracias por los valiosos consejos.
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fannylucia686779
Hace 22 semanas
Doctor Anni, me gustaría que hiciera mucho énfasis en que por qué hay profesoras que les dejan tantas pero tantas tareas a un niño de cuarto de primaria o de otro curso. Yo creo que eso los deprime, no los dejan estar tranquilos sino estresados porque no le queda tiempo ni de descansar por las madrugadas al igual que desesperan a los padres y peor cuando trabajan. Si también se cansan, todo con moderación entra mejor. El otro día se había dicho que se iba a acordar en el Congreso que nada de tareas para la casa que se debían hacer en clase. Muchas gracias por sus valiosos consejos.Y siempre las quejas de lo malo no de lo nuevo de los niños que también los aburren y los deprimen, no los dejan vivir felices.
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